Claudia C./Aviación Digital, Sp.- EL 15 de noviembre de 2024 será recordado como un día de celebración para la aviación polar. Este día marca el 70 aniversario del histórico vuelo polar de Scandinavian Airlines System (SAS) y, simultáneamente, el éxito de la segunda misión del Boeing 787 Dreamliner de Norse Atlantic Airways a la Antártida.
70 years ago, SAS made history by becoming the first airline to fly over the North Pole.
— SAS – Scandinavian Airlines (@SAS) November 18, 2024
To commemorate this important historical achievement, we hosted an event and a special flight together with @universalgeneve as they relaunched this iconic brand to the world.#FlySAS pic.twitter.com/8cyIdfdQ8u
Estos acontecimienteos, aunque separados por décadas, comparten un vínculo esencial: el papel de la aviación como puente hacia lo desconocido, conectando al mundo de maneras inimaginables y permitiendo avances tanto en la exploración como en la sostenibilidad.
SAS y la Ruta Polar: Un puente entre continentes
Hace setenta años, SAS revolucionó los vuelos comerciales al operar la primera ruta sobre el Polo Norte, conectando Copenhague con Los Ángeles. Este trayecto no solo redujo drásticamente el tiempo de vuelo y el consumo de combustible, sino que también estableció a Escandinavia como un punto clave en el mapa de la aviación internacional.
Norse Atlantic’s 787 “Everglades” lands in Antarctica again ✈️ On Nov 15, we supported polar research with 10.5 tons of equipment for @NorskPolar . Read full press release here: https://t.co/2aXUGS3rbG pic.twitter.com/7Zmne5OM6w
— Norse Atlantic Airways (@flynorse) November 15, 2024
El logro de SAS, más que una hazaña tecnológica, fue un símbolo de la capacidad de la humanidad para superar desafíos extremos. Los vuelos polares requerían equipos especiales para los pasajeros, como trajes de nieve, y manuales de supervivencia a bordo para enfrentar el clima ártico. Sin embargo, los beneficios superaron las adversidades: la distancia entre Europa y América del Norte se acortó significativamente, y los vuelos sobre el Ártico se convirtieron en un referente de eficiencia y sostenibilidad.
Hoy, el legado de SAS sigue vivo. El vuelo de aniversario entre Copenhague y Los Ángeles no solo recordó el primer cruce polar, sino que destacó cómo la innovación sigue siendo el eje central de la aerolínea. Desde 1954, la Ruta Polar ha simbolizado el poder de la aviación para conectar culturas y economías, y el compromiso con un futuro más sostenible.
El Dreamliner en la Antártida: Un nuevo capítulo para la exploración polar
En un rincón opuesto del mundo, Norse Atlantic Airways está escribiendo su propia historia polar. Por segundo año consecutivo, la aerolínea noruega aterrizó su Boeing 787 Dreamliner en la pista de hielo azul del aeródromo de Troll, en la Antártida. Este vuelo no solo subraya la capacidad técnica y operativa del Dreamliner, sino que también demuestra cómo la aviación moderna puede ser una herramienta clave para la investigación científica.
El vuelo, que partió de Oslo y realizó una escala en Ciudad del Cabo antes de dirigirse al continente helado, transportó 10,5 toneladas de equipo vital para el Instituto Polar Noruego y un grupo de científicos. Este esfuerzo es parte de un programa de cuatro vuelos que Norse Atlantic lleva a cabo para apoyar las operaciones en estaciones remotas de investigación.
El Boeing 787 Dreamliner, con su eficiencia de combustible y capacidad de largo alcance, está perfectamente adaptado para estos retos. Su habilidad para realizar un vuelo de ida y vuelta entre Ciudad del Cabo y la Antártida sin necesidad de repostar reduce los costos y también la huella ambiental de la operación. Además, su espaciosa bodega de carga permitió trasladar un volumen significativo de equipos, fortaleciendo las capacidades logísticas del equipo científico en Troll.
Tecnología e innovación: pilares de la aviación polar
Aunque separados por setenta años, los logros de SAS y Norse Atlantic tienen un hilo conductor: la combinación de tecnología de vanguardia, planificación minuciosa y audacia para explorar territorios extremos. Ambos casos representan cómo la aviación no solo conecta puntos en un mapa, sino que abre puertas a nuevas oportunidades.
La Ruta Polar de SAS fue el resultado de años de desarrollo, que incluyeron enfrentar las condiciones extremas del Ártico y garantizar la seguridad de pasajeros y tripulación. Por su parte, el Dreamliner de Norse Atlantic destaca por ser una pieza clave en misiones científicas a uno de los lugares más inhóspitos del planeta, optimizando recursos y maximizando la eficiencia operativa.
Boeing 787 Dreamliner aterriza por primera vez en la Antártida
— The Flight HN (@theflighthn) November 17, 2023
Norse Atlantic Airways marcó este 16 de noviembre, un hito en la historia de la aviación en el aeródromo de Troll en la Antártida.
Dirigida por la aerolínea y el Instituto Polar Noruego y Aircontact. pic.twitter.com/LVKCKP01Ut
La aviación polar: un legado y un futuro sostenibles
El aniversario de SAS y los vuelos de Norse Atlantic en la Antártida no solo son momentos para celebrar la innovación, sino también para reflexionar sobre el papel de la aviación en el mundo. Mientras SAS sigue liderando en sostenibilidad y conexión global, Norse Atlantic contribuye al avance de la ciencia en un continente vital para el estudio del cambio climático y los ecosistemas globales.
En ambos casos, la aviación polar es mucho más que un medio de transporte: es una puerta hacia el futuro. Ya sea conectando continentes o impulsando la investigación científica, los vuelos sobre los polos representan lo mejor de la capacidad humana para enfrentar desafíos, innovar y construir un mundo más conectado y sostenible.






