
El contenido de la misiva, de la que no se han dado más detalles, irá en la línea de hacer que la cadena reflexione sobre su postura y que, en todo caso, procurase no emitirla coincidiendo con el segundo aniversario del luctuoso hecho, el 20 de agosto.
A la carta sólo le falta el clásico "sed buenos y si os portáis bien habrá caramelos". Con ese buenismo por parte de Saavedra resulta imposible llegar a buen puerto. Además, sin olvidar el detalle de que la mayoría de los pasajeros fallecidos vivían en Las Palmas de Gran Canaria.
El portavoz munícipe del Grupo de Gobierno, Sebastián Franquis, aseveró que "hemos considerado desafortunada la emisión de esta serie sobre el accidente del vuelo de Spanair". "Tendrá consecuencias e impactos muy negativos", subrayó.
Pero el PSOE capitalino, acostumbrado a la política de una de cal y otra de arena, considera que "hay que respetar la libertad de la cadena de televisión para decidir sobre sus contenidos dentro de la legalidad vigente".
Ese criterio no se entiende o no conjuga con el posterior llamamiento a los directivos de la cadena de Fuencarral a que consideren la sensibilidad que producirá en familiares y amigos de las víctimas.
"Un acontecimiento catastrófico como el sufrido por estas personas produce un impacto emocional que perdura, indeleble, durante mucho tiempo. El segundo aniversario del trágico suceso no es el momento más adecuado para emitir una dramatización del accidente".






