
Pongámonos en un escenario en el que tras las asambleas en los distintos centros de trabajo se acuerda la convocatoria de una huelga indefinida. Teniendo en cuenta que entre fijos, eventuales y medio pensionistas, los trabajadores de AENA han visto mermados sus efectivos casi en un 15% estos años. Por un lado tendremos un porcentaje de trabajadores que sí pueden ejercer su derecho a huelga. Pues bien, éstos lo ejercerán legalmente, de forma indefinida, y dado que la convocatoria se plantea en los términos de la paralización del expolio, hasta que no se paralice, evidentemente no se desconvoca.
Luego están los demás colectivos a los que los servicios mínimos les impedirían ejercer su constitucional derecho a la huelga. Bien. Cualquier trabajador de forma legal puede solicitar su baja en la empresa con un plazo marcado, tambien por la Ley de 15 días. Y si lo hacen de forma masiva, no sediciosamente concertada, sino asambleariamente organizada, dificilmente se podrán tomar medidas legales que conculquen tambien su derecho de reunión y decisión personal. Aunque por ejemplo en Madrid-Barajas, ya se les haya denegado un espacio dentro del aeropuerto, para ejercer ese derecho de reunión, como son los antiguos cines. Claro, pensarán nuestros lectores, que eso es utópico, e irrealizable. La cuestión es ¿se ha intentado alguna vez?. Y otra cuestión evidente es ¿qué eficacia tendrá la convocatoria de una huelga indefinida en AENA? si buena parte de sus trabajadores no tendrán derecho a ejercerla de facto, al declararse unos servicios mínimos del 100% cuando menos… Efectivamente el momento que los trabajadores tienen delante es el de no retorno. Es un V1 pero no a la manera del órdago, sino con todas las cartas sobre la mesa y una escalera de color en sus manos. La escalera de color llega hasta poner contra las cuerdas a los que han puesto contra las cuerdas el caracter público del Patrimonio de los españoles. Y ahora, con la sonrisa cómplice de los medios que cacarean cifras, sin llegar al fondo, sólo esperan que el cadáver de una AENA pública pase por delante de ellos, sin que los trabajadores hagan demasiado ruido.
Todo lo demás, es decir como ya vimos cuando la firma del Acuerdo de Garantías con el Sr.Lema, en 2011, una «promesa» firmada e incumplida, que sirvió para la desconvocatoria de huelga por parte de la Coordinadora Estatal Sindical, no servirá de nada. No es el momento del amago por parte de los trabajadores. Es el momento del todo o nada. Es el momento de jugárselo todo, o de mantener una tibia posición en el momento decisivo, que finalmente hará que se consume el expolio. Es una cuestión de creer de verdad en lo público, como se ha hecho en Sanidad, Educación, etc… o dejar de perder el tiempo y la energía y dar todo por perdido. En esa decisión ya no están las siglas, los incitadores, los voceros de algunos sindicatos para cubrir el expediente. En esa decisión final, como en los grandes momentos de la historia, están los individuos que dan o no dan un paso adelante. Lo demás son brindis a un sol hoy público, que acabará tambien siendo privatizado al paso que van las cosas.






