
El cese del Gobierno argumentando «la pérdida de confianza…», pero, sobre todo «la falta de idoneidad» supone un gratuíto ataque mediante un acto administrativo, es decir, instrumentalizando nada menos que un Consejo de Ministros, para una finalidad evidentemente electoralista. El General había previamente solicitado pasar a la situación de retiro, y el trámite administrativo lógico hubiera sido simplemente proceder a concedérselo administrativamente.
Quizás la precipitación hizo que el General cometiera un error administrativo al no esperar a que de forma administrativa se le comunicara oficialmente el paso al retiro. Pero tambien está la evidente duda que precisamente el retraso podría haberse producido si no se hubiera resuelto la situación solicitamente para entorpecer la posibilidad del General de presentarse como candidato por Podemos. Algo que a buen seguro habrá entrado en los cálculos del intachable militar.
Pero la destitución del General por teórica y repentina «falta de idoneidad» como vocal de la Asamblea de la Orden de San Hermenegildo, es evidentemente mucho más que discutible, nos indican expertos jurídico militares, y evidentemente tiene la clara intención de provocar daño a la imagen del militar y quedará reflejada en su Hoja de Servicios. Algo en este caso, evidentemente reprochable al Consejo de Ministros.
El nombramiento como vocal de la ROSE lo es por Ley y está reglada ya que todos los Jefes de Estado Mayor pasan a ser miembros de la Asamblea cuando cesan en su mando militar según la Ley de la Carrera Militar. Por un período máximo de 6 años, de los que al General Rodríguez le quedan dos, cobrando en este «destino» 800 euros mensuales más que por el retiro.
Pero nos indican jurídico militares consultados que este «destino» no es de libre designación al estar reglado, por lo que el Gobierno no podría decidir libremente el cese. Si esa destitución es una cuestión de tipo «moral» como bochornosamente insinuó la Vicepresidenta, la pregunta es ¿dónde está el Expediente Disciplinario?.






