Aviación Digital, Sp.- Aprobar los módulos no garantiza un puesto en un hangar. Esa es la tesis que Aviation Group defiende, en la que el centro de formación aeronáutica contrapone dos itinerarios reales: una antigua alumna que ya trabaja con aviones comerciales y un estudiante que no llegó a completar sus prácticas en empresa tras un incidente durante esa fase.
La reflexión llega en un momento en que el mantenimiento de aeronaves sigue siendo una de las profesiones técnicas más reguladas del transporte aéreo. Según el texto, firmado por Ignacio de Lucas, la incorporación al mercado laboral de un Técnico de Mantenimiento Aeronáutico (TMA) depende de los conocimientos, pero también de la responsabilidad, la capacidad de adaptación y la interiorización de la seguridad operacional.
Un recorrido que no termina con el título
El centro, con sede en el campus de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) en Fuenlabrada, plantea la formación como un acompañamiento que abarca el aula, el taller, la Fase de Formación en Empresa (FFE) y el salto al primer contrato. La nota reconoce que los resultados varían: hay quien encuentra empleo con rapidez en empresas de mantenimiento o aerolíneas, quien necesita más tiempo y quien debe reforzar competencias personales antes de volver a intentarlo. La institución insiste en que ninguno de esos escenarios se califica como éxito o fracaso.
El caso de María: actitud, currículum y habilitaciones
María, antigua alumna procedente de una familia con varias generaciones dedicadas al oficio, se formó pensando inicialmente en la aviación militar. El contacto con la aviación civil la llevó a reorientar su carrera hacia los aviones comerciales.
Preguntada por qué valoró su actual empresa al contratarla, apunta a la disposición a aprender: según explica, las compañías invierten en cursos cuando perciben esa actitud. Entre las claves de su contratación sitúa una buena presentación del currículum y la sinceridad en la entrevista.
Hoy realiza el OJT (On-the-Job Training, formación en el puesto de trabajo) para incorporar su primer tipo de avión a la licencia, después de que la empresa le facilitara los cursos de los Airbus A350 y A320. La nota no identifica a la compañía empleadora.
Su principal lamento aporta la capa más técnica del testimonio: le habría gustado conocer mejor la Licencia de Mantenimiento de Aeronaves (LMA) y, en particular, el requisito de experiencia básica. En el marco europeo, la LMA se regula por la Parte 66 del Reglamento (UE) n.º 1321/2014, bajo supervisión de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA), y en España la expide la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Superar los exámenes de módulos es solo una parte: el solicitante debe acreditar además experiencia práctica en aeronaves en servicio, cuya duración depende de la categoría y de la vía formativa. Ese tramo, según la alumna, es el que muchos recién titulados desconocen al llegar a su primer empleo.
El caso de Julio: una segunda oportunidad tras la FFE
El segundo testimonio aborda un perfil que la institución considera prioritario: alumnos que tuvieron dificultades de adaptación relacionadas con su actitud o comportamiento durante las prácticas, lo que en algunos casos llevó a finalizarlas antes de tiempo.
Julio relata que, durante la FFE, rompió una lima al lanzarla contra un cartón y, temiendo una expulsión, intentó ocultarlo sustituyéndola por la herramienta de un compañero. En mantenimiento aeronáutico, el control de herramientas está ligado directamente a la prevención de daños por objetos extraños (FOD, por sus siglas en inglés), por lo que ocultar una incidencia de este tipo constituye una falta seria de cultura de seguridad.
Con perspectiva, el propio alumno reconoce que debía controlar sus impulsos porque, en sus palabras, se trabaja con algo que puede afectar a la vida de muchas personas. Aviation Group le ofreció un curso de comportamiento profesional basado en dinámicas sencillas y reflexiones guiadas por una docente, que Julio señala como decisivo para entender qué debía cambiar.
Cuatro pilares formativos
El centro resume su enfoque en cuatro líneas: hábitos de disciplina y responsabilidad en el taller junto a profesionales experimentados; normas de convivencia desde el primer día en el aula; cultura de seguridad integrada en los módulos técnicos y transversales; y talleres específicos sobre el perfil actitudinal y las habilidades para el empleo.
Un grupo en expansión
Además de la formación de mecánica aeronáutica, Aviation Group imparte cursos de tripulante de cabina de pasajeros a través de Aerodynamics Academy, ofrece experiencias en simuladores de A320, Boeing 737 y F/A-18 Super Hornet, y cuenta con la filial Cithe en Madrid capital. El grupo ha abierto un nuevo centro en Barajas que, según anuncia, funcionará también como escuela universitaria a partir del curso 2027/28.
El mensaje de fondo es que el factor humano empieza a formarse mucho antes de la primera firma en un certificado de aptitud para el servicio. Queda abierta una pregunta para el sector: ¿deberían las competencias actitudinales tener un peso evaluable y homogéneo en la formación de técnicos, igual que los módulos técnicos?






