Aviación Digital, Sp.- Ayer, en la base aérea de Rosinos de la Requejada, en Zamora, España, fue escenario de un incidente que puso a prueba la habilidad de un piloto y la coordinación de los equipos de emergencia. Una avión antiincendios, modelo Air Tractor AT-802F con matrícula EC-LON, operada por Trabajos Aéreos Martínez Ridao, sufrió un aterrizaje de emergencia tras detectar daños estructurales durante una operación contra el incendio forestal de Porto de Sanabria. Afortunadamente, no se reportaron víctimas.
Detalles del suceso
El incidente ocurrió alrededor de las 12:30 horas, cuando la aeronave, que participaba en las labores de extinción del incendio declarado el 14 de agosto en Porto de Sanabria, sufrió un percance. Según fuentes de nuestro medio Aviación Digital, el piloto enfrentó un problema al amerizar en el embalse donde cargaba agua, lo que provocó daños en ambos patines de la aeronave. Consciente de la gravedad, el piloto decidió que la opción más segura era regresar a la base de Rosinos, notificando al personal para preparar una toma de emergencia sin tren de aterrizaje.
Para minimizar riesgos, el piloto descargó combustible y permitió a los equipos de tierra acondicionar la pista. A pesar de las dificultades, el aterrizaje se llevó a cabo, aunque la aeronave resultó gravemente dañada.
Respuesta de emergencia ejemplar
La rápida coordinación entre los bomberos de la Zona Norte (Rionegro del Puente), el Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León y los medios de la Junta fue clave para gestionar la situación. Se activó un protocolo que incluyó un helicóptero medicalizado, una ambulancia y otros recursos para garantizar la seguridad durante el aterrizaje. Esta respuesta efectiva aseguró que el incidente no escalara a una tragedia.
Contexto de la operación
El avión formaba parte del operativo contra el incendio de Porto de Sanabria, un fuego activo desde el 14 de agosto que ha requerido esfuerzos intensivos de extinción. Los Air Tractor AT-802F, utilizados en España desde 1995, son aviones de carga en tierra altamente valorados por su maniobrabilidad y capacidad para operar con hasta 2,000 litros de agua o retardante. La base de Rosinos, gestionada bajo contratos del Ministerio para la Transición Ecológica, es un enclave clave para estas operaciones.






