Aviación Digital, Sp.- La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG) anunció el 9 de octubre de 2026 que ha encargado cuatro aviones no tripulados MQ-9B de General Atomics Aeronautical Systems. Es la primera vez que el cuerpo contará con una gran plataforma remotamente pilotada, y llega acompañada de un pedido de seis C-130J dentro de un programa de renovación de aeronaves de unos 3.000 millones de dólares.
Qué se ha encargado
El anuncio de la Guardia Costera de EE. UU. incluye cuatro MQ-9B de General Atomics Aeronautical Systems (GA-ASI), la primera gran plataforma no tripulada del servicio. Estos aparatos se destinarán a vigilancia marítima de largo alcance para distintas misiones. La información también señala, en su titular y etiquetas, un pedido de seis C-130J de Lockheed Martin, con referencia a la versión HC-130J.
Por qué es relevante la llegada de un dron grande
La vigilancia marítima exige cubrir grandes extensiones de océano durante muchas horas. Los aviones tripulados son capaces, pero cada hora de vuelo ocupa a una tripulación y limita el tiempo de patrulla. Los sistemas no tripulados de gran tamaño, como el MQ-9B, están concebidos precisamente para misiones de larga permanencia, y por eso su incorporación supone un cambio de equipamiento relevante para un servicio que hasta ahora no disponía de esta categoría de aeronave.
El MQ-9B existe en variantes orientadas a distintos entornos, entre ellas versiones con equipamiento específico para el ámbito marítimo. La información disponible no precisa cuál de ellas ha elegido la Guardia Costera ni qué sensores llevarán las aeronaves, así que no se puede afirmar aún con qué configuración operarán.
El papel del C-130J
El C-130J es el cuatrimotor turbohélice de transporte táctico de Lockheed Martin, y la Guardia Costera opera una versión de larga autonomía, el HC-130J, para patrulla marítima y búsqueda y salvamento. La compra de seis unidades más refuerza esa capacidad de largo alcance, que en el mar complementa a los sistemas no tripulados: un avión tripulado puede transportar carga, personas y equipo de rescate, algo que un dron no hace.
Lectura del anuncio
El conjunto dibuja una flota más equilibrada: aviones tripulados para transporte, patrulla y salvamento, y drones de gran autonomía para vigilancia persistente. Lo que aún está por ver es cómo integrará el servicio las operaciones no tripuladas en su doctrina y en el espacio aéreo, y cuándo estarán operativas las nuevas aeronaves. Aviación Digital ampliará la información cuando la Guardia Costera o los fabricantes publiquen más detalles de los contratos.






