AESA: España perdió capacidad de inspección/supervisión al 75% de sus helicópteros

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Madrid, SP.- La ufana (adj. “que está o se muestra satisfecho y contento”Carmen Librero, Secretaria General de Transportes del Ministerio de Fomento, responsable jerárquica de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AESA, que dirige desde su creación en 2008 la Sra.Maestre, ha conseguido algo tan increíble como inexplicable y peligroso a pesar del incremento de presupuesto de la Agencia en estos años. El pasado 18 de diciembre 3 de  los 4Técnicos Expertos de Operaciones de Vuelo de Helicópteros que realizaban “actuaciones materiales de inspección y vigilancia continuada de operadores de transporte aéreo comercial y trabajos aéreos con helicópteros, incluída toda la documentación asociada. Emisión de informes de todas las actuaciones llevadas a cabo, de conformidad con los procedimientos establecidos“, según reza en la convocatoria de SENASA de fecha, no se lo pierdan puesto que parece una inocentada de mal gusto, el 28 de diciembre de 2016. Diez días después de comunicarles sorpresivamente a los tres trabajadores, que llevaban entorno a una decena de años realizando estas funciones. El cuarto trabajador precisamente era uno menos experimentado. Carmen Librero fue ratificada en el cargo por el actual Ministro de Fomento Iñigo de la Serna. Herencia de José Blanco para Ana Pastor, y ahora “heredada” por De la Serna en el Ministerio de Fomento de su compañera de partido y hoy Presidenta del Congreso de los Diputados, Pastor.

Los motivos de estos tres fulminantes despidos, como comprenderán nuestros lectores, son tan espúreos como sujetos a la especulación. Lo que nos ha trascendido según fuentes propias consultadas por AD, se centra en la supuesta “falta de acatamiento de órdenes”, lo que abre aún más el melón de la especulación al respecto, en el que hasta que oficialmente no se pronuncie alguien no vamos evidentemente a entrar. Sólo enlazar esta presunta “falta de acatamiento de órdenes” con la noticia que en exclusiva publicábamos hace escasas fechas en la que los propios funcionarios de AESA se quejaban de libertad de los funcionarios-en este caso no lo son pero deben trasladar sus informes a funcionarios- a la hora de emitir informes, o instruir expedientes, en el sentido de supuestas presiones para decantar o minimizar la “dureza” sancionadora de éstos respecto a algunos operadores u otros. Lo que se llama arbitrariedad.

AESA rota, la Inspección y Supervisión de AESA en TTAA destruída

captura-de-pantalla-2017-01-09-a-las-10-27-59Tambien en el sector de helicópteros está evidentemente latente lo que los medios han denominado el “Cártel del Fuego”, que finalmente ha sido trasladado a la Audiencia Nacional, y en el que s.e.u.o. resulta de imposible credibilidad el hecho de que si presuntamente existía esa connivencia organizada de todos esos operadores de TTAA (casi todos) en España, respecto a los contratos públicos y sus precios, no terminen apareciendo dentro de la Administración Aeronáutica personas implicadas en la presunta comisión de los delitos que se les imputan. A no ser que la estupidez y ceguera generalizada se encuentre por encima de la posibilidad presunta de connivencia, puesto que esta presuntas prácticas lo han sido durante años según las diligencias policiales. Durante más de una década. Aquí es la Audiencia Nacional la que debe pulir con su trabajo, ver el alcance de las responsabilidades, y ver que derivadas o no hay en todo este turbio asunto. De momento además de las CCAA, Magrama, llegan hasta el extranjero en países como Italia, Portugal o Chile. En este último país el daño a la credibilidad de España, y al control oficial aeronáutico, por este asunto ya ha estallado de forma negativa.

En relación con esto último nos encontramos con que podría aparecer tambien implicada la dirección de la Oficina de Seguridad en Vuelo de Valencia. Si bien es cierto que tras consultar directamente con AESA, la Agencia nos ha indicado que no es competente para cesar a un funcionario hasta el momento en el que no pese una Sentencia firme, si es cierto que al frente de la Dirección de la Oficina de Seguridad en Vuelo Nº3 de Valencia ya no se encuentra la persona presuntamente implicada en todo el turbio asunto de Avialsa, que fue hace meses relevada de esas funciones.

Pero además es que recientemente, aunque no lo hemos podido, como suele ser habitual, contrastar oficialmente con AESA, el responsable de helicópteros de la Agencia, habría sido o bien cesado, o bien cambiado de destino o reubicado dentro de la propia Agencia a finales de este año 2016. Este movimiento, dado que es imposible recabar una versión oficial al respecto, desconocemos cúal es la motivación del cese o traslado según AESA. Pero lo que nos han señalado algunas fuentes es que ha habido movimientos internos o reubicaciones. Tambien aparece la responsabilidad supervisora de la operación de los helicópteros y su contínua evaluación, como derivada de estos movimientos en la Agencia.

En cualquier caso todo esto ha llegado ya incluso por parte de las compañías a las más altas jerarquías del Estado, donde una vez puenteada AESA y el Ministerio, “por incompetencia”, nos señalan fuentes próximas a estas conversaciones, se han hecho llegar las preocupaciones por toda esta descomposición del propio Sistema Aeronáutico en España, a las más altas instancias posibles directamente. Resulta de una enorme gravedad que existan limitaciones en la posibilidad de supervisión e inspección de helicópteros en un 75%, especialmente al tratarse de unas aeronaves extremadamente críticas respecto a las tareas que desempeñan y a la propia naturaleza de éstas aeronaves, como pueden ser las de Salvamento y Rescate, Evacuaciones Médicas o Extinción de Incendios. Si no hay capacidad de supervisión de la seguridad de las operaciones, evidentemente lo más seguro es que “no vuelen” palabras que tuvo la ocurrencia de pronunciar una responsable de la Autoridad Aeronáutica española en cierta ocasión. El problema es que el servicio esencial que se presta con los helicópteros es tan insustituíble como vital…

Profesionales, organizaciones de familiares de víctimas, etc… llevan denunciando desde hace años la falta de personal de inspección. Los propios funcionarios de AESA han señalado claramente la falacia de que estas “actuaciones materiales de inspección y vigilancia continuada…” se esté realizando con personal externo a la administración que señalan es más caro que hacerlo con personal propio, pero es que además no tienen la misma validez. El perverso matiz está en que esas “actuaciones materiales…” realmente por Ley no pueden ser inspecciones, ya que han de estar rubricadas por funcionarios con atribuciones para realizarlas. El salto metafísico y tambien jurídico estriba en que ¿cómo puede personal NO FUNCIONARIO dar fe de que existe tal o cual deficiencia o NO CONFORMIDAD en una aeronave, o en una instalación como una helisuperficie, sin estar presente fisicamente un funcionario con atribuciones para constatarlo, documentarlo y certificarlo con su firma? ¿Se pueden diferir estas actuaciones?… Hay en este matiz, además, algo que no cuadra demasiado.

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Nótese como en la Convocatoria no aparece remuneración alguna, mientras que los requisitos, como las 3.000 hrs. etc… sí resultan bastante exigentes, pero para personal en activo no muy atractivas, según fuentes consultadas conocedoras, dada que la retribución está más bien pensada, para estos freelance contratados por “Obra o servicio”, como un complemento a la percepción de otros ingresos tipo “Reserva Activa” en el ámbito militar o similar en el civil.

 

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