Víctimas sin paz

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PVValencia, SP, 4 de mayo de 2013.- Hoy hemos asistido en la Plaza de la Virgen en Valencia a la concentración que hacen las familias de la Asociación de Victimas del Metro 3 de Julio, recordando la Tragedia ocurrida en 2006, en la que fallecieron 43 personas y sobrevivieron 47, representando a la AVJK5022 porque ambas Tragedias siendo tan diferentes tienen sin embargo una coincidencia: cerradas en falso, sin juicio, sin responsables, sin justicia, sin paz…

Y la masiva asistencia de todos cuantos nos concentramos allí, venia precedida de un Programa de TV emitido el pasado domingo en el que se hace un exhaustivo repaso por la cadena de errores que produjeron la tragedia, incluyendo testimonios de algunas personas que decidieron dar un paso al frente a favor de la verdad y también del insultante silencio de quienes tienen la obligación de responder de sus actos antes los ciudadanos/electores a los que representan. El padecimiento que las víctimas sufrimos cuando nos enfrentamos en evidente régimen de desigualdad a los que están en el origen de nuestro sufrimiento, se hace más patente cuando aquellos ciudadanos que pueden contribuir a aclararla, se ponen enfrente y no al lado, entre ellos la casta política que no conoce más patrón que al que sirven.

En un País donde las víctimas de grandes tragedias tienen que acudir a la movilización mediática de las redes sociales para sobrevivir al olvido de las Autoridades que emanan de los 3 poderes del Estado Español: Judicial, Ejecutiva y Legislativa, además del de la propia sociedad que consume noticias con la misma velocidad con que se distancia de ellas, está condenando a otros ciudadanos a pasar por lo mismo: no se extraen las consecuencias de los errores cometidos para evitar que vuelvan a producirse en el sistema.

Dos catástrofes ocurridas en 2 sistemas de transporte tan diferentes como el avión y el metro, tienen en común el dictamen oficial/judicial: el responsable y/o la culpa la tienen los muertos, los mismos que no eligen ni el día ni la hora en que debería producirse ni la suya ni la de sus pasajeros. En ambos casos, la cadena de errores se fija en el último error humano de los que pagan con su vida, cuando deberían centrarse en los eslabones anteriores que son los que de verdad contribuyen a que se produzca la tragedia, que siguen vivos y en el peor de los casos gestionando las estructuras sin remordimiento alguno.

Todas las víctimas a las que nos han negado la paz que da la justicia, queremos un "Salvados", porque someter al juicio de la sociedad las conductas reprobables de los que siguen impunes a sus negligencias mortales, al menos nos exime a las víctimas de la tremenda responsabilidad que supone conocer las causas que las producen y no poder hacer responsables penalmente a quienes las cometieron.

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