
Algo que debería ser natural por parte de los máximos responsables del sector aéreo en España, aparte del gesto en sí, fue ayer tras lustros de inacción oficial en nuestro país cuando un trágico suceso como este sacude a la comunidad aeronáutica, ayer se producía. Una sencilla visita al campo de operaciones de los medios aéreos, las tripulaciones y todo el personal que interviene en una siempre complicada operación como es la extinción de incendios con medios aéreos.
Es como en el caso periodístico intentar escribir sobre tal o cual suceso sin haberse desplazado al lugar de los hechos (primer dogma periodístico). No es lo mismo describirlo sin haber estado allí, que habiéndolo hecho. En un caso como este, donde además hay desgraciadamente un fallecido, aparte de una actitud sensible hacia el sufrimiento humano por esta irreparable pérdida, los responsables deben analizar esa situación desde dentro, abstraerse algo de los informes oficiales que irán llegando a sus despachos, y empaparse de la realidad, muy dura, del día a día de estos profesionales a los que si les tratas en vivo y en directo te ves sorprendido por la excelencia que demuestran a diario en el ejercicio de su profesión en unas condiciones (que son las que habrá que corregir si se da el caso) muchas veces deficientes en aspectos tecnicamente mejorables, y que pese a todo, lo dan todo por todos nosotros cuando hay que actuar.
Este cambio de actitud, deberá acompañarse por estos máximos responsables de las mejores "aptitudes humanas y profesionales" para intentar evitar lo que con sus propios ojos habrán podido percibir. Su actitud ha de ser proactiva, como ayer demostraron, para intentar minimizar todo aquello que a la seguridad operacional amenaza día tras día, incluídos los aspectos específicos en Trabajos Aéreos. Y finalmente pasar con una visión técnica, sin olvidarse jamás de que tras un accidente aéreo siempre hay personas, familias y compañeros, a mitigar todo lo que humanamente con un criterio unica y exclusivamente técnico, se pueda mitigar de las falencias del sistema aéreo español. Esto es lo que los profesionales demandan desde hace años, y lo que a los familiares al menos les sirve de mínimo consuelo ante sus pérdidas, la actitud de intentarlo todo, al pasar de las palabras a los hechos.






