Canarias, un feudo privado de Aena

El Rincón del Bono/Carlos Castañosa

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Santa Cruz de Tenerife, SP.- Ahora nos escandaliza que AENA vaya por libre. Que hace o deja de hacer lo que le da la gana en esta tierra canaria. Que goza de una especie de derecho de pernada con abuso de poder consentido por las autoridades autonómicas. Que ignora altivamente cualquier reclamación a su gestión. Que pasa con prepotencia y menosprecio de críticas oficiales y campañas mediáticas… ¿De qué nos extrañamos?… ¡Pero si lleva  así décadas de autoritarismo impune ante la pasividad de nuestros responsables políticos!

Parece que nadie se atreve a plantarle cara en defensa de los verdaderos intereses de la población. Es inaceptable que un ente estatal, semiprivatizado, campe a sus anchas en un territorio que en apariencia desconoce, y organice desaguisados como [1] el de la terminal de pasajeros T-2 en el aeropuerto Sur; [2] que a estas alturas se mantenga el AFIS en El Hierro y en La Gomera; o [3] que pase de implantar la CAT III en Los Rodeos. 

Visto desde fuera el panorama, con criterio exclusivamente técnico, pueden  analizarse varios motivos para la dejación de responsabilidades políticas que exigieran con la firmeza debida el cumplimiento y cobertura de las necesidades públicas fundamentales. No para justificar la desidia institucional, sino para intentar explicar una situación inadmisible por absurda.

En primer lugar, la histórica condición del Ente, como poderoso monopolio, despótico y ejerciente desde su fundación, parece infundir un exceso de temor en unas autoridades preocupadas en no meter la pata con algún enfrentamiento que pudiera hacerles tambalearse en la respectiva poltrona. Acompaña a esta deficiencia la falta de conocimiento suficiente sobre cada una de las cuestiones planteadas para poder exigir el algoritmo adecuado a la posible solución del problema.

Miedo e ignorancia. Dos condicionantes propicios para que el abuso de poder se enseñoree de una gestión ajena a los derechos canarios, en favor de los intereses de una empresa estatal semiprivatizada, que cada vez es más negocio y cada día menos servicio público. Sin control oficial y con inmunidad absoluta.

[1].- Desde la perspectiva de un mínimo conocimiento técnico, escandaliza y deprime leer llamativos titulares, artículos de opinión, declaraciones y comentarios, ahora indignados porque, sin consultar, AENA ha decidido en el aeropuerto Sur unir la terminal de pasajeros de siempre, la T-1, con la “terminal fantasma”, la T-2, mediante  un tercer edificio intermedio que solucionará la falta de capacidad y penuria operativa de la vetusta T-1. Surgen airadas voces  de empresarios y alcaldes interesados en que el Reina Sofía, como aeropuerto puntero, que lo es, merece que se derribe todo y se haga una macro terminal nueva en plan obra faraónica como en Madrid o Barcelona. No entro a juzgar la propuesta, aunque parece tan interesada y especulativa  como lo fue la recalcitrante reclamación de la innecesaria 2ª pista, de la que ya por fortuna casi nadie habla, cuyo principal objetivo no era operativo, sino la extracción de áridos procedentes del desmonte para utilizarlos en la construcción y en el puerto de Granadilla. Para abundar en el desconocimiento que nos asola, recordar que en febrero de 2017, se aprobó por unanimidad en un pleno del Cabildo, una moción por la que “se exigía a AENA la construcción urgente de una segunda terminal de pasajeros, ¡¡¡porque la única existente, la T-1, se había quedado pequeña!!!”.  Nadie se había enterado de que la T-2 estaba ya construida desde hacía 10 años, que fue inaugurada con todo boato y parafernalia en enero de 2008, y que al día siguiente se cerró a cal y canto. Y ha permanecido clausurada y precintada, sin estrenar, durante una década. Ante semejante tomadura de pelo, es lógico que los gestores de AENA nos crean tontos y se partan de risa con las exigencias oficiales.

[2].- Otro capítulo es el presunto fraude estatal del AFIS en El Hierro y en La Gomera. Resulta muy difícil transmitir la barbaridad que supone esta situación. Parece que, tras casi una década en que dos aeropuertos canarios, abiertos al tráfico civil, operen sin control de torre, por fin haya removido la inquietud de algún responsable político para intentar restaurar la normalidad operativa en ambos aeropuertos. Reincidimos en el desconocimiento institucional, porque es muy frustrante que los argumentos presentados, tanto por los partidarios en positivo como de sus opositores, adolezcan de una falta absoluta de rigor técnico en el planteamiento reivindicativo.  Tan simple como que el AFIS no es un sistema de control. Es un simple servicio de telefonía que no controla nada. Solo informa del viento que hace y si hay noticia de algún tráfico en la zona. Un “aterriza como puedas” impropio de la época actual. Una flagrante falta de respeto por la seguridad aérea y para la dignidad de los usuarios.

[3].- El tema de la CAT III, –Categoría 3: sistema de aterrizaje automático en situaciones extremas de visibilidad por niebla– merece un capítulo aparte sobre la situación actual en Los Rodeos. El reconocido impacto negativo de los desvíos al alternativo por motivos meteorológicos, afecta anualmente a 56.000 pasajeros damnificados. Amén del destrozo operativo para las aerolíneas y el deterioro económico de la operación frustrada. Analizaremos los pretextos que alega AENA para, una vez más, escurrir el bulto.

Señores empresarios, constructores, hoteleros, alcaldes, políticos todos; Tenerife sufre un gravísimo problema que requiere el esfuerzo colectivo y unidad de acción desde todos los frentes para solucionarlo. De nada sirven nuevos proyectos, ostentosas edificaciones ni declaraciones rimbombantes con fines electoralistas. Olvídense de intereses personales y de los votos. Aúnen voluntades y amor por esta tierra para erradicar la masiva invasión descontrolada de vertidos fecales en nuestro litoral que se está cargando, no solo el turismo, sino la propia supervivencia de nuestra isla por tan grave atentado contra la salud pública. Estudien y trabajen en lo que deben…

11/11/2018                                                

1 Comentario

  1. Y no olvidar la privatización de las torres de control. Que si Enaire está mal, Saerco ya ni hablamos. Y encima a partir del año que viene tiene todas las torres de islas no capitalinas.

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