La precariedad en el empleo y el expolio patrimonial a la ciudadanía, logros en Aena de la mayoría absoluta de Rajoy.

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Madrid, SP, 8 de noviembre de 2015.- FOMENTO DEL TRABAJO PRECARIO: Durante los cuatro años de mayoría absoluta del gobierno del PP con Mariano Rajoy al frente, el deterioro del empleo en Aena ha sido una constante. La mengua de personal de los diversos colectivos aeroportuarios y aeronáuticos ha llevado a situaciones extremas en algunos centros (Recordar al “bombero orquesta single” o los “nuevos Procedimientos de Mantenimiento“).

Ahora, al final de su mandato, el PP oferta plazas de Servicio Público en Aena bajo la fórmula de bolsas de candidatos en reserva para trabajo temporal, mientras que en realidad no existe ni una vacante concreta de plaza fija en ningún centro, y lo que es aún peor, esto se hace con la conformidad cómplice de las cúpulas de CCOO, UGT y USO.

Muchos de los candidatos aprobados no serán nunca llamados para firmar un contrato, mientras la mayoría de los que tengan la “suerte” de entrar a laborar lo harán en condiciones mucho peores que sus compañeros fijos, pues de entrada cobrarán menos por hacer el mismo trabajo (con diferencias de más de 300 euros, por la existencia de tres tramos salariales en función de la antigüedad), podrán ser llamados discrecionalmente en días sueltos, para suplir bajas o contingencias sobrevenidas, y de la misma forma cesados al mínimo cambio de circunstancias. Es lo que se llama “pan para hoy y hambre para mañana” pues rechazar varias ofertas de Aena o ENAIRE, conlleva la exclusión de la bolsa, pero conservar esta relación de discontinuidad laboral precaria puede suponer, de hecho, verse en el paro permanentemente, siempre con el estigma de la temporalidad que tienta a convertirse en sumisos trabajadores y potenciales víctimas de extorsión, y además al cumplir cierta edad llegar a encontrarse con que lo cotizado en Aena no alcanza para casi nada.

FOMENTO DEL CLIENTELISMO: La falta de información concreta sobre vacantes es intencionada y provoca que la misma bolsa temporal actual pueda llegar servir en un futuro no determinado, para cubrir plazas fijas, lo que en el ámbito del Servicio Público atenta contra los principios de publicidad e igualdad de acceso entre los solicitantes de un empleo. Quienes cuenten con mejores contactos y asesoramiento a la hora de elegir a qué plaza y en qué centro presentarse, tendrán de partida en el proceso una gran ventaja.

El Sector Público de la aviación civil, uno de los pocos oasis de estabilidad laboral hasta hace poco, entró primero con el PSOE y luego con el PP en la senda de la precariedad y va camino de convertirse en otro nido de clientelismo e inestabilidad social. CGT siempre ha apostado por la estabilidad laboral para TOD@S los trabajadores de Aena y ENAIRE, y considera que estas no son formas para dignificar y profesionalizar un Servicio Público esencial como el que debe prestar Aena.

PLUSVALÍA HURTADA AL CONTRIBUYENTE: La minusvaloración de Aena (con el asesoramiento de la “UTE de Lazard y N+1” desde el principio) y su presentación como una empresa ahogada por las deudas ante la opinión pública, en una perversa maniobra de desinformación fraguada desde el gobierno del PP, ya fue expuesta y desenmascarada por algunos grupos políticos en el congreso de los diputados (IU, PSOE) y también por CGT. Hoy los datos, negro sobre blanco nos dan la razón. Este 2015, primer año de cotización en bolsa de Aena, va a cerrarse con récord histórico mundial en la rentabilidad de una OPV en Bolsa, y también en los beneficios de la entidad, los cuales, casi la mitad, irán destinados no a inversiones ni a amortizaciones de préstamos sino al pago de dividendos para los accionistas (320 millones de euros).

Atendiendo a la cotización actual de Aena en bolsa, la conversión en acciones del 49% de su valor, ha supuesto una pérdida patrimonial para el ciudadano, superior a los DOS MIL SEISCIENTOS MILLONES de euros, en un “error de estimación” de auténtico escándalo, que esperamos que algún día las autoridades competentes lleguen a atreverse a investigar, y como no, la opinión pública a denunciar.

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