Aviación Digital, Sp.- La cadencia de lanzamientos de SpaceX no da tregua. El 11 de agosto de 2026, la compañía volvió a poner en órbita otra tanda de satélites de su red de internet Starlink, en una misión que ilustra hasta qué punto el acceso al espacio se ha convertido en una rutina industrial de alta frecuencia.
Un lanzamiento más en una cadencia récord
SpaceX lanzó un cohete Falcon 9 desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40 (SLC-40) de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral (Florida) a las 11:58 hora local del este (15:58 UTC) del martes 11 de agosto, tras un aplazamiento el día anterior. A bordo viajaban 29 satélites Starlink V2 Mini con destino a la órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés), donde estaba previsto su despliegue unos 64 minutos después del despegue. Fue el 93.º vuelo del Falcon 9 en lo que va de 2026; de ellos, 72 se han dedicado a ampliar la constelación Starlink.
Un propulsor veterano que ya suma 18 vuelos
Unos ocho minutos y medio después del despegue, la primera etapa del cohete —el propulsor identificado como B1085— aterrizó sobre la plataforma marítima autónoma «A Shortfall of Gravitas», desplegada en el Atlántico. Se trataba del decimoctavo vuelo de esta etapa, que además de misiones Starlink ha lanzado tripulaciones: llevó la misión Crew-9 a la Estación Espacial Internacional (ISS) en septiembre de 2024 y la misión Fram2 alrededor de los polos terrestres seis meses después. La reutilización de propulsores es la clave del modelo de bajo coste que sostiene la elevada frecuencia de lanzamientos de la compañía.
Una megaconstelación en expansión permanente
Según el astrofísico Jonathan McDowell, Starlink cuenta ya con más de 10.900 satélites activos, la mayor constelación jamás desplegada. SpaceX aspira a operar hasta 100.000 unidades de su versión más capaz, la Starlink V3, y su fundador, Elon Musk, ha planteado además la ambición de lanzar una red de satélites destinada a centros de datos de inteligencia artificial. El crecimiento sostenido de la constelación reaviva el debate sobre la congestión orbital, la gestión del tráfico espacial y el impacto de las megaconstelaciones en la observación astronómica.
El espacio como industria de alta frecuencia
La misión del 11 de agosto se enmarca en un año de actividad frenética para SpaceX, que encadena lanzamientos desde Florida y California con apenas días de diferencia. La normalización de estas operaciones, impensable hace una década, plantea nuevos retos regulatorios en materia de seguridad de las operaciones, reentradas controladas y sostenibilidad del entorno orbital, cuestiones que agencias como la FAA (Administración Federal de Aviación de EE. UU.) y distintos organismos internacionales siguen de cerca.






