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septiembre, viernes 24, 2021

Radares y test de alcoholemia en la «zona aire»

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El 4 de febrero de 2006 se inauguró la T-4 de Barajas. La apertura de la ampliación supuso una descongestión de las terminales y pistas del «antiguo» aeropuerto y también un incremento en las estadísticas de accidentes en la «zona aire». A mayor espacio y menor concentración de la circulación, la velocidad en la plataforma por la que habitualmente transitan unos 4.000 vehículos entre aviones, remolques, camiones de carga y los autobuses conocidos como jardineras, alcanzó cifras preocupantes. Artículo completo en LA RAZON

Tenían un problema que ponía en riesgo el servicio y, sobre todo, la seguridad de parte de los 45.000 trabajadores de Barajas. La solución llegó de un acuerdo de colaboración entre Aeropuertos Españoles (Aena) y la Guardia Civil. Desde junio del año pasado los agentes, acompañados de agentes de inspección de plataforma o «señaleros» -que se encargan de controlar la seguridad de todas las maniobras del aeropuerto- realizan controles de velocidad y alcoholemia en las pistas.

La medida, que consiste en realizar las mismas pruebas que la Guardia Civil hace en las carreteras, ya ha dado sus frutos. «La siniestralidad en plataforma (la zona restringida del aeropuerto) era muy alta. Habitualmente se producían colisiones con heridos graves y accidentes muy severos», explica el sargento Luis Cobos antes de iniciar uno de sus controles rutinarios en el aeropuerto. En sólo doce meses la velocidad de los empleados de Barajas ha descendido considerablemente. En los primeros seis meses de esta medida los agentes descubrieron a siete conductores superando el umbral de velocidad equivalente a una multa «superior a muy grave» (se les retira el acceso a la plataforma de manera definitiva). De enero a junio de 2010 no se han topado aún con ninguno.

Suben las alcoholemias
Lo que sí ha aumentado es la cifra de conductores que conducen bajo los efectos del alcohol. De junio de diciembre de 2009 realizaron 637 controles y encontraron 7 positivos. De enero a ahora han realizado un tercio de éstos (213) y ya se han topado con seis trabajadores con una tasa superior a la máxima permitida, 0,15 milígramos por litro de alcohol en aire. En concreto estos seis empleados presentaron una tasa mayor de 0,25. Salvo una excepción, todos han perdido su trabajo. Cumpliendo con la estadística, que dice que el 98,5 por ciento de los trabajadores da negativo en el control de alcoholemia, durante la elaboración de este reportaje todos los conductores dieron negativo.

Sólo la Guardia Civil tiene dedicados a este servicio 14 agentes. Aena compró el etilómetro y el radar, además del vehículo para instalarlo. Juntos acordaron imponer sanciones a los infractores. Como en la calle pero sin ningún valor en la «vida real». Patios de equipajes, zona de vehículos, zona subterránea, cualquier persona que circule por el área restringida de Barajas puede ser sometida a estos controles. En las pistas la consigna es nada de alcohol y velocidad reducida, la mayor parte de los empleados acata estas órdenes al pie de la letra. Se juegan su empleo. Una falta leve de velocidad supone el apercibimiento del conductor por parte de agentes y «señaleros». Una grave, muy grave o superior, puede suponer la pérdida del permiso para conducir vehículos en las pistas y la prohibición de acceso al área restringida de uno a tres o seis meses, respectivamente.

Tanto los agentes como los responsables de Aena reconocen la dureza de estas sanciones, ahora, según explicó Ana Navarrete, jefe de sección en la División de Operaciones de Barajas, están estudiando rebajar las multas.

Aunque a primera vista las tablas de velocidades de Barajas parecen muy bajas -el máximo que se puede alcanzar son los 80 kilómetros por hora- los conductores se juegan la vida. Deben circular entre una marabunta de vehículos, cruzarse con aviones que pesan toneladas y prestar atención a no salirse de su carril. Sobra aclarar que las líneas que deben seguir aeronaves y vehículos son distintas y en muchos casos se cruzan entre sí. No basta con mirar a izquierda y derecha para continuar la marcha con garantías.

Un carné por puntos
«La Transit de Iberia 53, 5-3», comunica Cobos a sus compañeros en el segundo punto del control. Acaba de «cazar» con su radar a un conductor con más de 20 kilómetros de exceso de velocidad en una vía en la que el máximo permitido es de 30. Ha cometido una falta grave y no podrá entrar en la plataforma durante un mes. Los compañeros del sargento le dan el alto a sólo unos metros. Le piden su PCP (Permiso de Conducción en Plataforma), su acreditación personal y los permisos del vehículo. «Aquí el sistema de envío de multas con la imagen del radar por correo no funcionaría porque los vehículos no tienen titular, sino que están a nombre de empresas y no podríamos saber quién es el conductor», indica Cobos.

Comunican la multa de inmediato al infractor y tramitan la sanción por duplicado. Después, llega la notificación por parte de sus empresas, que reciben tanto el expediente abierto a sus trabajadores por parte de la Guardia Civil como el de Aena.

En sólo diez minutos pilla in fraganti a tres conductores y el sargento asegura que en otro control el radar captó hasta 18 vehículos con exceso de velocidad en una hora. Uno de ellos recibió una sanción leve, los agentes le comunicaron que circulaba con exceso de velocidad. Los otros dos iban más rápido. Su multa está considerada como grave y ya se está tramitado su expediente para impedirles entrar a la «zona aire» durante un mes. Lo normal es que a los trabajadores la noticia no les siente bien pero desde Aena insisten en que la medida funciona y que en los doce meses que lleva en marcha los accidentes se han reducido. Además, reconocen que la presencia de la Guardia Civil en los controles acentúa el poder disuasorio de estas sanciones. «Vienes pensando en lo tuyo y nunca piensas que vas a cruzarte con el radar», se lamentó Alejandro, uno de los multados. Este trabajador de Iberia sólo perdió el viernes su permiso para entrar en las pistas durante un mes. Otro tipo de sanciones hacen desaparecer los puntos del carné de conducir por el aeropuerto. Barajas implantó su propio sistema de puntos en 1994.

En Barajas sí, en la carretera, no
La conduccción en el interior del aeropuerto tiene sus peculiaridades. En la calle, por ejemplo, la Guardia Civil puede multarle si va sin cinturón o habla por teléfono mientras conduce. Ambas acciones están permitidas para los trabajadores de las pistas que deben estar comunicados en todo momento. Otra de las diferencias que encuentran los conductores en la plataforma del aeropuerto son las señales. Casi todas son diferentes, en concreto el stop en la «zona aire» se representa con dos aviones cruzados en una señal pintada en el suelo. También hay coincidencias, los vehículos con luces de emergencia no tienen límite de velocidad.

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