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enero, domingo 24, 2021

¿Está alguien haciendo negocio en Enaire con los cursos de formación?

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Madrid, SP, 26 de noviembre de 2014.- Soy controladora aérea en Enaire y le escribo porque estoy cansada de que mi empresa me acose. Mi familia ha estado durante varios años viviendo con la amenaza de lo que podría pasarme cuando salieran los juicios del cierre del espacio aéreo organizado por el Gobierno y por los gestores de Aena en 2010, y todavía tengo que soportar a diario a gente de mi empresa que sé que nos odia. Hoy he recibido en casa el segundo burofax en ocho días. En el de hoy me amenazan prácticamente con echarme de la empresa si no hago un curso online, que en opinión de todos nosotros no sirve para nada tal y como están planteados. Bueno, sirve para demostrarnos que si se nos acosa lo suficiente los controladores somos capaces de pasar por el aro y bailar al son que ellos tocan aunque el curso sea una basura. Pero también sirve para que Enaire cubra el expediente ante alguien y para que nuestros incompetentes gestores sigan respirando tranquilos desde sus cómodos despachos. Y puede que hasta para que alguno de ellos haga negocio.

He leído con interés pero también con preocupación los dos artículos que un piloto ha publicado en Aviación Digital sobre el tema del SERA, una regulación europea que homogeneiza las normas nacionales que utilizamos pilotos y controladores que fue aprobada por la comisión europea hace dos años, en 2012, y que España publicó en el BOE este verano. El problema es que entra en vigor a primeros de diciembre y que los controladores tenemos que pagar el pato por el retraso en convertirlo en normativa española.

Para empezar, el curso que ha preparado Enaire no parece haber sido preparado por Enaire, cosa que de demostrarse sería ilegal ya que en nuestro Convenio Colectivo, el que redactó el Sr. Manuel Pimentel después de cancelarse por decreto en 2010 nuestro anterior convenio y con el que los gestores nos amenazan ahora, se establece que los cursos de formación deben ser organizados y desarrollados por la propia empresa.

En general la formación que nos da Enaire es de calidad pésima, sé de lo que hablo porque fui profesora de Instituto. Han debido pensar que para compensar el hecho de haberse retrasado dos años podían organizar de un modo menos comprometido para ellos la formación que están obligados a proporcionar a sus trabajadores. En condiciones normales tienen que publicar los cursos junto a nuestros turnos el mes anterior y formar antes a los instructores. Estaba claro que en apenas tres meses iba a ser prácticamente imposible formar a cerca de dos mil controladores. La solución era sencilla: se crea a toda prisa una plataforma de formación a través de ordenador y que se formen en su tiempo libre.

Cada controlador ha afrontado este asunto a su manera. A unos no les importa hacer lo que les digan aunque el curso sea una basura. Están cansados de ver cómo la empresa hace lo que le da la gana porque los que están al frente son los mismos que estaban en 2010. Las mismas malas personas que el gobierno que sustituyó al de los decretazos ha mantenido en sus puestos sin hacer un solo cambio.

En realidad estamos cansados todos, pero otros aun tenemos ánimo para defender un derecho tan básico como que se nos respete y se nos dé una formación en condiciones. No que se nos tire literalmente la formación al pesebre y que nos sirvamos como si fuéramos cerdos. Esa es nuestra única reivindicación en este movimiento contestatario que aún formamos varios cientos de compañeros no sé durante cuánto tiempo más.

Aquellos que empezaron a entrar por el aro sin rechistar se prestaron a hacer el curso en el trabajo en sus periodos de descanso y desde casa. No pasó mucho tiempo hasta que se pidiera que, además de en un ordenador con Windows, también pudiera hacerse en uno con Mac. Dicho y hecho. En un alarde de rapidez y competencia desconocido en esta empresa al poco tiempo podía hacerse no solo con Mac sino también con el iPad. El no va más.

Pero a pesar del nivel tecnológico el curso es de lo peor que he visto en mi vida. Es como una mala presentación de power point. No hay por donde cogerlo ni por lo que se refiere a su concepción y estructura, ni por su atropellado diseño carente de la más mínima cualidad pedagógica, ni por su escasa robustez técnica a juzgar por los enormes problemas que genera de forma permanente, ni por el nulo control de las sesiones, ni por el inapropiado, incoherente, insuficiente y poco válido sistema de evaluación que liquida el contenido de 180 páginas con tan solo 10 preguntas, algunas de las cuales nada tienen que ver con el trabajo que realizamos a diario porque a los controladores que trabajamos en un centro de control nos pregunta cosas relacionadas con el trabajo en torre de control o con el de los pilotos.

¿Pero sabe usted qué es lo peor de todo? Pues lo peor de todo es que la mayoría de los compañeros que ha hecho el curso se han limitado a hacer clic en el botón de “siguiente” sin prestar atención al texto, llegar al final, al apartado del supuesto examen, buscar en un documento las respuestas a las diez preguntas y dar por concluido el curso en menos de media hora con una calificación en la mayoría de los casos del 90% o del 100%. Eso es lo que está consiguiendo Enaire con su forma de actuar, que sus profesionales pierdan el interés por su propia formación con tal de que su empresa les deje en paz. Tenemos, además, la impresión de que a partir de ahora la mayor parte de la formación será online, nos obligarán a hacerla en nuestro tiempo libre o en el de descanso en el trabajo y el servicio que terminaremos dando será una porquería. Como lo fue en 2010.

De nada han servido las decenas de cartas que les hemos enviado quejándonos de que el contenido del curso no hay quien lo entienda y que necesitamos instructores que nos aclaren las dudas. Incluso creo que algunos compañeros han escrito a la misma ministra de Fomento. Su respuesta: burofax.

Pero algo bueno debía tener todo esto. Como lo más probable es que termine en expedientes, en sanciones y en juicios, habrá que esperar a poder contarle a un juez todo este asunto para que las cosas -y las malas personas- sean puestas en el lugar que les corresponde.

Le ruego que publique mi carta. La gente tiene que enterarse de las condiciones en las que Enaire hace trabajar a sus controladores. Para mí, ser controladora aérea supone tener la posibilidad de contribuir a que las personas puedan viajar de forma rápida y segura y también facilitarle la labor a mis colegas los pilotos. En ocasiones esta ocupación tiene sinsabores, aunque también proporciona muchas satisfacciones saber que al final del turno has realizado un buen trabajo. Pero yo como el resto de mis compañeros fui seleccionada por mi resistencia a la presión y al estrés del trabajo propio de controlador aéreo, no para aguantar la presión a la que con tan mala fe nuestra empresa nos sometió a nosotros y a nuestras familias en 2010 y nos somete de nuevo ahora.

Muchas gracias A.G.V.

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