Aviación Digital, Sp.- El retiro progresivo de plataformas legacy como el DC-10 y MD-11 ha generado una brecha crítica en la capacidad de entrega masiva de retardante en incendios forestales de gran escala. En este contexto, Coulson Aviation USA anunció el pasado 22 de diciembre el lanzamiento de su programa Boeing 767 Very Large Air Tanker (VLAT), una iniciativa que busca no solo cubrir esa deficiencia, sino elevar los estándares técnicos y operativos del sector.
Esta conversión representa un paso estratégico hacia aeronaves más modernas, eficientes y sostenibles, en un momento en que la intensidad y frecuencia de los megaincendios exigen herramientas de supresión aérea más robustas y disponibles a largo plazo.
Especificaciones técnicas y ventajas del Boeing 767 VLAT
El Boeing 767 seleccionado por Coulson incorporará la versión más grande del sistema patentado Retardant Aerial Delivery System (RADS), permitiendo una capacidad de tanque que supera a cualquier VLAT en operación actual —por ejemplo, superior a los 9.400-11.600 galones (aprox. 35.500-44.000 litros) de los DC-10 operados por 10 Tanker Air Carrier—.
Entre sus ventajas técnicas destacan:
- Mayor payload útil.
- Menor consumo de combustible por tonelada de retardante entregada, gracias a motores más eficientes y aerodinámica moderna.
- Sistemas aviónicos actualizados y cadena de suministro global de piezas, lo que garantiza mayor disponibilidad operativa frente a plataformas obsoletas.
- Diseño multi-misión: conserva la capacidad de configurar más de 160 asientos de pasajeros, facilitando conversiones rápidas para otros roles.
Estas características posicionan al 767 como una plataforma sostenible para décadas, reduciendo costos operativos y riesgos de mantenimiento asociados a airframes antiguos.
Análisis de impacto en la flota global de bombarderos aéreos
La grounding de flotas MD-11 y DC-10 ha reducido drásticamente la capacidad VLAT mundial, dejando a agencias como el US Forest Service con menos opciones para supresión inicial en incendios extensos. El programa de Coulson complementa su flota actual —incluyendo C-130 Hercules y Boeing 737 Fireliner (hasta 4.000 galones)— y refuerza su liderazgo en innovación aérea contra incendios.
Desde el punto de vista económico y regulatorio, la elección del 767 aprovecha un airframe probado con amplio soporte OEM (Boeing), minimizando riesgos en la obtención de Supplemental Type Certificates (STC) por parte de la FAA. Este enfoque contrasta con conversiones de aeronaves más antiguas, que enfrentan mayores desafíos de certificación y mantenimiento.

Declaraciones de expertos y perspectiva regulatoria
Britt Coulson, presidente y CEO de Coulson Aviation USA, declaró: “La comunidad de lucha contra incendios está experimentando cambios rápidos en los tipos de airframes disponibles, y las agencias necesitan soluciones seguras, eficientes y soportables durante décadas. El 767 es una plataforma widebody probada con soporte global, disponibilidad de partes, sistemas modernos y economía operativa atractiva”.
La certificación seguirá los precedentes de conversiones similares (DC-10, 747 Supertanker), requiriendo STC de la FAA para modificaciones estructurales y sistemas de dispensación, además de aprobación interagency por el Interagency Airtanker Board. Aunque no se ha anunciado cronograma específico, las fases iniciales de ingeniería y análisis estructural ya están en marcha.






