Aviación Digital, Sp.- El nuevo control biométrico europeo prometía agilizar la frontera exterior de Schengen, pero su despliegue completo está tensionando justo el punto más sensible de un aeropuerto: el control de pasaportes. En España, la respuesta operativa pasa ahora por un umbral de 25 minutos para activar medidas de contingencia en los aeropuertos con mayor presión.
Una regla de 25 minutos para evitar que la frontera bloquee la operativa
España ha empezado a aplicar ajustes operativos en aeropuertos de la red de [Aena] para contener las colas asociadas al Sistema de Entradas y Salidas —SES, conocido en inglés como Entry/Exit System o EES—, el nuevo sistema europeo que registra digitalmente entradas, salidas y denegaciones de entrada de nacionales de terceros países en estancias cortas. La Comisión Europea confirma que el sistema quedó plenamente operativo el 10 de abril de 2026 en los países Schengen que lo utilizan.
Según informaciones publicadas por medios locales y sectoriales que citan instrucciones internas, el umbral fijado para activar medidas de alivio es de 25 minutos de espera en las líneas biométricas. Cuando se supera ese tiempo, el personal puede derivar a familias y pasajeros con movilidad reducida hacia canales tradicionales de sellado o atención prioritaria, además de coordinar ajustes de llegadas con gestión de slots para reducir picos de saturación.
Los aeropuertos citados en las informaciones disponibles incluyen Adolfo Suárez Madrid-Barajas, Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, Málaga-Costa del Sol, Alicante-Elche Miguel Hernández y Palma de Mallorca, todos ellos expuestos a oleadas de tráfico internacional no Schengen y a una fuerte estacionalidad turística.
Qué cambia con el SES y por qué se forman colas
El SES sustituye el sellado manual de pasaportes por un expediente digital que incorpora datos del documento de viaje, fecha y lugar de entrada o salida, imagen facial y huellas dactilares. Afecta a nacionales de terceros países que cruzan fronteras exteriores Schengen para estancias cortas, y también registra denegaciones de entrada.
La fricción se concentra especialmente en el primer registro biométrico. Aunque el objetivo final es aumentar la automatización y mejorar la detección de excesos de estancia, la fase inicial exige capturar y verificar datos biométricos en un entorno aeroportuario ya condicionado por bancos de llegadas, vuelos chárter, conexiones cortas y recursos limitados de policía de fronteras. eu-LISA, la agencia europea responsable de la gestión técnica de grandes sistemas informáticos, describe el SES como una infraestructura interconectada entre sistemas nacionales y una plataforma central europea.
Aerolíneas y aeropuertos alertan del riesgo de verano
La preocupación no es solo española. [ACI EUROPE], [Airlines for Europe] e [IATA] ya advirtieron en febrero de que, sin más flexibilidad, las colas podrían alcanzar cuatro horas o más en los meses de julio y agosto. Las asociaciones señalaron tres factores de riesgo: falta crónica de personal en control fronterizo, problemas tecnológicos pendientes —en especial en automatización— y baja adopción de la aplicación de prerregistro de Frontex por parte de los Estados Schengen.
El problema ya ha generado cambios en la operativa de aerolíneas. Ryanair anunció el 22 de abril de 2026 que, desde el 10 de noviembre de 2026, cerrará la facturación presencial y la entrega de equipaje 60 minutos antes de la salida, frente a los 40 minutos actuales. La compañía lo justifica por la necesidad de dar más margen a los pasajeros para pasar seguridad y control de pasaportes; la medida afecta al 20% de sus clientes que facturan equipaje, mientras que el 80% que viaja sin pasar por mostrador no cambia su proceso.
Grecia toma otro camino y Bruselas mantiene la arquitectura del sistema
Grecia ha optado por una vía más disruptiva: excluir a los titulares de pasaporte británico del registro biométrico en sus puntos fronterizos, según una comunicación de la Embajada griega en Londres recogida por medios europeos. Esa decisión contrasta con el enfoque español, que mantiene el sistema activo y plantea medidas de gestión de flujo, no una suspensión general.
El margen legal existe, pero es limitado. El Reglamento (UE) 2025/1534 permite suspensiones parciales o totales del SES en pasos fronterizos concretos cuando haya fallos técnicos o circunstancias excepcionales con tiempos de espera excesivos. Tras finalizar la puesta en marcha progresiva, los Estados pueden suspender parcialmente la recogida biométrica durante periodos limitados; el reglamento prevé una ventana de 90 días, prorrogable automáticamente 60 días si menos del 80% de los expedientes registrados durante el despliegue progresivo contienen biometría.
Impacto operativo: slots, conexiones y MRO de pasajeros
Para los aeropuertos, el cuello de botella no se limita al mostrador de inmigración. Si un banco de llegadas no Schengen queda retenido durante más de una hora, el impacto se traslada a recogida de equipaje, conexiones, asistencia a pasajeros con movilidad reducida, ocupación de salas y puntualidad de rotaciones. En hubs como Madrid-Barajas o Barcelona-El Prat, el riesgo adicional está en las conexiones entre vuelos no Schengen y Schengen, donde una espera fronteriza excesiva puede convertir una escala viable en una pérdida de conexión.
Para las aerolíneas, el SES introduce una nueva variable de planificación en temporada alta. Las compañías deberán reforzar avisos previos al viaje, revisar tiempos mínimos de conexión, coordinar cierres de facturación y prever contingencias de atención al pasajero. Para los gestores aeroportuarios, la clave será medir la cola en tiempo real y activar recursos antes de que el retraso se propague al resto de la terminal.






