Carta de un trabajador de Babcock

Fdo. Un trabajador luchando por su casa

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¿En qué momento fuí yo el problema?

Querido directivo, responsable o coordinador:

Entré en esta empresa mucho tiempo antes de que lo hicieses tú. Era una persona joven, recién formada, con ganas de aprender y comerme el mundo. Deposité todas mis esfuerzos en formarme, aprender de los que ya estaban y mejorar poco a poco en aquello que había decidido SER el resto de mi vida.

Yo, y el resto de mis compañeros, hemos dedicado tiempo y esfuerzo a ayudar a construir lo que hoy tú diriges. Somos pilotos, mecánicos, rescatadores, tripulantes médicos y personal de administración que a lo largo de los años hemos pasado de llamar a esto “nuestra empresa” a llamarla “nuestra casa”.

Tú, que has llegado mucho después que yo, y después que muchos predecesores, vienes con ganas de maquillar más tu cartera de empresas que has dirigido gracias a tu MBA (o como sea que se llame esa titulación que has obtenido en una Business School de pago).

Vienes de una empresa de cartones, de una de neumáticos o de una que ha vendido energía en el Sudeste Asiático y crees tener la fórmula secreta para resolver cada uno de los errores que otra gente como tú ha cometido en el pasado.

Afirmas que tus cuentas van a cuadrar sólo porque se te daban bien las matemáticas en la escuela, que 1+1=2, porque en tu empresa eso es lo que tienes: números, no personas.

Recuerda una cosa, tu hoy cobras porque gente como yo hace su trabajo de forma impecable. Yo produzco ganancias para esta empresa y tú las malgastas creando puestos que crees que por estar escritos en inglés son más efectivos. Tú las malgastas, porque no te has criado en esta casa, vienes de hacer algo, otra cosa, que nada tiene que ver con esto.

Nosotros hemos construido esta casa, nosotros somos quienes hemos puesto ladrillo a ladrillo con nuestros esfuerzo y trabajo constante y tú…

NO VAS A VENIR A TIRAR MI CASA ABAJO, no te vamos a dejar.


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