Mas y 24 diputados llegan en helicóptero al Parlamento catalán para eludir el 15-M

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(Rebeca CarrancoMiquel Noguer/EL PAIS)

La protesta de los indignados de Barcelona y la actitud violenta de algunos de ellos en los alrededores del Parlamento catalán ha dejado esta mañana la escena del presidente de la Generalitat, sus consejeros y varios diputados accediendo al recinto en helicóptero. Artur Mas, y la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, han aterrizado frente al edificio dentro del recinto del parque de la Ciutadella, alejado de los indignados que intentan bloquear el acceso de los diputados al pleno de Prespuestos de esta mañana. Otros consejeros así como el líder de la oposición, Joaquim Nadal (PSC), también han aterrizado en el parque. Tras reunirse en una comisaría de los Mossos d'Esquadra cercana al Parlament desde donde el helicóptero los ha trasladado hasta la cámara, los últimos diputados han entrado en el edificio. "Es intolerable", ha dicho el presidente de la Generalitat ya dentro del Parlament frente a las cámaras de TV3. Mas ha denunciado "la violencia en la calle". "Estoy triste, muy triste", ha dicho la consejera de Educación tras aterrizar. La mañana se ha saldado con un balance de 36 heridos leves, tres de ellos mossos.

El Parlament ha aprobado una declaración institucional para expresar su "rechazo rotundo a las agresiones y coacciones" que han sufrido esta mañana representantes políticos, trabajadores del Parlament y profesionales de los medios de comunicación, cuando intentaban acceder a la cámara catalana, informa Ivanna Vallespín. En la declaración se afirma que "no se puede parar la actividad del Parlamento", y recuerda que el organismo es una "expresión de la voluntad popular expresada en las urnas". Finalmente, el texto afirma que se puede aceptar la discrepancia política, pero "nunca desde la coerción y la violencia".

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Políticos de todos los partidos han sido increpados y en algunos casos zarandeados cuando han entrado en el recinto del parque donde se halla el Parlament. El fuerte cordón policial no ha podido evitar algunas escenas violentas. Un grupo de indignados ha pintado con spray rojo al diputado ecosocialista Joan Boada, exsecretario general del departamento de Interior. Al secretario general de ICV, Joan Herrera, que iba acompañado de Jordi Miralles, le han tirado una piel de plátano. Han pintado una cruz negra en la gabardina de la exconsejera de Justicia Montserrat Tura, quien ha dicho que si el movimiento quiere ganar prestigio "no se puede basar el en espray y marcar a las personas como si fueran dianas. Esto recuerda a lo que hacían los nazis". Ernest Maragall, exconsejero de Educación, ha recibido un empujón. "Que dejen trabajar a la democracia", ha dicho. Y el consejero de Interior, Felip Puig, que ha aterrizado en el sexto helicóptero, se ha visto fortalecido tras las críticas que recibió por la carga policial contra el 15-M en la plaza de Catalunya la víspera de la final de la Champions. "Pues si", ha dicho, "debo ser el único que ha entendido lo que sucedió el 27-M".

El pleno ha tenido que alterar el orden del día y no ha podido comenzar con la habitual sesión de control al Gobierno. La presidenta de la Cámara, Núria de Gispert, ha abierto la sesión con once minutos de retraso y ha recordado que "desde la recuperación de la democracia y el autogobierno, el Parlament ha sido la expresión de la voluntad popular expresada en las urnas". La presidenta ha recordado que desde la recuperación de la democracia el Parlament ha trabajado normalmente. "Hoy continuamos con esta normalidad", ha dicho con el hemiciclo medio vacío y los consejeros llegando en helicóptero.

Los consejeros del Gobierno de Artur Mas han tenido que entrar en helicóptero después que la comitiva de seguridad que rodeaba el coche del presidente de la Generalitat haya recibido varios impactos en su intento de entrar en el Parlament. Al final, los responsables del dispositivo han organizado una operación en helicóptero y han reunido a los diputados y consejeros que no podían acceder al Parlament en la cercana comisaría de los Mossos de la calle Bolivia, a unos 500 metros de la Ciutadella. Desde allí, y despegando desde la misma calle, el helicóptero ha trasladado al presidente Mas y a sus consejeros en ocho viajes. En total han sido unos 25 los consejeros y diputados que han tenido que llegar en helicóptero.

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Centenares de indignados siguen concentrados a las puertas del recinto, donde se halla el Parlament de Cataluña, que ha sido cerrado por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana para evitar que los miembros de movimiento 15-M acamparan frente a la Cámara catalana para impedir el normal desarrollo del pleno. Hoy se celebra en el Parlament el debate de los Presupuestos, que rechazará las enmiendas a la totalidad presentadas por la izquierda con los votos de Convergència i Unió y del Partido Popular. Pasadas las 12 de la mañana, los Mossos d'Esquadra han decidido alejarse de las puertas del parque en un momento de tensión en el que han disparado al aire.

Los primeros enfrentamientos entre manifestantes y los agentes se han producido a primera hora en la confluencia de las calles de Wellington y Pujadas, donde se acumulaban decenas de personas frente a la barrera policial, que ha facilitado el paso de una caravana de coches de los Mossos en los que viajaban los trabajadores de la Cámara autonómica. Los Mossos d'Esquadra han intentado abrir una línea para que puedan entrar los coches oficiales.

Los grupos parlamentarios han pedido en bloque a los indignados que "respeten" el derecho de los diputados a realizar su trabajo en una jornada tan trascendental como la del debate presupuestario, si bien todos han coincidido en que las protestas de este colectivo son "legítimas". Los indignados catalanes tenían planeado acampar frente al Parlament después de abandonar oficialmente el pasado domingo la plaza de Cataluña de Barcelona como lugar central de la protesta. El Ayuntamiento de Barcelona ya había anunciado el lunes que cerraría el parque para evitar la acampada y que lo hacía a petición del Departamento de Interior de la Generalitat. El cierre se hizo efectivo ayer por la tarde impidiendo así el acceso de la gente al parque, sin distinciones, e invitando a salir a los que estaban dentro, entre ellos algunos de los indignados que ya habían llegado a la zona pertrechados con elementos para poder pasar la noche, como sacos de dormir y tiendas de campaña.

Cierre del Parque de la Ciutadella. / Manu Fernandez (AP)

El departamento de Interior intentó recordó ayer a los indignados que incurrirían en el delito 494 del Código Penal, castigado con penas de entre seis meses y un año de cárcel o una multa a los promotores. Los acampados consideran, sin embargo, que no siempre todo lo justo es legal y añadieron que su protesta es "no violenta, pacífica y masiva". El Departamento de Interior trató de negociar con los indignados y convencerles de que abandonaran la entrada al Parlament. Al menos dos personas acudieron a una reunión. Y dejaron debida cuenta de ello. Pasadas las 10 de la noche, colgaron en Internet el audio del encuentro con el subjefe de la región policial de metropolitana de Barcelona, el intendente Antoni Verger. En la grabación, que dura poco más de seis minutos, se escucha al responsable del cuerpo policial intentar negociar con ellos. "Tenemos la obligación de intentarlo, hablar con vosotros y mantener una interlocución", les dice, cuando los jóvenes aseguran que no representan a nadie. Les ofrece que acampen en el paseo Picasso o en el de Lluís Companys, pero les recuerda que su obligación es que la sesión del Parlament "se pueda llevar a cabo" y que el objetivo es hacerlo de forma "no contundente". "Todo lo que se pueda hablar antes, durante la convocatoria y la concentración, mucho mejor", añade.

Los indignados habían pedido por carta a los diputados del Parlament que no acudieran a la sesión plenaria para tramitar los presupuestos de la Generalitat y que boicotearan los recortes. En la misiva instan a los parlamentarios que a título individual, "si son conscientes de lo que supondrán los recortes para la mayoría de la población", no acudan al Parlament. "Si venís y nos encontráis a la puertas, dad la vuelta o uniros a nosotros", proclaman.

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