El segundo intento de la sonda japonesa Resilience termina en silencio

La empresa japonesa ispace confirma la pérdida del módulo Resilience tras un “aterrizaje duro” en Mare Frigoris.

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Claudia C./ Aviación Digital.- El 5 de junio de 2025, la empresa japonesa ispace perdió contacto con su módulo de aterrizaje lunar Resilience en el momento crítico del descenso hacia la superficie del satélite. Con él se esfumaron también las esperanzas del primer rover lunar europeo, Tenacious, de rodar sobre la superficie selenita. A las 08:00 del día siguiente, la misión fue oficialmente dada por concluida. Un golpe duro para la naciente industria espacial privada japonesa y para Europa, que aspiraba a dejar huella en un rincón inexplorado del hemisferio norte lunar.

Misión crítica con destino al “Mar del Frío”

El destino de Resilience era Mare Frigoris (el “Mar del Frío”), una región poco explorada del hemisferio norte de la Luna. El módulo fue lanzado el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9, como parte de una misión que representaba no solo un desafío tecnológico, sino también una alianza estratégica entre Japón y Europa.

Resilience era el segundo módulo Hakuto-R de ispace y llevaba consigo varias cargas útiles científicas y tecnológicas, incluyendo el rover europeo Tenacious, desarrollado con colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA). El pequeño vehículo también transportaba un peculiar artefacto cultural: una maqueta de una casa suburbana conocida como The Moonhouse, parte de una instalación artística.


Un “aterrizaje duro” y la pérdida del contacto

Según Reutersla telemetría se perdió a las 3:17 p.m. ET, justo cuando el módulo debía tocar la superficie lunar. La señal nunca fue recuperada, lo que llevó a los ingenieros de ispace a asumir un «aterrizaje duro» —un eufemismo habitual en el lenguaje aeroespacial para referirse a un impacto catastrófico.

La compañía confirmó en X (antes Twitter) que no se logró restablecer la comunicación. A pesar de que el sistema automático de navegación intentó completar el descenso, los sensores fallaron al medir la altitud real, lo que causó una mala estimación de la velocidad y un impacto fuera de control. Esta fue la segunda vez que un módulo de ispace se estrella en la Luna, luego del fracaso del primer Hakuto-R en abril de 2023.


Tenacious: la gran apuesta europea

El rover Tenacious, desarrollado por la ESA y la startup británica Spacebit, tenía la misión de convertirse en el primer vehículo europeo en operar sobre la Luna. Ligero, autónomo y equipado con sensores de análisis del suelo, representaba un salto tecnológico. Su pérdida implica un revés para Europa, que ha quedado rezagada respecto a Estados Unidos, China e India en la carrera lunar.

El costo de las cargas útiles superaba los 16 millones de dólares, según The Sun. Aunque se trataba de una misión comercial, el impacto político y simbólico ha sido evidente.


Un vuelo que prometía historia

Poco antes del intento de alunizaje, Space.com destacaba el exitoso sobrevuelo de Resilience sobre la Luna, que incluso permitió capturar imágenes de la superficie lunar. Una fotografía del módulo mirando a la Tierra desde la órbita fue difundida días antes del descenso, generando entusiasmo en la comunidad espacial internacional.

Estos momentos de aparente control y precisión hicieron que el fracaso final fuera aún más desconcertante. La misión parecía ir por buen camino.


Tres intentos, un patrón preocupante

Este fracaso convierte a Resilience en el tercer intento japonés fallido de alunizar. El primero fue el Hakuto-R de 2023, también de ispace, que se estrelló por errores de navegación. Luego, en enero de 2024, el módulo SLIM de la JAXA aterrizó boca abajo, aunque logró sobrevivir y funcionar durante dos noches lunares, lo que mitigó el resultado.

Estos tropiezos muestran que, aunque Japón tiene capacidad tecnológica, aún lucha por convertir sus misiones lunares en éxitos operativos consistentes.


El espacio —como el cielo hace un siglo— sigue siendo un terreno hostil e implacable, donde el margen de error es casi inexistente.

Resilience simboliza tanto la osadía como la fragilidad de quienes sueñan con conquistar el cosmos. Y en este caso, el nombre del módulo no fue solo un gesto poético: fue una declaración de intenciones. Una que, pese al fallo, invita a seguir intentando.

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