#SAR802: Cuando el dolor no escampa y las palabras/actos hieren

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(Foto @ATCpress )Gran Canaria, SP, 3 de noviembre de 2015. No hace falta tener una sensibilidad muy especial para reflejar la desesperación que genera en los directamente afectados un accidente aéreo. Leíamos el titular que el padre de Sebastián Ruíz, fallecido en el anterior accidente de un Superpuma del Ejército del Aire, con una congoja absoluta “Los militares están volando en chatarras”. Titular muy similar al calificativo empleado por el Fiscal del caso del helicóptero de Torallola, un accidente en el que fallecían 8 personas en el año 2002. En este segundo caso en el ámbito civil, pese a que los indicios eran apabullantes, el resultado desde el punto de vista de las responsabilidades a las que hubiere lugar penalmente, se circunscribe a 0. La “procesión” de los políticos en el caso del último accidente del SAR, más ha parecido una escenificación poco convincente, donde a los actores principales, los 3 fallecidos, sólo les queda la voz de sus familiares, en un ámbito, el militar, donde la investigación oficial por “definición” del CITAAM no verá la luz de forma pública, es considerada “Secreta”, y el único consuelo posible, el de la Verdad, parece condenado al exilio eterno.

Los datos inconexos tras un accidente aéreo, causan además del dolor humano, la desesperante sensación de engaño. Por esto las palabras, los gestos, los rostros son casi tan importantes en los primeros momentos, como la Verdad última en forma de Informe Técnico.

Pasamos, pasaron, de ser rescatados a enterrados. Este error tan indescriptible sólo al menos simbólicamente tiene una posible reparación. Esto no se va a producir. La dimisión del máximo responsable de que semejante “información” fuera comunicada oficialmente siendo falsa. Hablamos logicamente del Sr.Ministro.

Pero eh aquí que apareció en el último Acto el propio presidente del Gobierno. De nuevo cometió imperdonables errores de comunicación. Incluso se atrevió a aventurar que “según le habían dicho” la accidentalidad de los Superpumas, “estaba en la media”. Podríamos arremeter con lo dicho por Rajoy simplemente con la constatación de lo retorcida de su afirmación. En cualquier caso si pudiéramos tener el dato del número de aeronaves de este tipo, el número de operaciones (despegues/aterrizajes), horas de servicio y aeronaves destruídas en un período de 19 meses, el resultado sería escalofriantemente descorazonador. Entre la Verdad y la Mentira, la línea es tan fina, que en el margen de estas palabras escritas sólo podríamos poner FALSO. La ratio de siniestralidad de estas aeronaves es un preocupante indicador claro de cómo se pueden haber estado haciendo las cosas durante años. La estadística es tan fría como manejable. Los datos de una investigación de un accidente militar son tan opacos, como inaccesibles. Rajoy apareció de la nada, la nada son los próximos comicios, tambien teatrales, tambien vacíos de mensajes inteligentes, para acompañar a los familiares de forma protocoloria. Hasta ahí quizás el cargo obliga, o quizás pueda más la crítica por no asistir que por hacerlo. Pero que sepamos no ha habido acción alguna para garantizar que los que quedan, los compañeros de los desparecidos, cuando tengan que realizar algún servicio hoy o mañana, tengan la absoluta certeza de que no están sobreexpuestos a unos riesgos que se materializaron en los anteriores accidentes mortales. ¿Ha habido alguna acción del Gobierno al respecto?, ¿Han paralizado la flota o están realizando inspecciones extraordinarias sobre ella a día de hoy?. En fin, “pequeñas” y prácticas acciones que aportan confianza…

La orden de trabajo de mantenimiento que aparece en el artículo publicado en Crónica en El Mundo es un verso suelto que con una profunda explicación quizás no sea el más relevante de todos. Sí el más llamativo periodisticamente, sobre todo, si tenemos en cuenta lo complicado que es obtener el documento en sí. El Análisis ha de hacerse con todos los datos sobre la mesa, pues de lo contrario, el resultado será impreciso o incompleto. Evidentemente se ha de tener en cuenta tambien la ratio de incidentes previos, que es el que realmente marca la tendencia hacia el desastre. Tambien es “Secreto”.

Una de las cosas que nos han enseñado otros familiares de las víctimas del accidente de Spanair, los de la AVJK5022, es que en los accidentes aéreos han de considerarse los antes, durante y después de los mismos.

En el último de estos accidentes nos ha llamado la atención que el error en la información primera, no se activaron o despacharon automaticamente los Servicios de Búsqueda, Salvamento y Rescate. Se perdió un precioso tiempo, que alguien tendrá que explicar.

Pese a conocerse con gran precisión el lugar del accidente, se tardó una semana en dar por concluída la operación. Esto señala que el procedimiento y los medios, han actuado cuando menos, lentamente. No los profesionales que han participado, hablo de que habrá que realizar un profundo análisis del flujo de información, la calidad de ésta información y las posibilidades de un despliegue eficaz y rápido. Aquí se han evidenciado numerosas carencias.

Si en el antes y durante el accidente se pueden intuir, hasta que tengamos los datos técnicos oficiales, que han existido carencias determinantes y mejorables, en el después, que es donde los políticos han intervenido, tambien las han padecido. Fallos en el lenguaje, la imagen, la comunicación, y un tufillo electoralista que además de impúdico ha resultado bochornosamente grotesco. Recuerdo la foto del Ministro en la puerta del Superpuma, como una sobreactuación que no ha reflejado más que eso, sobreactuación. Desde el punto de vista práctico, poco puede aportar este Sr. a las tareas de búsqueda y rescate, y quizás, en la parte presupuestaria del Ministerio de su competencia, estén algunas de las claves del antes y durante el accidente.

Sebastián Ruíz, padre del piloto fallecido en 2014 junto a sus tres compañeros ha abierto la caja de las responsabilidades. Pese a que el ámbito sea el militar, incluso con toda la discrección posible, los familiares de las víctimas tienen ahora el derecho total a conocer toda la Verdad. Los Tribunales militares tienen además la obligación de impartir Justicia. Pero el orden debe ser ese, Verdad y Justicia. Si como nos tememos comienzan desde ya a actuar las imprecisiones, opacidades y tergiversaciones, como sucedió en Torallola, Spanair, o el más cercano S61 de Tenerife, donde todavía no se han recuperado por cierto a todas las víctimas, volveremos a estar en un escenario donde el dolor no escampará jamás y cada palabra y acto al respecto estarán evitando que al menos las heridas se cierren, aunque las cicatrices siempre nos recordarán ese dolor.

Un profesional del mundo de los helicópteros tras leer el artículo de refencia de El Mundo este domingo nos señalaba: “El video y la explicación de este Sr., sobre el funcionamiento interno de nuestras FFAA muestran claramente una realidad. Conozco bien cómo funcionan, y tambien lo peligrosa que es esa mentalidad. El Sr.Ruíz pone sobre la mesa su preocupación por la impunidad de aquellos que gestionan de esa forma. Resulta curioso que sin embargo, internamente nadie diga nada”.

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