Aviación Digital, Sp.- Un portaaviones sin catapultas ni cables de frenado, diseñado para cazas F-35B, empieza a parecerse a una plataforma para aeronaves no tripuladas. La Royal Navy anunció el pasado 5 de noviembre dos hitos logrados a bordo del HMS Queen Elizabeth en el Atlántico Norte: el primer lanzamiento de un dron de ataque Nyan desde un portaaviones del Reino Unido y la operación de un Tekever AR5 desde su cubierta.
Ambas pruebas se enmarcan en la ambición de la Royal Navy de construir una «marina híbrida», en la que aeronaves tripuladas y no tripuladas compartan cubierta y misión. Los detalles han sido difundidos por la propia Armada británica y analizados por el medio especializado The Aviationist.
Neptune Reach B: cuatro Nyan desde la cubierta
En el ejercicio Neptune Reach B, parte del Proyecto VANTAGE, se lanzaron desde un raíl cuatro Nyan OWE (One-Way Effector, efector de un solo uso) hacia una zona objetivo preprogramada en el mar, donde los drones fueron amerizados de forma intencionada. La prueba amplía la fase Neptune Reach A, realizada en junio de 2026 desde el buque de experimentación XV Patrick Blackett.
El Nyan lo fabrica Callen-Lenz, filial de BAE Systems. Tiene 2,9 m de envergadura y lo impulsa una microturbina. En un contrato de adjudicación directa de febrero de 2026, el Ministerio de Defensa británico lo describió como el único producto comercial de su tipo inscrito en el registro de aeronaves militares del Reino Unido. Según su consejero delegado, Matt Foster, la empresa ha producido más de 1.000 unidades, y el Ejército británico ya lo ha empleado en pruebas terrestres en Estonia. Foster presentó la prueba como una nueva demostración de que este tipo de sistemas aporta «masa de combate» asequible y escalable.
Tekever AR5: el hito menos llamativo, quizá el más relevante
El segundo protagonista es mucho mayor. El AR5 de la empresa luso-británica Tekever, con algo más de 7 m de envergadura, aterrizó y despegó del portaaviones dentro de la tercera fase del Heavy Lift Challenge, el programa de logística no tripulada del Ministerio de Defensa. The Aviationist cifra su carga útil en 80 kg; otras fuentes hablan de hasta 50 kg de equipos de vigilancia, por lo que la cifra depende de la configuración. Fases anteriores del programa ya llevaron a los portaaviones británicos el Windracers Ultra y el Malloy T-150.
El AR5 ha sido elegido por el Ejército británico para sustituir al Watchkeeper en misiones ISTAR (inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento), con un contrato de hasta unos 400 millones de libras y hasta 24 aparatos previstos para 2029. La Royal Artillery comenzó a recibirlos a principios de noviembre.
El análisis de The Aviationist sostiene que el AR5 es el avance de más calado: un Nyan lanzado desde raíl no necesita la cubierta de un portaaviones, mientras que un dron de vigilancia y carga capaz de operar desde ella podría incorporarse al ala aérea en poco tiempo y sin desarrollo adicional significativo.
Contexto: un ala aérea con huecos
La disponibilidad de los medios tripulados embarcados está bajo escrutinio, y la capacidad de alerta temprana Merlin Crowsnest tiene prevista, hasta donde se sabe, su retirada en 2029. En paralelo, dentro del Proyecto VANQUISH, la Royal Navy aspira a que un demostrador de avión de combate colaborativo (CCA, Collaborative Combat Aircraft) despegue de uno de sus portaaviones en unos 18 meses, según el plazo indicado en junio de 2026. La entrada en servicio de un CCA plenamente operativo, no obstante, podría tardar años. ¿Serán drones como el AR5 el puente que necesita la Royal Navy mientras llega esa generación de aeronaves autónomas?









