Julio Cervero Yubero: El hombre que susurraba a los helicópteros

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Orense, SP, 15 de diciembre de 2014.- El pasado 6 de diciembre, en el 36 Aniversario de nuestra Constitución, el soriano de Caltojar, y TMA de vocación demostrada, Julio Cervero Yubero, recibía el reconocimiento de las autoridades orensanas y de Protección Civil, a toda una vida dedicada al servicio público a los demás, tras más de 45 años de trabajo en el operador de helicópteros INAER, y 25 años de servicio en el helicóptero del 112 de Ourense. En unos tiempos en los que la valía profesional y personal se encuentran muy dificilmente unidas de forma excelente, todos los compañeros del Técnico de Mantenimiento de Aeronaves, nos han destacado lo merecido del reconocimiento a una persona “que además de ser muy buena gente, y muy buen profesional…” por si fuera poco, “es todo un crack cuando cocina en la Base”. Julio recibía la Medalla de Bronce con Distintivo Blanco al Mérito de la Protección Civil. Con 68 años, hoy sigue trabajando en lo que es su vocación total, atendiendo el helicóptero HEMS en el Hospital de Piñor (Orense). Pero quizás el mejor reconocimiento sería, el que antes de jubilarse deje como legado a los siguientes TMAs, un hangar del que carece hoy, en el que guarecerse de la meteorología que azota la Base en la que ha de realizar su labor diariamente a la intemperie. Sus horarios exceden el de orto a ocaso, pero cada día se levanta con el espíritu de cumplir escrupulosamente su deber. Su deber como TMA tambien salva vidas…, no lo olviden. Pero estos más de 45 años de actividad tienen mucho más que contar, el anecdotario sería digno de un libro. Un libro con final feliz, cuando “su” helicóptero vuelve a casa sano y salvo.

 

Sus compañeros de Base a lo largo de estos años coinciden en señalar que Cervero es tan bueno como persona y compañero, como profesional en lo suyo. Experiencia no le falta. Podría escribir un libro.

Julio anduvo varios años cuidando del helicóptero que realizaba el progama televisivo ” A vista de pájaro”, o atendiendo a los helicópteros atuneros entre Canarias y Africa. Tambien estuvo manteniéndolos en incendios por media España, allá donde sus servicios eran requeridos, para continuar en Galicia donde ya lleva varias décadas. Desde los 18 años se ha dedicado a esto, a cuidar helicópteros. Julio nos dicen, les habla. Les felicita cuando se portan bien, y destripa sus entresijos cuando algo no funciona correctamente, o intuye que es así. Además logicamente se cura en salud preventivamente cuando intuye, la experiencia aquí tambien es un grado, tal o cual incidencia. Julio no deja espacio a las sorpresas, y hace todo lo humanamente posible para seguir siendo el “hombre de confianza del comandante”. El binomio piloto-TMA, muy especialmente en los TTAA con helicópteros es sagrado. Es una relación aún más estrecha que en cualquier otro segmento de la aviación. Son helicópteros, nada menos, y además TTAA, nada más.

Julio sigue haciendo a sus 68 años jornadas tremendas que pueden llegar a las 12-14 horas (de 6 am, hasta que se termine la faena). El no racanea en absoluto cuando hay que atender a sus “juguetes” de alas giratorias. Tienen que estar siempre en perfecto estado “de revista”. De revista para él sobre todo… Ser TMA es siempre además de una gran responsabilidad, especialmente complejo cuando se trata de helicópteros a los que se les somete muchas veces a los límites tolerables por esas máquinas. El TMA, Julio, les debe conocer antes de que los achaques se manifiesten. En sus manos durante todos estos años han estado las vidas de las tripulaciones, de los retenes, de los que tenían que ser rescatados del mar, trasladados a los hospitales, etc… Julio ha sabido según todas las fuentes consultadas, además de con profesionalidad, llevar con alegría su profesión. Mientras pueda seguirá haciéndolo, como hoy lo sigue haciendo cuidando al HEMS del 112 de Orense.

Julio fue además pionero entre los gruistas de a bordo, y además de forma voluntaria, cuando no estaba reglada esa ocupación en la aeronave. Asistió a cursos de Protección Civil, Bomberos, etc… de forma altruista y quitando tiempo a su familia, a cambio de…, satisfacción personal y generosidad a raudales.

Nos cuentan que Julio, como buen castellano, no es muy dado a que le reconozcan en público sus méritos bien merecidos. No es muy de ponerse un traje y una corbata para estos menesteres. Quizás Julio piense que el reconocimiento viene a diario de los que valoran su trabajo, los que con él trabajan codo a codo para que se puedan atender con las máximas garantías todos los servicios, servicios que salvan vidas casi a diario, gracias a TMAs como Julio.

No en vano sus compañeros tuvieron que salir a atender un servicio precisamente cuando celebraban con él su merecido reconocimiento oficial. El servicio lo primero. “!Pórtate bien!”, imaginamos a Julio susurrando al helicóptero del 112 de Orense, “si quieres que cuando vuelvas te siga cuidando, atendiendo, mimando, revisando…”. Julio sabe que el mayor reconocimiento es que el helicóptero vuelva con todos sus ocupantes, con los trasladados, sanos y salvos a sus bases tras terminar el servicio. Y para esa satisfacción profesional en la vida no hay medalla que sea capaz de plasmar ese reconocimiento.

Cuando Julio vuelve a casa, a Santiago, tras sus horas de servicio, quizás sea en los ojos de su nieta, de su mujer, donde encuentra todo el reconocimiento del mundo al trabajo realizado durante años con la excelencia humana con la que él lo ha realizado… El pueblo castellano de Caltojar puede estar muy orgulloso de que este TMA nacido allí sea el Decano de los Técnicos de Mantenimiento en España, como lo están sus compañeros pilotos, TMAs, etc… y que haya hecho brillar el caracter mas puro de lo castellano allá por donde haya susurrado a sus helicópteros.

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