
Este NOTAM, de dominio público para la comunidad aeronáutica como son estos documentos públicos y oficiales, empleaba el criterio de la seguridad, y por lo tanto exigible en su cumplimiento, para impedir la operación de esos helicópteros que retransmiten y rebotan la señal de TVE durante la retransmisión de la Vuelta, imágenes que captan las motos que acompañan a los ciclistas, y las tomas aéreas. Todo esto en Configuración Sur, es decir cuando se aterriza desde el Norte, la Sierra de Madrid.
Alguien incluso sugirió como «solución» el cierre de la 18R, para que la frustrada posible, no afectara a los helicópteros que estarían operando por esa zona. Todo esto claro restringido al horario concreto del evento (16-19LT), como aparece en el NOTAM. El problema de esta «solución» es que eso obligaría a regular el tráfico aéreo, con lo que se generarían demoras y por lo tanto implicarían sobrecostes de operación para las compañías aéreas afectadas en sus vuelos. Esta podría haber sido la opción más favorable para el «Lobby» de la Vuelta y todos los intereses comerciales que conlleva ésta, incluidos los de la retransmisión televisiva.
Pues al contrario de lo sucedido en el tráfico terrestre, donde se permite para el adelantamiento a los ciclistas pisar la línea continúa con ese fin, saltándose permisivamente la reglamentación en vigor, las normas de tráfico, respecto al tráfico aéreo ayer eso no fue posible, y la operación de las pistas en Barajas se mantuvo en lo que estrictamente indicaba la restricción aparecida en el NOTAM, y no hubo permisividad o manga ancha alguna…
Ese intento de presionar para el cierre de una pista, sin finalmente llevarse a cabo, y consecuentemente afectando a la retransmisión deportiva, importantísima por cierto, y que por primera vez no era transmitida en directo por la TV de todos los españoles, TVE que tiene los derechos, es una prueba de que en la balanza del derecho a la información de los ciudadanos, y cualquier criterio que afecte a la seguridad aérea, ayer se impuso afortunadamente esto último, lo que hace que el ciudadano, pueda dormir tranquilo pensando que la última barrera, afortunadamente, ni tan siquiera dada la excepcionalidad, se pudo franquear. Aquí la labor, y el valor de los trabajadores del control aéreo español, indudablemente ha quedado fuera de toda duda. Repetimos, a pesar de las presiones, que seguro que las hubo.






