
Según CGT, la caída de dos de los helicópteros que participaban en la extinción incendios forestales en Valencia, "no es un hecho aislado, sino que es el final de una cadena de accidentes y percances sufridos en este medio de transporte" del que dependen los trabajadores de Tragsa para realizar las tareas asignadas.
En su denuncia citan las incidencias que desde el 16 de junio ha sufrido un helicóptero del modelo SOKOL, como retrasos para recoger a los trabajadores sin saber las causas o problemas en el arranque de los motores, lo que ha implicado que se haya incorporado tarde a las tareas de extinción en distintas ocasiones.
Así, el sindicato informa de que el 2 de julio, el aparato se incorporó tarde a las tareas de extinción del incendio declarado en Andilla (Valencia) porque tenía que pasar la revisión establecida tras 25 horas de vuelo, lo que significó que el piloto del helicóptero BELL 412 tuviera que acudir en solitario a realizar la misión encomendada.
El helicóptero , según el sindicato, se estrelló y causó la muerte del piloto sin haber superado el límite máximo legal establecido de las 2 horas de vuelo continuado y sólo trabajó unos 30 minutos en las tareas de extinción.
Según CGT, el accidente se produjo después de haber vaciado la carga de agua, cuando se estaba acercando a los trabajadores para que desmontaran el contenedor de agua.






