Los dos primeros F-35A de la Real Fuerza Aérea Canadiense aterrizaron en la base de Luke, en Arizona, donde servirán para instruir a pilotos y personal de tierra, mientras Ottawa mantiene en revisión el alcance del programa de 88 aviones.
Aviación Digital, Sp.- La llegada se produjo el pasado 22 de octubre y fue comunicada por la aviación militar canadiense el 23 de octubre. Es el primer hito de entrega físico de un programa que ha atravesado dudas políticas y que no verá aparatos en suelo canadiense hasta 2028.
Los dos CF-35A, designación canadiense del F-35A, han llegado a la base aérea de Luke, sede del 56.º Ala de Caza, una instalación que forma a aproximadamente el 75 % de los pilotos de F-35 del mundo.
Arriban alrededor de un mes después del primer vuelo de un F-35 canadiense, realizado en septiembre de 2026, y cumplen la previsión de que la primera entrega se materializara antes de que acabase el año.
Un programa con recorrido político
✅ 2002: Canadá se incorporó al programa F-35 como socio de nivel 3, aunque sin comprometerse inicialmente a adquirir el avión.
✅ 2017: El Gobierno canadiense puso en marcha el Proyecto de Capacidad de Caza Futura para sustituir su flota de CF-188 Hornet.
✅ 2022: Canadá seleccionó oficialmente el F-35A como futuro avión de combate de sus Fuerzas Armadas.
✅ 2023: Se formalizó la adquisición de 88 cazas F-35A, con un coste estimado de 19.000 millones de dólares.
Sin embargo, el escenario cambió con las tensiones bilaterales con Estados Unidos.
En marzo de 2025, el entonces ministro de Defensa, Bill Blair, admitió que el plan podía modificarse y que se valorarían suministradores europeos.
En octubre de 2025 el Gobierno precisó que estaba contractualmente obligado a adquirir al menos 16 aeronaves y que la decisión sobre el programa completo seguía en revisión.
Formación antes que despliegue
Los aviones se quedarán en Arizona para adiestrar a las primeras tripulaciones y a los técnicos de la Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF).
El itinerario de formación en el F-35 dura unos nueve meses e incluye 300 horas lectivas, 100 salidas en simulador y 80 horas de vuelo real. Estas cifras sirven para dimensionar el esfuerzo que supone crear una comunidad de operadores desde cero.
La RCAF subrayó en sus redes que está desarrollando personal cualificado, capacidades integradas y herramientas modernas, un mensaje que pone el acento en las personas y el apoyo, más que en el hardware.
El calendario previsto sitúa la llegada del primer avión a territorio canadiense en 2028, la capacidad operativa inicial entre 2029 y 2030 y la plena entre 2032 y 2034, con una vida útil que se prolongaría más allá de 2060.
La entrega confirma que el fabricante, Lockheed Martin, mantiene su cadencia con clientes que revisan sus compromisos.
Al mismo tiempo, evidencia que Ottawa conserva margen de decisión: los 16 aparatos en firme garantizan una capacidad inicial, mientras que el volumen restante condicionará tanto el coste final como la estructura de la flota de combate canadiense en la próxima década.
Esta fuerza aérea, además, opera en un entorno de defensa norteamericano integrado, de ahí que la interoperabilidad con Estados Unidos pese en la ecuación.
El programa F-35 vive, a escala global, una etapa de reajuste industrial: Washington y Lockheed han anunciado un marco decenal para 850 aviones que aún necesita el visto bueno del Congreso, algo que influye en la estabilidad de precios y repuestos para todos los socios. Las incógnitas canadienses, por tanto, son parte de un debate más amplio sobre cuánto compromiso adquirir con una plataforma de larga duración.
Hasta que el Gobierno canadiense resuelva la revisión, la hoja de ruta se limita a lo contratado: formar a los primeros aviadores en Luke y preparar la infraestructura que acogerá los aviones en 2028.
Sobre el resto del pedido, de momento, no hay decisión pública.









