Controladores privados: Perdón por insistir, pero…¿de verdad alguien va a hacer algo?

Como se anunciaba en este medio hace años... se barrunta un Convenio Sectorial

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Aviador DRO. Finisterre, SP, 9 de junio de 2016.- Vuelvo a tener la misma sensación que tuve en su momento: leo lo que dicen los medios tantos en su formato digital como físico y estoy atento al twitter y similares, y sigo sin dar crédito. Si hace un mes saltaba la noticia de unas resoluciones de AESA que cercenaban el progreso de los controladores privados en su profesión, ahora lo hace la amenaza de huelga de éstos. No, un momento; no de ellos, sino de los sindicatos de “clase” que aducen un desencuentro con un solo artículo (-de subrogación-) para invocar a la huelga. 

 

Vuelvo a investigar un poco, preguntando aquí y allá, a amigos, a familiares de estos profesionales, a gente de estos sindicatos y me encuentro con que el bloqueo de la negociación de su convenio no está solamente sostenido por la falta de acuerdo con un artículo de subrogación (por otro lado bastante correcto y acorde a derecho) sino que reside en otros muchos factores que subyacen, a modo de iceberg, por debajo. Y se vuelve a repetir la función de hace casi seis años pero con distintos protagonistas. Seguramente se llegará a un acuerdo, pasando a firmarse un convenio sectorial que poco ha mejorado desde entonces para los trabajadores, embolsándose los sindicatos citados el dinero correspondiente sin haber hecho gran cosa salvo armar mucho ruido mediático con verdades a medias y no alcanzar unos acuerdos satisfactorios.

La parte patronal, una vez movida la ficha, escenificará su mejor talante negociador y accederá a firmar el articulado, incluyendo la subrogación, pasando la parte social a estar más presionada que al comienzo de la negociación, pues ahora estará en sus manos la declaración de esa huelga. Pero todo el mundo sabe que eso no sucederá. Son como rehenes de sus empleadores, ante un futuro incierto para su desarrollo profesional, pagando en muchas ocasiones el préstamo que les permitió formarse para el trabajo que soñaron; trabajando por un sueldo irrisorio – ¡incluso con las pagas extras prorrateadas! (ver tabla salarial) –, simultaneando tareas administrativas con las propias del control, sin el descanso adecuado y muchas veces aceptando una movilidad geográfica entendida según le convenga al empresario. Las plantillas suelen ser exiguas, lo que provoca que no puedan hacer planes a medio-largo plazo para unas vacaciones o para responder a una sustitución frente una circunstancia inesperada. Los pretendidos sindicatos que los representaban no lo habrán hecho. Estarán de nuevo solos ante el abuso, sometidos a un convenio que limita su libre circulación.

Y ellos son conscientes (y nosotros deberíamos serlo) de que trabajan, como poco, igual de bien que los profesionales de ENAIRE, gestionando tráfico de la misma naturaleza que opera con las mismas reglas de vuelo, cumpliendo con las leyes y reglamentos en vigor sobre la materia, con unos elevados índices de seguridad y puntualidad…y en el mejor de los casos, no llegan a la mitad del sueldo que perciben los primeros.

Y siguen sin garantizarse al 100% la continuidad de la prestación de los servicios con el nivel de seguridad exigido según el artículo 38.28 de la Ley de Seguridad Aérea 21/2003, sin verificarse si algún proveedor civil de servicios de navegación aérea no puede prestar dichos servicios de manera segura, eficaz, continuada y sostenible según reza el punto 1 del Anexo I del Reglamento de Ejecución (UE) 1035/2011 y se podrá comprobar el falseamiento de la competencia, algo no permitido según el punto 2 del Anexo II del mismo Reglamento de Ejecución.
Al “lowcostizar” –liberalizar en idioma quijotesco- el servicio de control de tránsito aéreo, no está resultando ser una buena solución. Se hace patente la necesidad de gestionar adecuadamente recursos HUMANOS, pero sin ser miopes, haciendo viable económicamente un sector especializado y escaso de personal.
La agencia europea y la española que deben velar por la seguridad aérea y la Inspección General de Trabajo tienen una ardua tarea por delante…si de verdad quieren solucionar el problema.
Y todo esto sin gobierno de la nación. No podrían hacerse las cosas mejor.

 

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