Sin confidencialidad, no habrá seguridad

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Guadalajara, SP, 31 de julio de 2013.- Desde los primeros momentos inmediatamente posteriores a la reciente tragedia ferroviaria de Santiago de Compostela, hemos podido ver cómo sistematicamente se violaba la confidencialidad con imágenes, conversaciones y declaraciones judiciales incluídas hoy mismo. La falta de confidencialidad, anonimato y uso punitivo respecto a esas imágenes, conversaciones y datos registrados, supone que los profesionales se vean condicionados por la posible divulgación de estas o aquellas, distrayendo elementos esenciales en una posible posterior investigación técnica. La seguridad por lo tanto, sin la garantía de la confidencialidad, impedirá que se haga la luz de la verdad "técnica", viendo amenazada la investigación técnica de un determinado suceso. ¿Es este el motivo de las interesadas filtraciones a las que estamos asistiendo, de nuevo…?¿Qué es lo que queremos, evitar futuros accidentes, o desahogarnos con los profesionales que pueden o no haber cometido un error? Es una pregunta que como Sociedad hemos de hacernos.

Llama especialmente la atención cómo el debate sobre seguridad en cualquiera de los modos de transporte, finalmente se acaba manifestando publicamente, cuando la tragedia ya se ha materializado. La cultura de seguridad a posteriori, no es ni "cultura", ni asegura nada. La cultura de seguridad por propia definición, debe llevarse a cabo a priori. Prevenir, evitar y finalmente corregir las falencias detectadas.


Debe haber debate técnico, profesional, interdisciplinar, incluso social, antes de materializarse la tragedia. El espectáculo al que estamos asistiendo sigue insistiendo en los aspectos punitivos, que se imponen sobre los técnicos. Debemos estar convencidos de que se hace todo lo humanamente posible, antes, para evitar que se produzca el accidente. Aunque se enuncia, realmente no ha calado socialmente que éste es el objeto único de la investigación de tipo técnico. Con lo cual finalmente se condena normalmente al último eslabón de la cadena de errores que propician cualquier accidente complejo, y se "absuelve" al resto de esa cadena, aunque la herrumbre se muestre evidente. Y esta vieja canción, se repite tragedia a tragedia, con la profunda intoxicación de la probable responsabilidad política, sobre los criterios técnicos. De las decisiones en el ámbito económico que toman políticos, sobre los aspectos que deberían ser predominantemente técnicos y de seguridad, no se establece una relación directa con el grado de "responsabilidad" en el error, y el grado de "responsabilidad" en la toma originaria de las decisiones que afectan a la falta de seguridad que propicia ese "error último".

Esta forma de pensar, infiere una actitud absolutamente contraria, al espíritu de la cultura de la seguridad. Todos los eslabones que componen la cadena de la seguridad, en cualquier modo de transporte, son necesarios para que ésta exista. Aunque parece de perogrullo, visto lo visto, tomando como referencia este último accidente, aquí se ha hecho todo lo contrario conceptualmente a la tésis sobre la evitabilidad de los accidentes, preventiva, que debe comenzar por imponerse. Es algo así como que los incendios "se apagan en Invierno", que sostienen los técnicos forestales. Para esto se ponen los medios posibles y necesarios. Limpieza de la maleza en épocas pre-estivales, antes, y después torres de vigilancia en bosques, retenes y medios aéreos. Imagínense lo que sucedería si el punto 1, la limpieza del monte, lo suprimiéramos de esta ecuación. Necesitaríamos elevar exponencialmente los otros tres factores para atajar eficazmente el fuego. ¿Qué es más barato? Evidentemente la prevención, y la inversión en esa seguridad previa, que supone la limpieza antes de la temporada de máximo riesgo.

Sirva sólo como ejemplo, sucede algo parecido en cierta medida con el transporte. Si se toman decisiones sobre repoblaciones por ejemplo, donde lo lógico es además de favorecer el crecimiento de esos bosques repoblados, protegerlos mediante cortafuegos en el diseño,la especie arbórea menos inflamable, o un diseño para la posterior limpieza de la maleza, así como los puntos estratégicos de vigilancia, estamos favoreciendo el que se minimice la posibilidad de que se produzca un incendio, y en su caso, para detectarlo en fase incipiente.

Pero, a pesar de todo, se produce el incendio. En este caso, se produce el accidente. Imagínense ahora que tras producirse éste, se comienzan a recopilar y a hacer públicas todas las conversaciones, imágenes y datos, en donde aparecen "fiscalizadas" todas las acciones de los intervinientes, pilotos, brigadistas, etc… y se llega a la conclusión publicamente, de que los pilotos no estaban descargando en la zona adacuada, o los brigadistas no se emplearon a fondo a la hora de atacar el fuego. Y siguiendo con este símil, resulta que un retén queda aislado, y sus miembros fallecen como consecuencia del fuego. Con estos escasos datos, muy someros, ¿qué creen que sucedería?

Con la cultura de seguridad imperante en España, muy probablemente, la "responsabilidad", tras conocerse el accidente que tuvo como resultante el fallecimiento del retén X, se comenzaría a culpabilizar a esos brigadistas que no se habían empleado a fondo-pese a la fatiga que por ejemplo, acomulaban tras tres días de actividad ininterrumpida por la escasez de personal derivada de los recortes-, a los pilotos, a pesar de que el centro de coordinación no dió los vectores claramente sobre los puntos de descarga, o existía una seria amenaza a la seguridad por estar mal coordinados desde el aire y los comandantes escalonaron el número de descargas por hora, e incluso, se podría llegar al Centro de Coordinación, pero, obviando en todo momento que los cortafuegos estaban mal dimensionados, las especies arbóreas eran las más combustibles posibles en época estival, o el diseño de la repoblación para la limpieza del monte en Otoño-Invierno, hacían imposible el acceso de maquinaria e incluso de personal a pie.
Otra cosa, es la forma de abordar una solución técnica, tras un análisis exclusivamente técnico.

Las RECOMENDACIONES, siguiendo con el ejemplo, de la CTIIF (Comisión Técnica de Investigación de Incendios Forestales)-organismo figurado- quizás sería:
1º.- Diseñar adecuadamente cortafuegos en zonas de repoblación, zonas de acceso para maquinaria y personal más eficientes para la realización de tareas de limpieza antes de la época estival, y colocación más estratégica de torretas de vigilancia para los incendios.
2º.- Mejorar la coordinación desde el aire para los medios desplegados, sobre la base de los procedimientos operativos y de seguridad que establece claramente el RD de Exitinción de Incendios y Rescate, que ya se habría aprobado.
3º.- Mejorar los períodos de actividad y descanso de las brigadas, de tal forma que su labor en el campo gane en efectividad.

Tras la divulgación de imágenes, conversaciones y datos grabados durante el incendio, la CTIIF, esta Comisión, sólo hizo recomendaciones punitivas a la actuación de los medios aéreos y las brigadas forestales. La justicia, condenó al retén por imprudencia temeraria, al no emplearse a fondo para salvaguardar la integridad del retén afectado. Y los montes siguieron ardiendo un año tras otro por los mismos motivos.

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