
El problema surge cuando, con el helicóptero en configuración de rescate, y con los rescatadores y todo su material a bordo, se le activa para acudir a un incendio forestal y con la cesta de lanzamiento de agua (bambi bucket) recogida.
Es al llegar al incendio cuando los operadores de grúa y los rescatadores desembarcan con todo el material (camillas, material de montaña y rescate, kit sanitario, etc.), para posteriormente montar el sistema de lanzamiento de agua. Operador y rescatador quedan «abandonados» tras el montaje en algún lugar de la geografía, mientras el helicóptero realiza descarga de agua sin ellos a bordo, como es preceptivo.
Por un lado, se observa que la tarea de montaje es ilegal puesto que son considerados personal operativo y no especialista, además de que se trata de un sistema con cierta complejidad y no han recibido la formación adecuada para ello.
La situación a menudo se agrava cuando, además, el personal y los casi 100 kilos de material que les acompañan quedan en zonas de bosque, montaña, aisladas, a pleno sol, con un incendio cerca, teniendo que esperar a que el helicóptero termine su labor y les recoja de nuevo.
La penosidad y la falta de implicación de la empresa contratante que dota del personal de rescate al GES, sale todavía más a relucir si el helicóptero tiene que pernoctar fuera de su base. En estos casos, la subcontrata no asume en muchos casos el alojamiento de su personal, que a menudo tiene que optar por dormir en un sofá de la base de pernocta si no quiere pagar de su bolsillo la habitación de hotel.
Confiamos que en la nueva negociación del pliego de condiciones técnicas del operativo, al administración recojan y subsane estas deficiencias, para no tener así que recurrir a tomar otro tipo de medidas en pro de la seguridad y efectividad de un servicio tan importante para los ciudadanos Canarios.






