Boeing registra pérdidas mayores de lo esperado debido al lastre del programa Air Force One

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Boeing cerró el segundo trimestre del año con unas pérdidas superiores a las previstas por el mercado, aunque sus ingresos mejoraron respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

Según las declaraciones realizadas por el consejero delegado de la compañía, Kelly Ortberg, a la cadena estadounidense CNBC, uno de los principales factores que sigue afectando a las cuentas del fabricante es el desarrollo del nuevo Air Force One, el avión presidencial de Estados Unidos, un proyecto que acumula años de retraso y mayores inversiones.

La compañía reconoció un impacto de 280 millones de dólares asociado a este programa, destinado a la entrega de dos Boeing 747 que se convertirán en la próxima generación del avión presidencial estadounidense. Pese a ello, mantiene la previsión de entregar la primera aeronave en 2028.

El Air Force One continúa aumentando la inversión del fabricante

En una comunicación dirigida a los trabajadores de la empresa, Kelly Ortberg reconoció que el desarrollo de este tipo de programas sigue siendo complejo. «Aunque avanzamos en nuestros programas de desarrollo, nunca termináis hasta que termináis«, señaló el máximo responsable de Boeing.

En declaraciones concedidas posteriormente a CNBC, el directivo explicó que el proyecto ya ha superado la fase de diseño. «Es muy importante para nuestro cliente entregar ese avión a tiempo«, afirmó. «Vamos a invertir más recursos para asegurarnos de que lo hacemos.«

El contrato del Air Force One ha supuesto importantes desafíos técnicos y financieros para Boeing durante los últimos años.

Mientras tanto, el presidente Donald Trump realizó recientemente su primer vuelo en un Boeing 747 donado por Catar, una aeronave que estaba destinada a servir como solución provisional mientras continúan los trabajos en los nuevos aviones presidenciales.

Ese aparato fue objeto de inspecciones de seguridad tras un viaje oficial a Turquía.

Un trimestre con ingresos superiores a las previsiones

Pese a las pérdidas, los ingresos superaron ligeramente las estimaciones de Wall Street. Boeing facturó 24.560 millones de dólares durante el trimestre, por encima de los 24.250 millones previstos por los analistas y un 8% más que hace un año.

En cambio, la pérdida ajustada por acción alcanzó los 76 centavos, frente a los 30 centavos negativos que esperaba el consenso del mercado.

Las cuentas reflejan igualmente una pérdida neta de 428 millones de dólares, equivalente a 67 centavos por acción, mejorando respecto a los 612 millones de dólares perdidos en el mismo trimestre del ejercicio anterior, cuando el resultado negativo ascendió a 92 centavos por acción.

Excluyendo partidas extraordinarias, la pérdida ajustada quedó en 76 centavos por acción.

Más entregas comerciales impulsan la recuperación

Uno de los datos más positivos para Boeing fue el aumento de las entregas de aviones comerciales. Entre abril y junio la compañía entregó 171 aeronaves, frente a las 150 del mismo periodo del año anterior, lo que supone un incremento del 14%.

El fabricante también continúa acelerando la producción del 737 Max, su modelo más vendido. Actualmente fabrica 47 unidades al mes y mantiene el objetivo de aumentar ese ritmo en los próximos meses, una evolución que resulta clave para reforzar la recuperación financiera de la compañía.

Otro indicador destacado fue el flujo de caja libre, que alcanzó los 631 millones de dólares. La cifra supera ampliamente los 177 millones que esperaban los analistas y contrasta con el consumo de caja de 200 millones registrado durante el segundo trimestre del año pasado.

Los próximos desafíos para Boeing

En el mensaje dirigido a la plantilla, Ortberg también quiso transmitir confianza sobre la evolución de la empresa. «Aunque dos trimestres no hacen un año, si trabajamos juntos y nos centramos en la seguridad, la calidad y el rendimiento puntual, mejoraremos nuestra competitividad y nos prepararemos para una segunda mitad importante«, aseguró.

Entre los principales objetivos de Boeing figura la certificación de varios programas que acumulan retrasos.

El primero podría ser el Boeing 737 Max 7, la versión más pequeña de esta familia de aviones comerciales.

Posteriormente, la compañía espera avanzar en la certificación del 737 Max 10 y del nuevo 777X, dos programas que previsiblemente centrarán buena parte de las preguntas de los analistas durante la presentación de resultados.

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