AENA lleva hasta el extremo la provocación a los controladores aéreos

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Torre de controladores del aeropuerto de Lavacolla. | EPAena ha despedido a un controlador aéreo del aeropuerto de Santiago y ha trasladado de forma forzosa a otros dos -uno a Granada y otro a Almería- como medida tras la resolución de sus expedientes abiertos a raíz del conflicto ocurrido en Galicia entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre de 2010, cuando este colectivo cesó su trabajo alegando que habían sobrepasado su jornada laboral. Con más precisión que habían excedido la actividad aeronáutica, que garantiza la seguridad operacional o safety. La vía abierta ahora es la de la demanda de nulidad en el despido. Pero según AD ha ido conociendo el malestar creado en el seno de este colectivo profesional podría tener consecuencias imprevisibles al día de hoy.

La medida puede tambien interpretarse, según algunas fuentes consultadas, como un intento desesperado ante la caótica situación que las medidas gubernamentales han tenido sobre el tráfico aéreo. De hecho cada vez se pone más en evidencia la falta de controladores aéreos, en una coyuntura internacional en la que el tráfico crece exponencialmente, y donde la jornada máxima anual -en palabras de Lema-, la actividad aeronáutica o la limitación que establecía el Laudo Arbitral del Sr.Pimentel, hacen cada vez más evidente que a finales de año, esta vez con un Laudo de obligado cumplimiento de por medio, haga que no se puedan cubrir todos los servicios en algunas dependencias. Aena intenta desesperadamente "liberar" algunas posiciones como las de plataforma o SDP, o en Canarias, unificar aproximación y ruta en un sector determinado, en un intento de disimular una horripilante gestión determinada directamente por las decisiones políticas que se han venido tomando desde hace ya casi un año y medio. Todo ello tras el primer "Decretazo" de febrero de 2010.

Por otro lado la soga de la Unión Europea, que advertía seriamente en abril sobre los retrasos en España (y en otros países europeos), que se preveían para el próximo Verano, no hace más que confirmar que el caos organizativo en la gestión del tráfico aéreo se va apoderando de las dependencias, haciendo de muy dudoso cumplimiento el compromiso con las autoridades europeas.

Finalmente el malestar entre los profesionales está haciendo que el cumplimiento estricto del reglamento, al que siempre y en todo caso se ajustan estos profesionales por definición, no admita la flexibilidad que en circunstancias normales venían aportando éstos. El ambiente es tan crispado, tan desesperanzador entre el colectivo, abocado a la más absoluta falta de motivación profesional por las decisiones políticas superpuestas a las de caracter técnico-operacional a lo largo de este año y medio, que dificilmente la empresa puede esperar cualquier tipo de colaboración fuera de lo estrictamente marcado por las obligaciones, eso sí, de obligado cumplimiento, que marca el propio Laudo.

Según han confirmado a Europa Press fuentes de Aena, el gestor ha resuelto los 29 expedientes abiertos a 17 controladores de Santiago a raíz de los problemas en el espacio aéreo gallego generados por este parón previo al Puente de la Constitución.

Dadas las investigaciones realizadas, Aena ha decidido despedir a uno de los controladores y trasladar de forma forzosa a otros dos. Además, cuatro expedientes, los que el gestor aeroporturario considera más graves, han sido trasladados a la Fiscalía, dado que la investigación judicial "prevalece sobre la laboral".

Suspensión de empleo y sueldo

Finalmente, los otros 22 expedientes se han saldado con distintas sanciones de suspensión de empleo y sueldo dependiendo del número de faltas y su gravedad, que van desde los 5 a los 86 días.

Segun la agencia de noticias los controladores aéreos de la zona de Santiago iniciaron los "cierres parciales" del espacio aéreo gallego el pasado 27 de noviembre tras alegar que parte de la plantilla había superado las 1.670 horas anuales. Aunque si tenemos en cuenta la versión de los controladores esto no sería exactamente de esta manera. Así, los controladores que supuestamente habían superado esta cifra dejaron paulatinamente de acudir a sus puestos primero en Santiago y después en Vigo y A Coruña, lo que llegó a provocar el cierre total del espacio aéreo gallego. Pero en lo que se refiere a los acontecimientos y su interpretación logicamente el colectivo de control argumenta que en las condiciones de superar la actividad aeronáutica, y continuar trabajando pese a ello, supondría poner en peligro la seguridad operacional, amén de la propia responsabilidad en la que incurrirían dichos profesionales. Versión esta muy diferente a la que la empresa argumenta.

El día 3 de diciembre el Gobierno central aprobó un Real Decreto por el que aseguraba que en el cómputo de horas aeronáuticas no se incluían las imaginarias, ni las licencias por paternidad, ni permisos sindicales, entre otros. A raíz de este documento, el resto de los controladores de España abandonaron paulatinamente sus puestos alegando motivos de estrés, lo que provocó primero el cierre del espacio aéreo español y después la declaración de Estado de Alarma y militarización de los controladores. La versión, en este caso, de los profesionales dista enormemente de coincidir con la de la empresa. Estos, indican que el cierre del espacio aéreo, fue una decisión unilateral de la empresa, y que no se debió a un abandono de los puestos en ningún momento, ni como se ha sugerido desde algunos medios, algo así como si se hubiera abandonado los tráficos de ese momento a su suerte. Semejante barbaridad en cualquier caso, no tiene verosimilitud alguna.

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