
Según nos informa nuestra fuente tanto la dirección del aeropuerto como la aerolínea no consiguen trasladar telefonicamente a la central de Ryanair en Dublín las perfectas condiciones en las que se encontraba el menor para viajar, mostrándose según algún testigo «incapaces» de trasladar dicha información que requerían desde Dublín, no habiendo tiempo material para acreditar el estado de salud del receptor, de tal forma que desde Dublín debían estar respondiendo, según un testigo presencial, para que se asegurara que el potencial receptor de los órganos, no falleciera durante el vuelo. Hay que recordar tambien que teoricamente debería existir un servicio médico permanente en este aeropuerto, que quizás pudiera dar fe del estado del pasajero.
El problema que se señalaba, según estas fuentes que se han puesto en contacto con AD, era que la preocupación de la compañía se centraba en la responsabilidad si se producía el fallecimiento en vuelo del menor que esperaba esa donación. Puestos en contacto con la compañía, AD ha recibido hoy la respuesta oficialmente de que «no se pudieron gestionar los billetes por la proximidad al despegue del vuelo...», pese a haberlo intentado directamente con la central en Dublín, nos señalan.
Desconocemos el tono exacto que se empleaba ante los progenitores, el volumen de voz de la conversación, pero el menor el caso es que, según nos señalan nuestras fuentes, escuchó el «razonamiento» que desde Dublín la compañía estaba transmitiendo a sus empleados en Las Palmas. El menor, de entre 8 y 10 años de edad, respondía que «él no iba a morirse, que se encontraba perfectamente y que sólo necesitaba ser trasplantado para poder jugar al fútbol...»
La otra opción era un vuelo era de Air Europa AEA9165, operado a las 18:13LT, que gestionó de forma eficaz el que las tres personas, incluído el menor, pudieran viajar a Madrid. El vuelo contando la diferencia horaria llegaba a Madrid, sin novedad, con facilitación según hemos podido saber de control aéreo de Madrid, a las 21:45LT aproximadamente a la Terminal 2. Desde allí a La Paz en menos de 30 minutos se puede estar. Así fue.
Puestos al habla con el Servicio de Trasplantes de La Paz en Madrid, éstos señalaron que las horas vividas por el equipo que esperaba al receptor de los órganos fueron de «extrema angustia«, pues temieron que el paciente no llegara a tiempo para recibir los órganos. Incluso señalaron que habían llegado a plantearse la búsqueda de un nuevo receptor.
Afortunadamente tanto el menor como sus progenitores pudieron llegar a tiempo para el trasplante según nos confirman, pese a lo esperpéntico de la situación, gracias finalmente al operador aéreo español Air Europa, pudiéndose realizar felizmente la intervención.






