China estrena el Larga Marcha 12B, su respuesta al Falcon 9

El nuevo lanzador reutilizable chino puso satélites Qianfan en órbita polar desde Dongfeng/Jiuquan, aunque el número exacto de cargas y la ausencia de avisos previos siguen pendientes de confirmación independiente.

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Aviación Digital, Sp.- China ha dado un nuevo paso en la carrera por desplegar megaconstelaciones de internet desde órbita baja. El debut del Larga Marcha 12B no solo introduce un cohete chino de gran capacidad y diseñado para reutilización parcial, sino que llega con una incógnita operacional relevante: según fuentes especializadas, el lanzamiento se conoció sin la publicación previa habitual de avisos aeronáuticos o marítimos.

Un debut orbital para la constelación Qianfan

China lanzó el 1 de junio, a las 16:40 hora de Pekín, a las 08:40 UTC, el cohete Larga Marcha 12B Y1 desde la zona comercial de innovación espacial de Dongfeng, vinculada al Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste del país. La agencia estatal Xinhua informó de que el vehículo colocó en la órbita prevista un grupo de satélites de la constelación Qianfan, también conocida como SpaceSail o “Mil Velas”, y calificó la misión como un éxito. El vuelo fue, además, la primera misión del Larga Marcha 12B y el lanzamiento número 647 de la familia Larga Marcha.

La misión alimenta el despliegue de Qianfan, una megaconstelación de satélites de comunicaciones en LEO (Low Earth Orbit, órbita terrestre baja) concebida para ofrecer conectividad de baja latencia. Según información publicada por el portal oficial del Gobierno chino en 2024, SpaceSail prevé una primera fase de 648 satélites, una segunda fase hasta cobertura global con otros 648 y una tercera etapa que elevaría el sistema hasta 15.000 satélites hacia 2030.

Un cohete comparable en clase al Falcon 9

El interés técnico del Larga Marcha 12B reside en su configuración de dos etapas, propulsión mediante queroseno y oxígeno líquido, y arquitectura concebida para operaciones de reutilización de la primera etapa. CASC, la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, lo presenta como un lanzador orientado a atender demanda comercial y despliegues masivos de satélites. Según Global Times, citando a CCTV y a responsables del programa, el vehículo puede transportar alrededor de 20 toneladas a LEO.

Esa cifra sitúa al Larga Marcha 12B en una categoría cercana a la del Falcon 9 de SpaceX en el mercado de lanzamientos de media-alta capacidad para constelaciones. La comparación, no obstante, debe hacerse con cautela: el Falcon 9 acumula una trayectoria operacional madura de reutilización, mientras que el Larga Marcha 12B acaba de completar su primer vuelo orbital y todavía no ha demostrado la recuperación efectiva de su primera etapa.

El vehículo chino mide aproximadamente 72 metros de altura, tiene 4,37 metros de diámetro de cuerpo y una cofia de 5,2 metros, según datos recogidos por fuentes especializadas y medios estatales. El cohete tiene una capacidad de 20.000 kg de carga de pago y su diseño incorpora soluciones para aligerar sistemas eléctricos y una arquitectura de control distribuida descrita por ingenieros chinos como “doble cerebro”.

Sin intento de recuperación en el primer vuelo

Aunque el Larga Marcha 12B está diseñado para recuperación propulsiva de la primera etapa, no hubo intento de aterrizaje en esta misión inaugural. El vehículo sí habría volado con hardware asociado a la futura reutilización y con una configuración aerodinámica útil para validar el comportamiento durante el ascenso.

En futuras misiones con recuperación, la primera etapa está prevista para aterrizar en una plataforma terrestre situada en el condado de Minqin, provincia de Gansu, de acuerdo con bases de datos de lanzamientos. Este enfoque es relevante porque permitiría a China ensayar un modelo más cercano al de operaciones reutilizables de alta cadencia, crítico para abaratar el despliegue de constelaciones LEO.

La incógnita de los avisos previos

El elemento más llamativo del lanzamiento no fue solo técnico, sino operativo, ya que China realizó la misión sin aviso previo público. La cuestión es importante porque los lanzamientos orbitales suelen ir precedidos por NOTAM (Notice to Airmen, aviso a aviadores) y avisos marítimos que delimitan zonas de riesgo para aviación y navegación.

Cargas útiles: dato no cerrado

Xinhua confirmó que el cohete transportó satélites Qianfan, pero no especificó en su nota el número exacto de unidades. Aquí existe una discrepancia relevante: algunas notas preliminares y publicaciones en redes hablaron de 18 satélites, mientras que Next Spaceflight y China in Space identifican la misión como un lote de dos satélites Qianfan/SpaceSail.

La prudencia editorial, nos obliga a no dar por confirmado el número de satélites. El dato cerrado requiere una confirmación directa de CASC, Xinhua, Shanghai Spacesail Technologies o del fabricante de las plataformas.

Una semana intensa para el programa espacial chino

El lanzamiento se produce tras varios hitos recientes del programa tripulado chino. El 29 de mayo, la tripulación de Shenzhou-21 —Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang— regresó a la Tierra tras casi siete meses en órbita; Xinhua describió la misión como un récord nacional de 210 días y Reuters confirmó el retorno de la tripulación en buen estado.

Días antes, China lanzó Shenzhou-23 hacia la estación espacial Tiangong, con tres astronautas a bordo y con la previsión de que uno de ellos permanezca un año en órbita, lo que marcaría otro récord nacional de duración.

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