Aviación Digital, Sp.- La carga aérea en Madrid mantiene el tono positivo al inicio de 2026, pero el detalle operativo dibuja un mercado más matizado: sube el volumen total, pierde algo de impulso el segmento carguero y cambian los equilibrios por regiones y rutas.
Madrid arranca 2026 con crecimiento sostenido
El último flash mensual del Observatorio de carga aérea del Foro MADCargo, basado en datos de Aena que incluyen los tránsitos de mercancías, sitúa el volumen de febrero de 2026 en 65.380 toneladas en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Eso supone un aumento interanual del 7%, un punto más que en enero, cuando MAD movió 62.569 toneladas y creció un 6%.
La lectura sectorial es relevante porque confirma continuidad en la demanda tras el cierre de 2025, pero sin un avance homogéneo en todos los segmentos. El crecimiento total de febrero iguala, además, el registrado en el mismo mes del año anterior, según el propio informe.
Los cargueros pierden peso relativo en la mezcla del mes
La carga transportada en aeronaves cargueras alcanzó 26.189 toneladas en febrero, con una variación interanual del 6%. En enero había sumado 26.315 toneladas, con un avance del 8%. La diferencia clave no está tanto en el volumen absoluto como en el peso relativo: la cuota de mercancía movida en cargueros bajó del 42% al 40% del total entre enero y febrero.
Para operadores, agentes de handling y transitarios, ese dato apunta a un arranque de año en el que el crecimiento agregado de MAD no se apoya más en el carguero puro que en el resto de la oferta aérea. El informe, de hecho, habla de una estabilización de esa cuota en el 40%, un nivel similar al observado un año antes.
Europa lidera por crecimiento, Oriente Medio entra en terreno negativo
Por áreas geográficas, Europa fue la región con mejor evolución entre los grandes mercados, con 8.799 toneladas de llegadas, 4.632 de salidas y un crecimiento interanual del 11%. Asia movió 7.124 toneladas de llegadas y 4.454 de salidas, con un alza del 8%; Norteamérica, 4.484 y 5.481 toneladas, respectivamente, con un 7%; y Latinoamérica, 8.564 y 8.543 toneladas, con un 5%. Oriente Medio fue la única gran región en negativo, con 6.792 toneladas de llegadas, 2.601 de salidas y una caída del 0,7%. África registró el mayor porcentaje de crecimiento, un 76%, aunque sobre una base mucho menor: 556 toneladas de llegadas y 521 de salidas.
El propio documento sugiere que parte del mejor comportamiento europeo podría estar vinculado a desvíos de tráficos con origen Asia hacia aeropuertos de Centroeuropa.
Doha sigue primera, pero Estambul y Bakú ganan tracción
En rutas, Doha se mantuvo como principal mercado de carga de Madrid en febrero, con 5.050 toneladas, aunque retrocedió un 18% frente a las 6.165 toneladas de febrero de 2025. Le siguieron Estambul IST, con 3.162 toneladas y un crecimiento del 26%, y Bogotá, con 3.114 toneladas y un 19%. También destacaron São Paulo-Guarulhos, con 2.843 toneladas y un fuerte avance del 50%, y Bakú GYD, con 1.995 toneladas y un 23%.
En el lado de las caídas, además de Doha, Lima bajó un 18%, Ciudad de México un 8%, Beijing PEK un 5% y Buenos Aires un 21%. Miami entró en el top 10 con 1.989 toneladas y un aumento del 25%, un movimiento que el informe vincula a carga estrechamente ligada a origen latinoamericano.
Lectura operativa para el sector
La foto de febrero deja tres mensajes de interés profesional. Primero, Madrid conserva crecimiento en volumen total. Segundo, el aporte de los cargueros no acelera al mismo ritmo que el mercado agregado. Y tercero, la red sigue reequilibrándose: se debilitan algunos flujos tradicionales con Oriente Medio y Beijing, mientras Estambul, Bakú, Miami y São Paulo ganan peso. Todo ello dibuja un entorno en el que la conectividad, la gestión de capacidad y la captación de tráficos de transferencia seguirán siendo variables críticas para aerolíneas, handlers, transitarios y operadores logísticos.
Conclusión
Madrid empieza 2026 con una base razonablemente sólida en carga aérea, pero el detalle de febrero aconseja mirar más allá del titular del 7%. La fortaleza europea, la guerra en Oriente Medio con el transporte marítimo tocado, y la pérdida de peso del carguero puro apuntan a un mercado en crecimiento, sí, aunque todavía muy sensible a cambios de red, capacidad y redistribución de flujos intercontinentales.






