
La urna duerme encima de un armario en el local de CC.OO., !con las papeletas dentro!, esperando que mañana vuelva a cumplir su función democrática. Logicamente, si no hay una custodia aséptica e imparcial de la misma, no está garantizado que el proceso sea válido. Esto logicamente no ha gustado en absoluto a los trabajadores que han podido asistir incrédulos a semejante espectáculo y a la pertinente contestación de quien les representa tambien a ellos.
Además el propio presidente, según nos indican testigos presenciales, ese mismo representante de todos los trabajadores, repartía papeletas con el SI a pie de urna. Esto tampoco entra de la lógica estética democrática. Y tampoco ha gustado a los trabajadores.
Málaga cuenta con una aplastante mayoría de CC.OO., lo que no es óbice para no mantener las mínimas formas democráticas, opina nuestra fuente. "Razón de más, para guardar las formas, y de paso, respetar las minorías como se hace en cualquier proceso democrático".






