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diciembre, jueves 8, 2022

El uso de los drones en los conflictos armados

Los bajos costes de los drones, así como su efectividad, han hecho que este tipo de aeronaves ocupen posición claves dentro del armamento de un Ejército

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Alba Sanz/Aviaciondigital, Sp.- A medida que la tecnología se desarrolla, los conflictos armados van adoptando los avances tecnológicos para adecuarlos a las nuevas formas de hacer la guerra. Las investigaciones sobre el desarrollo del armamento en la industria de la Defensa se siguen realizando a un ritmo frenético, propiciadas ahora por la invasión de Ucrania sobre Rusia, mientras que los países siguen comprando armamento cada vez más nuevo y preparado en esa carrera por poseer el mejor arsenal que sirva tanto para disuadir, defenderse y atacar en un contexto geopolítico cada vez más complejo

Dron de militar de combate

Dentro de esta tecnología destaca el empleo de los vehículos aéreos no tripulados, conocidos comúnmente como drones. Este tipo de aeronaves han sido empleadas por todos los Ejércitos gracias a su “facilidad” por acabar con un objetivo concreto, más aún en lo que se refiere en la lucha internacional contra el terrorismo. Según señala el teniente segundo Alexander Farrow, del Ejército del Aire de Estados Unidos, el dron es un instrumento antiterrorista eficiente porque realiza simultáneamente y de forma continua operaciones de reconocimiento y ataque al mismo tiempo”, además “aplica presión en ambas esferas, logrando ahorros económicos y minimizando la coordinación entre sistemas y agencias”, lo que le ha hecho muy atractivo como arma.

El 11S, el inicio del cambio en las operaciones militares

El cambio hacia el uso de estas aeronaves comenzó con los ataques terroristas ejecutados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre del año 2001. Este hecho cambió la política internacional de Estados Unidos, llegando a declarar abiertamente la guerra contra el terror y prometiendo venganza contra los responsables. Fue en este momento cuando el Ejército de Estados Unidos comenzó a emplear drones para sobrevolar los cielos de Afganistán en misiones de reconocimiento y búsqueda de los objetivos terroristas.

La consiguiente eliminación del líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, en Pakistán, con el empleo de un ataque de dron demostró al mundo la efectividad de este tipo de aeronaves a la hora de acabar con un objetivo, salvaguardando la integridad y la seguridad de los pilotos, y abaratando los costes debido a la gran diferencia que existe entre los precios de los drones y de los cazas.

Dentro de los drones empleados en conflictos existe una clasificación singular. Respondiendo al tipo de tecnología, se pueden distinguir entre micro y mini UAV, UAV tácticos y UAV estratégicos. Los primeros se caracterizan por volar en altitudes por debajo de los 300 metros y están diseñados para poder operar en zonas urbanas, incluso dentro de edificios. Los micros, por su parte, tienen un tamaño más pequeño y pesan menos de 100 gramos. En este aspecto, su tamaño les facilita poder discurrir por lugares más estrechos y poder grabar sonidos.

Por otro lado, los UAV tácticos pueden volar a altitudes que van desde los 3.000 metros hasta los 8.000 y se emplean exclusivamente para operaciones militares, tanto de vigilancia como de ataque. Finalmente, los UAV estratégicos vuelan a altitudes todavía más altas y tienen capacidad para realizar vuelos de mayor distancia y resistencia.

Drones de ataque y vigilancia

En este contexto, los drones en un conflicto bélico se emplean de diferentes formas. Por un lado, los drones funcionan como medios de vigilancia y por otro sirven eficazmente para acabar con los objetivos. Sin embargo, la forma en la que se operan a través de pilotos, situados a miles de kilómetros, que efectúan las maniobras siguiendo a los objetivos en una pantalla, han planteado diferentes interrogantes sobre la desensibilización que puede incurrir en los militares encargados de realizar estas operaciones. Además, son múltiples las operaciones militares en las que se han empleado drones que han acabado con la vida de civiles, lo que los Ejércitos han denominado como efectos colaterales”

A este respecto, organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que “los ataques con drones golpean con frecuencia a la población civil, causando un enorme sufrimiento en personas que no tienen por qué pagar el coste de los conflictos armados”. Señalan, además, que las operaciones militares con drones “se desarrollan en el secretismo más absoluto”, lo que hace que “las víctimas civiles sean numerosas. Nadie rinde cuentas por los ataques. Rara vez los Gobiernos investigan. Nadie se sienta en el banquillo por los ataques a gente inocente”, denuncian.

Uso de drones en misiones de vigilancia

Impunidad de ataques

En la actualidad, más de 20 países cuentan con drones de combate operativos, en un mercado que está liderado por Estados Unidos e Israel, aunque otros países como es el caso de China, Rusia o Irán ya disponen de tecnología punta para poder fabricar este tipo de armas y competir, así, en el mercado mundial.

Por este motivo, distintas organizaciones humanitarias siguen poniendo sobre la mesa el debate sobre este uso de dispositivos en los conflictos y la impunidad de los ataques con drones perpetrados contra los civiles, debido a la falta de transparencia de los Gobiernos sobre las operaciones con drones, sobre todo en países con importantes conflictos civiles como es el caso de Siria, Irak, Afganistán o Yemen.

En este contexto, el Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha celebrado este mismo viernes y sábado una reunión en Mumbai y Nueva Delhi, donde se discutirá “la creciente amenaza que representan las nuevas tecnologías emergentes”, entre los que se incluyen los drones.

La Coordinadora de Tecnologías de la Información del Comité, Jennifer Bramlette, defendió que los Estados miembros ya habían tomado algunas medidas para abordarlo “por supuesto, hay zonas de exclusión aérea alrededor de los aeropuertos y las infraestructuras críticas. Las propias empresas han tomado medidas para incorporar mecanismos de geobloqueo para que, si se encuentran drones volando en ciertos lugares, se puedan desactivar automáticamente”, agregó, indicando además que ya hay “una serie de discusiones” sobre la forma en la que se están vendiendo los drones y a los tipos de clientes debido a su alto uso y el riesgo que puede suponer utilizarlos en las guerras de forma indiscriminada.

Esta reunión se celebra, además, entrando casi en el noveno mes de invasión rusa en Ucrania. De hecho, es en este conflicto, donde los drones están demostrando una resistencia defensiva sorprendente. En este sentido, el dron que más se está empleando desde la parte ucraniana es el Bayraktar TB2 de fabricación turca, con cámaras a bordo y con la capacidad de armarse con bombas guiadas por láser. Por otro lado, Rusia, estaría empleando el Orlan-10, un dron que se le conoce por realizar acciones de espionaje, aunque ahora mismo y según la Casa Blanca, estaría comprando nuevos drones kamikazes a Irán.

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