Aviación Digital, Sp.- ¿Puede una aerolínea regional, con aviones más pequeños, sectores cortos y márgenes ajustados, convertirse en referente de la transición ecológica del transporte aéreo? Ese es el debate que reabre el galardón entregado la noche del 22 de octubre en el Hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid, según la nota de prensa difundida por la compañía el 23 de octubre desde Valencia.
El premio lo entregaron Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management para España y Portugal, e Ignacio Quintana, CEO de Forbes España. Lo recogió el presidente de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, que dedicó su intervención al factor humano como motor de la trayectoria de la empresa.
Una cultura ambiental anterior a la presión regulatoria
Bertomeu recordó que la preocupación medioambiental acompaña a la compañía prácticamente desde su fundación, mucho antes de que la sostenibilidad ocupara el lugar central que hoy tiene en la agenda empresarial y regulatoria europea.
La aerolínea respalda esa afirmación con dos hitos. En 2004 fue la primera aerolínea española en obtener la certificación de gestión ambiental ISO 14001 de la Organización Internacional de Normalización (ISO). Además, figura entre las primeras compañías españolas que emplearon biocombustible en vuelos comerciales, según la propia empresa.
“Las buenas empresas las hacen las buenas personas”.
Carlos Bertomeu, presidente de Air Nostrum
El presidente atribuyó el mérito del reconocimiento a la plantilla y amplió el concepto de sostenibilidad más allá del impacto ambiental, vinculándolo con la responsabilidad hacia los pasajeros. “Detrás de cada historia de un viaje hay personas. Y detrás de cada persona hay una historia singular”, afirmó durante la gala.
Datos, SAF y electrificación en tierra
En el plano operativo, Air Nostrum ha incorporado SkyBreathe, una herramienta basada en inteligencia artificial y análisis masivo de datos orientada a optimizar la eficiencia operativa. Este tipo de plataformas explota los datos de vuelo para detectar oportunidades de ahorro de combustible en fases como el rodaje, el ascenso o la aproximación, un terreno en el que la aviación regional, con muchos ciclos diarios por avión, tiene margen de mejora acumulado.
A ello se suma el uso de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés), una palanca que gana peso en Europa tras la entrada en vigor del reglamento ReFuelEU Aviation, que impone cuotas mínimas crecientes de mezcla en los aeropuertos de la Unión. La compañía no ha detallado en esta comunicación volúmenes ni porcentajes de SAF utilizados. En paralelo, impulsa la electrificación de su flota de vehículos terrestres.
Igualdad, ciberseguridad y compliance
La estrategia se completa con los ejes social y de gobernanza. En el primero, la aerolínea ha obtenido el Visado de Igualdad y un sello de excelencia de la Generalitat Valenciana.
En gobernanza, Air Nostrum se presenta como la primera aerolínea española con certificación en categoría Alta del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y con la norma ISO 27001 de seguridad de la información. También ha certificado su sistema de gestión de compliance corporativo, penal y tributario. Para un operador que integra sistemas de planificación, mantenimiento y operaciones con los de su socio comercial, la protección de esas infraestructuras digitales es hoy parte de la resiliencia operativa.
La mayor regional española, en cifras
Air Nostrum opera para el Grupo Iberia bajo la marca Iberia Regional Air Nostrum y se define como líder de la aviación regional en España y una de las mayores aerolíneas europeas de su clase. Según los datos de la compañía, conecta 59 destinos en 9 países de Europa y el norte de África con una flota de 46 aviones de nueva generación, emplea a 1.600 personas y ha transportado 120 millones de pasajeros en sus 32 años de historia.
Lo que el premio deja sobre la mesa
El reconocimiento llega en un momento en que la aviación regional afronta la presión simultánea de las cuotas de SAF, el endurecimiento del régimen de comercio de emisiones y la competencia del ferrocarril en determinadas rutas domésticas. Que una compañía de este perfil acumule certificaciones ambientales, digitales y de gobernanza apunta a que la sostenibilidad ya se mide también en sistemas de gestión auditables, no solo en toneladas de CO₂.
La pregunta que queda abierta es si el sector regional podrá trasladar esa cultura a reducciones de emisiones cuantificables al ritmo que exige Bruselas. ¿Será la eficiencia basada en datos el puente hasta la llegada de nuevas tecnologías de propulsión?









