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junio, domingo 13, 2021

15 segundos de silencio y una vida profesional en juego

Nuestros monogáficos

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Robin HoodEstimados camaradas,

Me dirijo en esta ocasión a vosotros, para trasladaros una serie de reflexiones que he considerado oportuno haceros llegar a la vista de la rapidez con la que está evolucionando el sentimiento del colectivo y las decisiones que algunos parecen estar a punto de tomar. La situación por la que atravesamos, repleta de muchas preguntas y ninguna respuesta, está cerca de sumirnos, si no a todos, pero sí a muchos, en un estado de desconcierto y desesperación muy poco recomendable. No solo dada nuestra profesión sino también, y no menos importante, por nuestra propia vida.

Como sabéis, el pasado jueves día 18 la Comisión de Fomento se reunió para decidir sobre nuestro futuro profesional y las noticias no son nada positivas. De muy poco o nada han servido las observaciones que se han enviado a sus portavoces por parte de los controladores. Así, a algunos nos van a jubilar pasado mañana y a otros les quedará un poco más. Y todo por la seguridad aérea cuando precisamente es eso lo que ha estado el Estado pasándose desde hace meses por el arco del triunfo. Pues sí, nos van a desenchufar obligatoriamente cuando muchos y muchas aún estemos en plenas facultades físicas y psíquicas, incluso antes que a los pilotos aunque la edad no nos afecte a todos por igual, aunque pasemos el CIMA con nota. !Menuda chapuza!

Está claro, que lo que pretenden es descapitalizar el colectivo de controladores aéreos para meterlos del TODO a 100. También han tenido el "detalle" de rebajar las horas anuales de las 1750 iniciales a 1670 para que podamos hacer 80 horas extras, que va a hacer Rita, por supuesto. Cuando se les acaben las horas ahora mal llamadas básicas y nos neguemos a hacer horas extraordinarias, que nos acusen de hacer huelga, que cierren el chiringuito y que los turistas vengan en burro a lo que quede de España. Seguro que les cuesta más caro que las tasas que pagan para nuestros sueldos. Lo curioso del caso, es que han venido alegando que teníamos que ajustarnos a la media europea y ahora resulta que son ellos los que no cumplen por exceso sus propios criterios. !Esto es intolerable!

El Partido Popular, aún siendo la segunda fuerza política del arco parlamentario no ha conseguido incluir ningúna de sus enmiendas. Tampoco eran gran cosa. Pero denota que se han lavado las manos. Y si no ha sido así, ya están tardando en pelearlo. No ya por nosotros, sino por todo lo que hay sobre la privatización, causa real del maldito decretazo de "pepiño" porque nosotros sólo hemos sido la víctima propiciatoria necesaria.

Los controladores aéreos amamos nuestra profesión porque es posiblemente la mejor profesión del mundo. Posiblemente. El reto diario que supone gestionar el tráfico aéreo con seguridad, y además que se haga de forma ordenada y rápida y que con ello se proporcione un buen servicio, provoca un subidón de adrenalina que nos estimula y motiva para seguir adelante con las complejidades del sistema de control de tráfico aéreo. No espero que todos los que nos señalan lo comprendan porque solo se puede comprender cuando se ha experimentado. Pero sí espero que me crean porque es absolutamente cierto. Tanto, que en ocasiones -y sin que se me tome de forma literal, no estamos para bromas- pagaríamos por hacer nuestro trabajo. ¿Cuántos profesionales pueden decir lo mismo del suyo? Pues posiblemente muy pocos. Y vosotros, que entendéis esto sois los que mejor estáis preparados para actuar, para defender lo que es vuestro, lo que es de todos.

Hay quien critica el hecho de que un controlador se desfogue delante del ordenador y descargue su ira publicando un comentario en un foro. Eso no significa, que cuando se encuentre delante de una pantalla de radar o gestione el tráfico aéreo en un aeropuerto y sus cercanías vaya a ser incapaz de realizar un buen trabajo. Pensar -y escribir- lo contrario es injusto, alarmista y cruel.

Los controladores aéreos hemos sido seleccionados y entrenados para soportar el estrés de nuestro trabajo, no para asistir impasibles a la escena en la que nuestros derechos son pisoteados y nuestra dignidad masacrada, no para aguantar que nos molesten en nuestro puesto de trabajo mientras estamos ocupados separando aviones que se acercan a 1800 kilómetros por hora o entre aterrizajes y despegues de nuestro aeropuerto, para entregarnos una cartita en la que nos nombran un servicio exprés para el día siguiente. Justo cuando tenemos una cita médica desde hace dos meses para el ginecólogo, el odontólogo o el sastre o quedado en visitar a la tía Catalina, que se está muriendo la pobre. Somos seres humanos ¿o qué se creían? También vamos al psiquiatra, tenemos depresiones, nos embarazamos y parimos, incluso sin epidural si vienen mal dadas. Vamos al hiper, nos enamoramos, nos divorciamos -esto, por cierto, con demasiada frecuencia- y enfermamos de cáncer o del corazón y morimos. Y todo ello lo experimentamos como el resto de los mortales, exáctamente igual que quienes nos critican, nos vilipendian o nos odian de pura envidia o vaya usted a saber por qué. Hasta tal punto somos humanos, que si la empresa nos ofrece trabajar más y, por tanto, cobrar más, lo aceptamos como lo haría cualquiera de los que de forma tan malintencionada nos critican. ¿Qué nos diferencia a unos de otros?

Podemos aguantar que nos publiquen un decreto que limite nuestros derechos y libertades. Podemos ser pacientes, presentar demandas judiciales en los tribunales de nuestra patria o de fuera de ella. Pero lo que no podemos tolerar, es que nos amenacen con despedirnos si no permitimos que un avión de calibración haga su trabajo, por muy necesario que sea, precisamente cuando más afluencia de tráfico hay aún sabiendo que se cuenta con margen temporal de sobra para hacer la calibración una semana o un mes más tarde. Y que haciéndolo, evitemos una colisión in extremis en la que podían haber fallecido decenas de personas, cuando no centenares. Para eso no nos preparan en la escuela de control. No para aguantar a tanto hijo de puta mal nacido.

¿Por qué le importa a la gente nuestro sueldo si no sale del suyo? ¿Por qué no se preocupa la gente de dónde sale el sueldo multimillonario de los profesionales de la televisión pública, o de dónde sale el dinero que paga las producciones que incluyen en su programación? Ese dinero sí que sale de su sueldo y a nadie le importa. Por no hablar de las subvenciones que reciben las compañías aéreas, como la irlandesa RAYAnAIR. Esas sí que salen de su sueldo. Y del 40% del nuestro. ¿Por qué no se preguntan el por qué de la subida del IVA? !Ah!, es que es para mantener las prestaciones sociales ¿Alguien se lo puede creer? ¿O es más bien para tapar los enormes agujeros que tiene el Estado, los sueldazos y los gastos de los privilegios de los políticos y tantas otras cosas que sólo pensar en ellas dan ganas de vomitar?

Decir a estas alturas que han mentido en casi todo lo que han dicho ya es secundario. Adornar muchas mentiras con alguna verdad para manipular a la sociedad es inmoral y rastrero. Y que se le venda al parado que se suben los impuestos para que puedan vivir mejor es deleznable, máxime cuando de lo que se trata es de pagar con el dinero de todos los votos del futuro que la nefasta gestión de un gobierno incapaz de dar solución a los problemas de sus ciudadanos está volatilizando.

A los que critican que últimamente estemos presente de forma contínua en Aviación Digital -a la que aprovecho la ocasión para trasladarle mi admiración por su valentía y coherencia profesional para con la verdad y pido disculpas en nombre de todos nosotros por las molestias que su decisión de ponerse del bando de la verdad, que no de los controladores aéreos, le estén causando-, les recuerdo que los controladores somos últimamente LA NOTICIA por mucho que el resto de medios no nos propocionen la atención que en realidad merecemos y que nosotros -al contrario que el gobierno con el resto- no marcamos la linea editorial de este medio, sino que es su dirección. Insinuar que nos circunscribamos, que nos enclaustremos en nuestras páginas de internet profesionales o en las de nuestros amigos para lamernos las heridas y no molestar, en vez de hacer llegar fuera de nuestro entorno nuestra causa y las razones reales que nos han llevado a donde estamos, es simplemente ruin y de una bajeza moral comparable con la que ostentan quienes están detrás de todo esto.

No hagáis caso de las críticas ni desfallezcáis al leerlas o escucharlas, ignorarlas porque no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. A estas alturas, el que no se ha dado cuenta de lo que hay detrás de nuestra caída es que no tiene conciencia o, en realidad, se trata de gente pagada -malpagada seguramente- puesta ahí para minar nuestra moral. !Mandadlos a paseo! No caigáis en su juego. Cualquiera medianamente inteligente se ha dado cuenta a estas alturas que no luchamos por mantener nuestros sueldos aireados por el lugarteniente del abominable Hitler, estamos luchando por nuestra dignidad, por nuestro honor y por nuestra supervivencia en el más amplio sentido del término. Y lo último, es que nos quieran privar de la libertad de expresión, que callemos todo lo que tenemos que contar en contra del corrupto sistema que nos pretende alienar, destruir. !De eso nada!

Debemos poner orden en casa. Todos somos conscientes de que llevábamos años viviendo de las rentas, que nuestros representantes parecían pavos reales a punto de aparearse cada vez que volvían de una negociación, cuando en realidad sabíamos que aquello no era negociar, que aquello era otra cosa. Ahora estamos en disposición de retomar la cordura, el sentido común y el control, ser dueños de nuestro futuro y evitar a todo trance que los mismos -porque son los mismos comandados por el mismo- nos vuelvan a manejar como marionetas y a tomar decisiones que sólo nos corresponden a nosotros. El silencio informativo al que nos han sometido justificándolo como parte de la estrategia, es lo mismo que han estado haciendo siempre. Lo que pasa, es que como luego volvían con las manos llenas a la mayoría no le importaba. Si hubiéramos pedido cuentas en su momento, otro gallo nos cantaría. Ahora hay que actuar. Todos a una y sin fisuras. Nos jugamos mucho. El bien colectivo debe primar sobre el bien de unos pocos y hay que sacrificar los propios intereses por los de todos.

Me consta, que se está organizando una baja masiva de nuestro sindicato. Creo, que es lo más adecuado dadas las circunstancias. Seguid trabajando en ello pero no dejéis que el oportunismo os convenza. Estamos en la mejor disposición para resugir de nuestras cenizas. Esa será la mejor manera de afrontar con decisión e ilusión el futuro. Hay muy buenas opciones a valorar entre las que han recogido unos cuantos amigos en Aviación Digital. Continuad con ello porque esa es una de las mejores bazas que tenemos para ganar la batalla todos juntos en una nueva singladura, con caras nuevas, con ideas nuevas y con nuevos modos.

No es mi intención dirigiros o marcar pautas en esta cuestión. Todos sois ya mayorcitos y sabéis perfectamente cómo abordar estas cosas. Lo único que os puedo decir, es que no podemos seguir así. Desde la cúpula hasta las delegaciones todos debieran ser sustituidos por gente de vosotros que se quiera comprometer para trabajar por sí mismos y por los demás. Pero si no estáis dispuestos para ese sacrificio, es mejor que nos olvidemos de todo y claudicar.

Los controladores aéreos no somos chantajistas. Somos trabajadores. No. !Somos profesionales, los mejores!. Las actitudes de nuestros representantes nunca han gustado a la mayoría de nosotros. Unos decidieron irse, otros no estar y otros quedarse aún sabiendo que las cosas no se estaban haciendo bien. Ahí es donde tenemos que mirar, ahí es donde tenemos que hacer nuestra primera huelga, ahí es donde tenemos que buscar la solución a nuestra situación. No causar problemas a gente que nada tiene que ver con nosotros por muy equivocada que esté. Por muy engañada que esté. Gente que también es humana y que, como poco, necesitan de la misma indulgencia que les pedimos para con nosotros. Aunque no la obtengamos.

En el "Bosque de Sherwood" sabemos que contamos con el apoyo de muchos de ellos, cada vez de más, nos lo están demostrando día a día y eso nos debe congratular. Pero siendo de agradecer, eso no nos vale.

Esta guerra no es solo nuestra, es también la guerra de los pilotos, de los tripulantes de cabina, de los técnicos de mantenimiento, de los maleteros, de las limpiadoras, los conductores de metro o autobús, del señor del kiosko de pipas de la esquina, de los electricistas o los obreros de la construcción. De todos. Nuestra sociedad se está deteriorando, derumbando a marchas forzadas y la gente anda obnuvilada todavía con el puñetero Barsa-Madrid, con el aborto de la Chabeli o con la enésima separación de la Esteban. Y no se están dando cuenta que, poco a poco, les están robando la conciencia, la vida y la libertad y que les están transformando en simples androides al servicio de la partida de ajedrez que está librando la clase política con los poderes económicos nacionales y extranjeros. Y se harán viejos y morirán felices porque su equipo favorito, cuyos jugadores han estado ganando un porrada de millones a su costa, habrá ganado otra vez la Champions y verá con naturalidad cómo los aviones caen como moscas sin preocuparse muchos años atrás consintieron que se produjera la degradación de una profesión hasta los límites más absolutos y aberrantes.

Por eso esta es la guerra de todos, no sólo la nuestra. Y porque la inmoralidad que el Estado está cometiendo con nosotros más pronto que tarde les puede suceder a ellos -porque si lo han hecho con nosotros, que hasta hace nada parecíamos los "Intocables de Elliot Ness" ¿qué no podrán hacer con otros grupos profesionales para convertirles en simples trabajadores de un sistema económico cada vez más degradado que busca lo barato y cutre frente al valor y la excelencia?

A los controladores que están en puestos de gestión por libre designación de la empresa, les emplazamos a que consideren cuanto antes renunciar a su cómodo y, al parecer, blindado puesto y que se reincorporen a sus dependencias de origen y se reúnan con nosotros en el "Bosque de Sherwood". !Renunciad! !Dejadles plantados! Os necesitan vuestros verdaderos compañeros. Esos que están defendiendo la fortaleza profesional que se derrumba por momentos. Y vosotros formáis parte necesaria del airete que utilizan. Daos cuenta de que os están utilizando, y salvo para aquellos a los que les espera un buen cargo en esta empresa o en la que creen cuando consigan cargársela, o en cualquiera de las que permanecen a distancia agazapadas entre la maleza a la espera del desmoronamiento definitivo, a vosotros os van a dar una patada en el culo porque vuestro trabajo se lo van a dar a cualquier becario con pretensiones que por cuatro duros va a trabajar el triple que vosotros. No os creáis imprescindibles, porque no lo sois. Ellos lo saben, vosotros los sabéis, nosotros lo sabemos. Todos.

Debemos tranquilizar a quienes vuelan, no podemos estar continuamente diciéndoles que esto y lo otro puede acabar con sus vidas. Eso es inhumano. No utilicemos la seguridad como arma arrojadiza y trabajemos para que todo discurra como debe. Se que nos está costando, pero debemos conseguirlo por el bien de todos, del sistema y de nosotros.

La situación por la atravesamos es doblemente estresante. Por un lado, porque nuestro presente, nuestro futuro y nuestra nómina son inciertos y, por otro y como consecuencia de ello, porque tenemos que enchufarnos a trabajar con esta presión sobre nuestras espaldas. No os puedo dar un consejo al respecto, salvo que lo llevéis lo mejor posible, y si tenéis que reducir el "rate" personal, hacedlo. El RCA os respalda. No obstante, en un país tercermundista como el nuestro en el que trabajar aplicando las normas se considera estar en huelga no se puede esperar otra cosa que lo que estamos recibiendo. Si esas normas son inadecuadas y su aplicación ralentiza el sistema lo tienen muy fácil, que publiquen con urgencia otro decreto que solucione las deficiencias existentes. Mientras tanto, si se producen demoras, se gasta más combustible y se contamina más, que los de la alianza de civilizaciones se reúnan en cónclave con el monclovita de la ceja y que lo solucionen con la misma fórmula magistral visionaria con la que pretenden mejorar la economía subiendo los impuestos.

Tenemos, como cualquier otro colectivo profesional, derecho a la huelga. Pero hay que ser muy cuidadosos con lo que vamos a ganar y a perder si nos decidimos a hacerla. Y en la actual situación sólo podemos perder. La opinión pública está muy sensibilizada y no nos podemos permitir aumentar esa sensibilización y el consiguiente rechazo visceral que sienten hacia los controladores aéreos porque les han dicho que somos los culpables de todo lo que hace mal el gobierno, suponiendo que hasta ahora haya hecho algo a derechas -sirva el contradictorio juego de palabras-. No demos al Estado la coartada que está buscando. No todavía. Dejémosle que se siga enfangando en sus miserias. Sigamos buscando datos, haciendo análisis y publicando informes allí donde nos los quieran publicar y consigamos demostrar de dónde viene realmente el mal de la sociedad. Cada vez tendremos más apoyos. Pero hay que ser pacientes, porque algo que se ha gestado durante largo tiempo y costado varios meses en llevarlo a la práctica no podemos conseguir revocarlo en unas semanas.

Hay muy buenas ideas en los comentarios de varios lectores de Aviación Digital. Son sensatas. Coherentes. Hagámosles caso. Analicemos las alternativas, empezando por las que menos impacto tienen para las personas a las que damos servicio. Demostremos de qué pasta estamos hechos. No podemos ir en contra del Estado -nuestro empleador, por cierto- y pretender ganar con una simple huelga, menos aún en los tiempos que corren, salvo que busquemos que pronto las tanquetas del ejército nos estén esperando a las puertas de nuestro centro de trabajo en aplicación de otro decretazo "constitucional" que el Congreso validaría en unas horas por el "interés general" de Sus Señorías. Hagamos oír nuestra voz en todo el mundo precisamente porque no hacemos una huelga como la que están esperando y deseando. Hagamos que el famoso documento de 52 páginas de basura monclovita sea en realidad papel mojado y recemos para que despidan a sus caros asesores, ya que hasta el momento han errado en todo, salvo en la fecha del publicacióin del decreto. Esa era la parte fácil.

Difundamos nuestro mensaje dentro y fuera de las lindes del "Bosque de Sherwood". Consigamos que los pilotos estén pendientes del reloj dos veces al día todos los días y la CNN, la BBC, la NBC, el Washington Post, The Guardian, Le Figaro, Die Welt, la Antena 3 de la impresentable de la Lomana (la del Píqué de la Vueling ¿lo pilláis?), la inefable Recuero de El Mundo -en bancarrota- y el "Sé lo que hicísteis…" (de los que se lo están llevando crudo de la tele pública que pagamos todos), querrán tenernos en sus noticias de las 3, en las portadas de sus periódicos y como tertulianos en el programa de Ana Rosa.

Por ello, os emplazo de nuevo a iniciar a partir de mañana lunes día 22 de marzo una actividad diaria reivindicativa que nos permita obtener la atención que el engaño, la manipulación y la compraventa de voluntades nos han negado hasta ahora. Dos veces al día: a las 12:00 UTC y a las 18:00 UTC en punto hay que hacer 15 SEGUNDOS DE SILENCIO en todas vuestras dependencias. Silencio radio y silencio total en las salas y en los fanales en memoria de nuestro convenio, vilmente asesinado por la sinrazón socialista y la ambición "pepiñista". Las frecuencias mudas, los teléfonos mudos, las líneas calientes mudas. Si llaman los pilotos, que esperen. Solo debe romperse ese silencio si la SEGURIDAD DE VUELO pudiera verse amenzada.

Durante esos 15 segundos, vuestro trabajo será velar única y exclusivamente por la SEGURIDAD. El orden y la rapidez que esperen. Si tenéis que romper el silencio por alguna razón, transmitid la clave "Romeo Hotel" para que os atiendan los compañeros. Pero hay que ser disciplinados. No importa quién esté delante. No os dejéis amedrentar, no os dejéis pisotear, no os dejéis humillar. No olvidéis que sois, ante todo, LIBRES. Me consta, que se está avanzando por este lado, pero no lo suficiente. Enviad emails y SMS a vuestros contactos que recojan la frase "YO ESTOY CON ROBIN" Esa será la clave para saber cuantos están dispuestos a unirse a la causa. Hacedlo. Esto no se ha hecho nunca, por eso tendrá una importante repercusión mediática que dos veces al día y durante sólo 15 segundos el control aéreo español enmudezca al mismo tiempo.

Pasados esos 15 segundos de silencio absoluto –salvo por razones de SEGURIDAD, insisto-. Ofreced el mejor servicio del que seáis capaces. Nuestra profesión nos va en ello. Nuestra razón de ser y nuestra defensa como profesionales del control del tráfico aéreo frente a tanta demagogia nos va en ello. Nuestro futuro nos va en ello. Ya habrá tiempo después de la Semana Santa y de la Santa Nómina para aumentar la presión si fuera necesario. Sed pacientes.

No debemos permanecer impasibles, no debemos confiarnos en que todo caerá tarde o temprano por su propio peso, porque quizás para entonces nosotros ya estemos sumidos en la más absoluta indigencia profesional. Vayamos paso a paso, con inteligencia y sensatez. No permitamos el oportunismo de nadie porque siempre hay quien pretende sacar tajada de la situación y esta tajada puede ser muy jugosa para algunos. Para los que están y para los que quieren estar.

Robin Hood no pretende llevarse la gloria ni la culpa de nada. Símplemente, ha surgido porque lo estábamos pidiendo todos a gritos. Tampoco os preguntéis si soy varón o mujer, o si soy uno o varios, porque soy ese ímpetu, ese deseo, ese sentimiento que todos llevávais dentro y que pugnaba por salir al exterior y manifestarse. Soy tú. Mírate en un espejo y me verás. De no haber sido yo, habría sido otro. Quizá Batman, Spiderman o El Capitán Trueno. Cualquier defensor de causas nobles inicialmente perdidas. De modo, que lo que se consiga con todo esto, para bien o para mal, será mérito vuestro, nuestro, de todos.

A todos los que se ponen a mi disposición en este y otros medios, deseo darles las gracias de todo corazón, pero siendo esto loable no es suficiente. Actuad por vuestra cuenta, difundid el mensaje de revuelta pacífica -por el momento- que desde el "Bosque de Sherwood" transmitimos para acabar con el acoso moral, laboral y profesional que estamos sufriendo. Hablad con vuestros familiares, amistades, vecinos y tenderos y hacedles saber que su modo de vida se está derrumbando sin que ellos se estén dando cuenta. Pedidles que a su vez transmitan el mensaje de que se unan a nosotros, no a los controladores aéreos, sino a los que luchamos por mantener a flote nuestra dignidad, nuestro honor, nuestro trabajo y nuestra vida. No esperéis a que yo os diga lo que tenéis que hacer para salvaros, trabajad duro para conseguirlo, no esperéis a que os lance un flotador, nadad, aunque sea a contracorriente, implicaros de verdad y no os limitéis a manifestar un apoyo que no sabéis cómo instrumentalizar. No lo hagáis por nosotros, hacedlo por vosotros, por vuestras familias, por vuestros hijos, por vuestra vida.

Para concluir, deseo que sepáis que me siento orgulloso de ser compañero vuestro y que confío plenamente en que juntos sabremos salir airosos de esta injusta y desagradable situación.

!La lucha empieza ahora, la victoria está cerca!

!Un fuerte abrazo!

Robin Hood

P.D. Visítadnos en Facebook, en "El bosque de Sherwood" y difundid este comunicado a tantas personas como puedas.

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