
Era el 13 de julio, y el personal de AENA y AESA, cautelosamente envolvían a los representantes de OACI, para evitar situaciones como la que tuvieron que vivir. Esa imagen de un controlador reivindicando, alterado, cansado, pero firme y rotundo en el planteamiento sobre la actividad y descanso que se ven obligados a realizar, era la foto del año sin duda alguna, al menos para el sector. Más mediática hubiera sido la imagen de todos ellos-los ATC- con un mono naranja al estilo Guantánamo. Esa imagen jamás la hubieran borrado de sus mentes los de OACI.
La esperanza de que estos miembros del organismo de la aviación civil internacional, una vez comunicada "de oficio" por el controlador la situación que está viviendo el colectivo en España, les haga reflexionar al respecto, e incluso tomen algún tipo de cartas en el asunto, es eso, una esperanza. Evidentemente, aunque no sea el conducto ordinario (pues AESA tienen numerosísimas comunicaciones de incidencias en sus cajones aún no resueltas por ese conducto oficial), la acción del ATC a buen seguro al menos está y va a llegar a donde tiene que llegar.
Los dos responsables de OACI tienen ya constancia, y por lo tanto, tienen la responsabiidad de indagar aún más-manteniendo su acostumbrada posición "diplomática"-de hecho tienen estatus diplomático en sus misiones oficiales-, y cuando lleguen a su despacho oficial allá en Canadá, y a buen seguro que algún que otro escrito oficial, de OACI, reflejará lo que vivieron en Torrejón.
Fuentes consultadas nos han indicado que "el problema es que OACI tarda muchísimo tiempo en resolver o dirimir cualquier tipo de cuestión. Años atrás un controlador se molestó en enviarles una serie de reflexiones relativas al control aéreo y el TCAS. Finalmente 10 AÑOS DESPUES, fué Eurocontrol el que a instancias de OACI, actuó al respecto". La pena es que ya unos 5 años antes, se había producido un accidente relacionado con el binomio ATC-TCAS.






