5º Aniversario del acuatizaje en el Hudson

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Nueva York, USA, 15 de enero de 2014.- Han pasado cinco años desde el mal llamado "Milagro en el Hudson", pues se define en el diccionario "milagro" como un "suceso que ocurre contra las leyes de la naturaleza, realizado por intervención sobrenatural de origen divino", aunque la hiperbólica licencia se aplica editorialmente cualquier a cosa que se juzga !extraordinaria!. Desde un punto de vista estrictamente técnico, se trata de una maniobra aérea perfecta simplemente. Perfectamente ejecutada para evitar la fatalidad. 155 personas salvaron la vida el 15 de enero de 2009. Ese es el objetivo primero de cualquier comandante al mando, la seguridad de sus pasajeros. La pericia entrenada de este experimentado comandante obró el mal llamado "milagro". Lo que sí resulta "milagroso" desde los ojos a este lado del Atlántico, es el abrazo unánime social al profesional, y cómo este, tras su jubilación ha sido capaz de "rentabilizar" para la propia sociedad su popularidad. Este hecho en sí mismo sí resulta milagroso visto desde aquí con esa perspectiva.

Sullenberger 5 años después es un escritor de bestseller que vende todo lo que escribe. Tras su empírica demostración de habilidad profesional a los mandos de aquel US1549 que se topó con una bandada de gansos, la sociedad norteamericana fundamentalmente, le ha dotado de autoridad a sus palabras. Al máximo nivel tambien ha tenido su reconocimiento siendo felicitado por dos presidentes de los EE.UU. Bush y Obama. Y además ha sido investido socialmente de defensor de la safety, y ultimamente se unió a la "Revista de Seguridad del Paciente". Ha reconvertido sus conocimientos sobre la safety en aviación, a la seguridad contra los errores médicos que en número de 200.000 muertes al año tambien han hecho saltar las alarmas en este campo sobre una amenaza latente contra la salud de los ciudadanos.


En este punto quiero recordar como en España, sí en nuestra España, algunos profesionales de la aviación españoles llevan tiempo dando conferencias e intentando establecer similitudes para la mejora de la seguridad en los centros hospitalarios, especialmente en los quirófanos, enriqueciendo con las mejoras que para la seguridad se dan en la aviación, la posibilidad de trasladarlas al ámbito sanitario. Quizás en EE.UU. esta "idea" se convertiría en Bestseller. En España es complicado que capte la atención de la massmedia.

Las muertes por errores médicos en EE.UU., Sullenberger señala que es como si se estrellaran diariamente tres aviones. De ahí que le parezca razonable luchar con la autoridad de la que la sociedad le ha investido, por evitarlo. Tras sus "tres minutos más desgarradores de su vida", como definió su experiencia a bordo del US1549, el comandante Sully sufrió pensamientos invasivos e insomnio. Sin embargo fue capaz de volver a volar al mando antes de retirarse en 2010 de la profesión.

Tras sufrir en primera persona un avión paralizado por una bandada de pájaros, hoy se muestra decepcionado por la construcción en Nueva York de una planta de transferencia de residuos, a unos 2000 pies de distancia de una de las pistas más concurridas de los EE.UU. como son las del Aeropuerto de La Guardia, obra que sigue adelante, aún sabiendo que los expertos en seguridad han cuestionado esta obra con contundencia. Tanto el anterior alcalde Bloomberg, como el recientemente nombrado Bill de Blasio, respaldan su construcción. Estos han argumentado que los planes de este centro de contención de basuras, precisamente está destinado, entre otras cosas para que no se atraiga a las aves, pero éstas, señaló sagazmente Sullenberger, "no son el único problema". "La ubicación y la estructura de la planta no permitirán que las tripulaciones utilicen la orientación que les dan los instrumentos de precisión utilizados en condiciones de baja visibilidad" concluye al respecto. Sully señala que además de no ser sólo una mala idea, la pista más cercana a la planta, será operacionalmente menos útil. Precisamente su A320 el día del acuatizaje había despegado desde La Guardia con destino a Charlotte, en Carolina del Norte.

Sullenberger, que actualmente vive en California, estos días anda por NYC para la promoción de un nuevo reloj valorado en 5.400$ denominado "Aeroscope 208 segundos". Este es uno de los beneficios colaterales de su acuatizaje en el Hudson. Pero como suele ser habitual tambien en EE.UU., donará una parte de las ventas a la Cruz Roja Americana y la Fundación Rory Staunton, que apoya a los esfuerzos en el estudio y la divulgación para atajar y diagnosticar rapidamente, así como tratar la "sepsis" particularmente en los niños.

Sullenberger, según los medios norteamericanos, "ama la Gran Manzana". "Parte de mi corazón siempre estará en Nueva York debido a lo maravillosamente que me acogieron", refiriéndose sobre todo a después de su magistral maniobra aérea sobre el Hudson.

Sullenberger no se decanta por ninguna línea aérea en concreto, sabe el mensaje que eso transmitiría en un país como EE.UU., y se declara miembro de todos los clubs de viajeros frecuentes. "Mi familia y yo compramos los billetes como los demás, en parte dice "debido a que los vuelos están tan llenos ahora que los trabajadores de las aerolíneas tienen pocas posibilidades de aprovechar los beneficios para volar que les proporcionan sus antiguos empleadores".

Antes se anunciaba por parte de las tripulaciones que el famoso piloto se encontraba a bordo, pero ahora le dejan un poco más tranquilo respetuosamente.

Los pilotos que han logrado aterrizar después de perder la potencia de la aeronave, se han convertido en una pequeña fraternidad reconoció Sullenberger, Así el comandante Al Haynes que se estrelló con su DC-10 en Sioux City en 1989 se acercó a consolarle tras su traumático aterrizaje. Lo mismo que hizo Sullenberger en 2010, con el piloto de Quantas, Richard de Crispigny despues de su aterrizaje de emegencia en el aeropuerto Changi de Singapur. Fraterna solidaridad.

No quiero terminar este segundo el Editorial del año sin sugerir una pequeña reflexión tras conocer cómo ha enfocado su vida este comandante, y cómo la rentabilidad social de su experiencia demostrada, retorna a esa sociedad de nuevo en forma de "safety". De esto aquí en nuestro querido habitáculo llamado España deberíamos tomar nota, y no puedo dejar de pensar en los "Spanish Sullys" con los que en AD nos solemos topar una y otra vez. Hace muchos años el reconocimiento social era lo más, muy por encima del económico, el prestigio social era la meta. Cuando pienso en Javier Aguado, Michel Gordillo, Ignacio Ruipérez, Pilar Vera, Cristina Antón, Fontecha, Carles Planells recientemente, y tantos y tantos otros que discretamente tambien (por eso no les cito) con contundencia a diario, hacen tambien posible un aterrizaje feliz como el del Hudson a diario a otros miles de ciudadanos con sus luchas sinceras cuando vuelan. Ellos sí tienen prestigio social para mí en este sector y todo mi reconocimiento humano y profesional. Sobre todo, teniendo en cuenta que han sufrido mucho más que esos 3 minutos desgarradores con los que definía Sully su acuatizaje, para procurar unos niveles de seguridad aceptables para todos nosotros.

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