
Después del éxito cosechado por los conciertos en directo celebrados en la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas para amenizar las esperas a los pasajeros, AENA ha decidido llevar a cabo una experiencia pionera: Mitigar el impacto aéreo que los aviones provocan en las zonas residenciales que sobrevuelan, con interpretaciones en directo de las grandes obras sinfónicas de la historia.
Para ello AENA contratará a las mejores orquestas del mundo, entre las que se encuentran la Orquesta Sinfónica de Chicago, las Filarmónicas de Berlín, Viena, Nueva York y Los Ángeles, la Real del Concertgebouw de Amsterdam y la Orquesta Nacional de España.

Según declaró el Director de Barajas, que por cierto ha aprovechado la ocasión para matricularse en primero de solfeo e iniciar lo que anhela sea una prometedora carrera musical, "no se trata de acallar el ruido de los aviones sino de aprovecharlo, como si de un instrumento más se tratase, para realzar los momentos más intensos de las grandes obras sinfónicas. ¿Nos imaginamos una sinfonía de Bruckner, en todo su esplendor, acompañada del sonido vigoroso de los motores de un Jumbo?" Oleaga indicó también que "esos momentos de silencio donde la angustia por la espera del paso del siguiente avión invade a los residentes, serán amenizados por la intensidad del Adagio de la quinta sinfonía de Mahler o el lirismo de los conciertos de Mozart".

Ya en el turno de preguntas por parte de los sorprendidos periodistas, a la pregunta de cómo se coordinarían los aviones con los demás instrumentos musicales, Sanz indicó que "el centro de control estará a las órdenes del director de orquesta, y éste le avisará a través de un novedoso sistema de comunicación visual integrado en la partitura electrónica de las características sonoras del avión que se acerca".

Las compañías aéreas y los fabricantes han acogido favorablemente la medida y dicen que trabajarán codo a codo con AENA para que sea un éxito. Detrás se esconde el interés de las compañías por evitar las sanciones por los desvíos de las trayectorias y aprovecharlos para la promoción de la marca, y de los fabricantes por cancelar la costosa investigación de motores más silenciosos y centrarse en la experimentación de nuevas texturas sonoras.
Será el próximo día de Reyes con un concierto en el que la Orquesta Real del Concertgebouw de Amsterdam, dirigida por su director titular Mariss Janson, interpretarán el concierto nº 23 para piano de Mozart y la tercera sinfonía de Mahler. Como cierre, y al más puro estilo de concierto de año nuevo, nos deleitará con la marcha Radetzky al paso del Jumbo con destino a Buenos Aires.
Si los grandes Toscanini, Solti, Böhm o Szell, entre otros, levantaran la cabeza, quizá mirarían con envidia la oportunidad que ofrece AENA a sus colegas, convertida en el mayor mecenas artístico del mundo, aunque, todo hay que decirlo, a costa de los retrasos de los pasajeros y el sufrimiento de los vecinos de Coslada, San Fernando, Algete, San Sebastián de los Reyes, Belvís de Jarama, Mejorada del Campo o Fuente el Saz, y las urbanizaciones Fuente el Fresno, Ciudalcampo de San Sebastián de los Reyes, Pradonorte de Algete, etc.
Por su parte la urbanización Santo Domingo interpondrá una demanda por vulneración del derecho, ellos entienden, fundamental de escuchar la música que quieran, aunque ya han anunciado que la retirarán si en su lugar AENA celebra conciertos al aire libre de Camela o los Cantores de Hispalis.
Ahora cierren los ojos y disfruten de dos interpretaciones memorables. En la primera la Orquesta Real del Concertgebouw dirigida por Bernard Haitink y con Arthur Rubinstein al piano, interpretan el Concierto nº 1 para piano y orquesta en re menor, opus 15 de Johannes Brahms.
En la segunda, el mítico George Szell dirige a la Orquesta Sinfónica de Chicago en el primer movimiento de la quinta sinfonía de Beethoven.






