Yak42/JK5022: Víctimas de “accidentes” múltiples… antes, durante y mucho después

Editorial

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Guadalajara, SP.- Asistíamos estos últimos días a la explosión mediática como consecuencia de la filtración del Informe del Consejo de Estado sobre el accidente del Yak 42, sucedido hace más de 13 años, y como de costumbre, “cerrado en falso” en nuestro país. Como ha sucedido en otros episodios trágicos aéreos en España, la falta de Autoridad de los que deben dar las explicaciones, y poner los medios para evitar en el futuro desastres de este tipo, se encuentra en el ADN de las Instituciones Públicas “competentes” para hacerlo. Este país NO FUNCIONA con los que quedan tras un luctuoso suceso de este tipo.

Como Vera de la AVJK5022 ha señalado en múltiples ocasiones, son las víctimas y sus familiares los que finalmente han de poner un punto, no sólo de humanidad, sino de practicidad en las soluciones para el futuro. El mínimo que se podría exigir de las instituciones públicas sería un trato DIGNO. Ese trato digno señala evidentemente acometer con la Verdad por delante, una explicación de lo sucedido, tanto antes, como durante, y después del desastre tomar todas las medidas necesarias para intentar paliar la parte humana que evidentemente se encuentra detrás de toda catástrofe múltiple.

Cuando las catástrofes son de “menor cuantía” en pérdidas de vidas humanas, ni que decir tiene es si cabe, que es difícilmente imaginable, la reacción de las instituciones sostenidas con el esfuerzo del contribuyente, son aún más inhumanas, además de pueriles en la explicación de lo sucedido antes, lo que suscita la desconfianza e ira. Cuando el accidente afecta a un “jornalero del aire”, un “simple” piloto de TTAA, HEMS, etc…, por ejemplo, a uno sólo, o a una tripulación completa y a los tripulantes, los trabajadores de la extinción de incendios (Brigada de Alcorisa), SAR (Helimer 207), La Pez, etc, etc… hasta el infinito pasando por Torallola o el del helicóptero Sikorsky 61 de Tenerife, del operador Helisureste, además se da un agravio mediático que hace que muchas veces ni aparezca una simple reseña el mismo día, y ni que decir tiene en los días sucesivos.

O por ejemplo, el caso de los familiares de una tripulación como la de AerNor, en Santiago de Compostela, que en estos días nos enteramos podría ser provisionalmente archivado pese a la contundencia del Informe Técnico, que extrañamente fue eso, bastante técnico, señalando no sólo al operador, sino a AESA, ENAIRE, etc… Aquí tampoco existe una respuesta institucional, y son exclusivamente algunos familiares, los afectados directamente en primera instancia, los únicos que alzan la voz. Esa voz siempre pide “solamente” la Verdad, y la Justicia parece que nunca llega. La Sociedad en general, olvida muy pronto, y más aún, cuando el desastre es el de una aeronave donde viajan sólo un par de jornaleros del aire, o un par de esos jornaleros y unos pocos bomberos forestales… La amplificación mediática está en relación directa al número de víctimas de la catástrofe, por muy inexplicable que sea la traza causal de lo sucedido en estos otros casos. ¿Recuerdan a un Fiscal hablando de una “chatarra volante” en Torallola? ¿Qué pasó de aquello…? Sencillamente nada…

Pero existe además la perversión sistémica del después de la catástrofe (el Sr.Cardona padre de un fallecido en el Yak 42, pedía el otro día que no se empleara el término “accidente” puesto que la característica de la imprevisibilidad señalaba que no existía en el del Yak 42), en lo que se refiere a su investigación. El Sr.Cardona coincidía con numerosos familiares y víctimas de catástrofes en el sentido de que era previsible que hubiera un accidente en las condiciones de la operación del Yak42. Eso no lo pueden olvidar jamás los familiares.

No hay confianza en absoluto en la CIAIAC en el ámbito civil, como tampoco en el militar (recordamos varios ejemplos, el último el de los dos Super Pumas del SAR Canarias), donde la naturaleza clasificada de los informes de la CITAAM, precisamente no inspira gran confianza.  Vemos al padre de uno de los militares fallecidos como solicita el esclarecimiento técnico, la Verdad, antes que cualquier otra consideración. Si cabe, menos aún garantías perciben los familiares que en el ámbito civil de la CIAIAC por su propia naturaleza militar. Es decir se encuentra aún más indefensos ante la falta de Verdad. El desprestigio de las Comisiones civil y militar de la investigación de sucesos catastróficos en nuestro país, no llama precisamente a los afectados en primera instancia (familiares de víctimas, heridos, compañeros y amigos) a la confianza en el Sistema de Investigación en España. Y esta falta de confianza, en definitiva de Autoridad Técnica en la Investigación, es evidentemente algo que acrecienta la sensación de trato indigno subjetiva y objetivamente, y acrecienta el dolor al tener la clara percepción de alejarse estrepitosamente de la Verdad de lo sucedido, desde un punto de vista estrictamente técnico. Pero el final de la perversión es que pese a que esos Informes no están hechos para buscar “responsabilidades” teóricamente, la Justicia los utiliza para fallar siempre en una sola dirección, y los desestima cuando la dirección no señala a la contraria, que es generalmente el error humano únicamente de los pilotos. Y esta es una pieza clave del final perverso de la cadena de errores o algo peor, del “después” del desastre. Tampoco aquí se llega a la Verdad. O siempre llega a una teórica conclusión en esa Verdad que exclusivamente termina señalando a las tripulaciones, y jamás repara en el antes-la evitabilidad- y después del accidente, el trato a los que quedan y lo apresurado de borrar, y borrar rastros inconfesables.

Y el círculo vicioso del desconocimiento de la Verdad del antes y el durante la catástrofe, y el trato de después, es lo que desespera evidentemente a familiares de las víctimas, y en una guerra de desgaste inimaginable acaba en la gran mayoría de los casos con sus aspiraciones de Verdad, y no digamos nada de Justicia.

Si a este cóctel explosivo de desesperación por no encontrar explicaciones lógicas, limpias, asépticas, y humanamente comprensibles, le unimos la irrupción de los partidos políticos, entonces ya esto se hace absolutamente insoportable para el espectador.

Volviendo a lo sucedido con el Yak 42, independientemente de la pendenciera puesta en escena de Trillo, que ya podía haber cuidado al menos las formas mínimas en sus apariciones, con esos claros tics tan chulescos y soberbios (por cierto esto último sigue siendo un grave pecado capital), el que el Sr.Bono se erija en adalid de lo que como Ministro de Defensa era su estricta obligación simplemente (para eso entre otras cosas el contribuyente liquida impuestos), de ocuparse de los ciudadanos que habían sido afectados duramente por la evitable catástrofe del Yak 42, cuando el propio Sistema Aeronáutico en España en Fomento en 2008, y cuya ministra entonces era Magdalena Alvarez, que vio como en Barajas un avión con 162 personas a bordo, de las cuales fallecían 154, que ocho años después todavía los familiares de las víctimas no han podido ver un sólo documento público que les aclare esa Verdad, y como de costumbre, tampoco han percibido Justicia alguna, no es precisamente como para que veamos a un José Bono ahora, pavoneándose y alardeando por las televisiones de algo que entraba dentro de sus obligaciones, por el simple hecho de haber cumplido con su obligación, que es estrictamente el mínimo exigible a cualquier servidor público, como es un Ministro de Defensa o una de Fomento. El que los familiares lo agradezcan educadamente, resulta comprensible, pero esos familiares y la ciudadanía en general, lo que agradecerían es ver resultados de la gestión ministerial después de esa trágica enseñanza. En la misma época en la que Bono era Ministro de Defensa, Magdalena Alvarez, según los familiares del AVJK5022 no estuvo precisamente a la altura de las circunstancias, y tampoco contribuyó a que se hiciera la Verdad apoyándoles decididamente en el esclarecimiento técnico por ejemplo. Tampoco las formas de comunicar quiénes fueron los fallecidos se olvidan de la memoria colectiva de los familiares del JK5022. Una lista en una pared, o unos féretros friamente colocados en uno de los pabellones de IFEMA. ¡Qué es eso de un fabricante como Boeing no facilitando datos técnicos de un relé a la Justicia en España!. ¿Cómo ha intervenido Alvarez en que eso fuera o no posible…

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Foto: El País

Ni el PSOE, ni el PP en todos estos años han hecho lo que tenían que hacer dentro del Ministerio de Fomento, y hemos visto en Defensa lo sucedido con los dos helicópteros del SAR Canarias, tampoco, para que las cosas cambien de verdad. Esto evidencia, el que mientras haya un sólo familiar, amigo o compañero de estas personas que perdieron la vida que no haya recibido su dosis de clara explicación técnica de lo sucedido, y el trato que se espera que entre humanos se les brinde a unas personas en clara indefensión ante el Sistema, que no se puede legislar, regular o normalizar, que es algo que surge del corazón, de la autenticidad de la condición humana, que no se ha aprendido de las tragedias aéreas lo suficiente. “Las amenazas latentes de Spanair siguen hoy todavía presentes...” han señalado 8 años después los familiares del las víctimas. ¿Ha habido respuesta oficial al respecto?. Pues quien calla otorga y eso precisamente no hace posible que muchas personas de bien puedan intentar al menos seguir con sus vidas, en lugar de seguir un desgaste años después inhumano.

La actual Ministra de Defensa, Cospedal, aparece depronto como la restituidora de todas las falencias del pasado en ese Ministerio durante la época de Trillo, haciendo suyo el Dictámen del Consejo de Estado, mientras un Bono que reaparece depronto en esa escena, se encuentra con que una desafiante Ministra le emplaza a que presente los contratos que no aparecen en un Tribunal… Yo particularmente empiezo a oler a vergonzosa politización de un asunto, que los familiares sufren como un fuego cruzado, que trasciende la chabacana política a la que nos tienen acostumbrados como ciudadanos. Aquí se exige un auténtico gesto práctico. Por ejemplo que aparezcan todos los contratos (que no creo que aparezcan por lo que podría significar), o que hagan un estudio de cómo se contrataba en ese momento, expliquen la cuestión de la falta de seguros de nuestros militares como pasajeros, y la relación entre los recortes que se han producido en ese Ministerio en estos años y sucesos como el del Yak42 o determinadas e inasumibles siniestralidades en estos años en este denostado sector.

Pero lo que más duele, viéndolo desde fuera, es evidentemente el agravio o la sensación discriminatoria que otros afectados por accidentes en nuestro país estarían percibiendo a cuenta de este asunto, puesto que no SIEMPRE son escuchados, y muy pocas veces son atendidas las explicaciones que requieren y necesitan. Lo que más duele es que los políticos estén “utilizando” una tragedia como ésta, para el desgaste del rival político, en lugar de comprometerse, y hacerlo, a trabajar para que tanto la aviación militar, como la civil, en España mejore en todos esos aspectos susceptibles de mejora. Y cuando suceda de nuevo, que desgraciadamente sucederá, al menos, los familiares, amigos y compañeros de los afectados, tengan en primer lugar un trato DIGNO desde el minuto 1, y reciban las explicaciones veraces, sinceras, adecuadas y técnicas, que logren darles al menos la paz interior de que antes y después se hace en nuestro país todo lo posible para evitar o en su defecto, ser tratados tan dignamente con la Verdad por delante, después, como merece cualquier ser humano que sufra una situación como ésta. Y en este camino no parece que se esté trabajando de verdad.

Por eso PERSONAS con mayúsculas como Pilar Vera de la AVJK5022 llevan años luchando para extraer “De la tragedia al bien común…”, como reza el eslógan de la NTSB a la entrada de su edificio en Washington. Aquí mientras la filtración, algo inaudito, del Dictámen del Consejo de Estado, por cierto órgano CONSULTIVO, aunque haya servido para evidenciar lo que se intuía sobre el Yak42 por los familiares de las víctimas, está tomando más bien un cariz de intestinas luchas en el Consejo de Estado, que esperemos no tengan como resultado un simple juego de palmaditas en la espalda de los familiares de nuestros 62 militares fallecidos, y ya que se han puesto estos políticos a hacer por lo que se les paga simplemente, al menos que sirva para algo, y al menos que tengan la valentía de llegar hasta el final, tanto el caso del Yak42, como en todos los demás que se han cerrado en falso. Llegan casi 14 años tarde. Imagínese lector lo que es pasar más de 13 años pensando que no se ha esclarecido la Verdad y que no se ha hecho Justicia…

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