Una avioneta acrobática se precipita al mar en Mallorca y deja dos víctimas

El piloto, exmilitar con amplia experiencia en jets y residente en Alemania, volaba con su hijo de 13 años en una aeronave experimental de alto rendimiento.

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Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- Una tarde que comenzó como un espectáculo aeronáutico terminó en tragedia en Mallorca. Una avioneta acrobática biplaza cayó al mar frente al faro de Sóller, llevándose la vida de un padre y su hijo.


Pasadas las 18:00 horas del sábado, la aeronave despegó del aeródromo de Binissalem con dos ocupantes: un piloto de 60 años y su hijo de 13. Según testigos y vídeos grabados desde barcos cercanos, ambos estaban realizando maniobras acrobáticas, incluyendo giros verticales y picados que rozaron la superficie del mar. Aproximadamente dos horas después, la avioneta se precipitó al agua a unos 100 metros de la costa, en una zona con 30 metros de profundidad, próxima al puerto de Sóller.

El Servicio de Emergencias 112 recibió el primer aviso alrededor de las 20:07 horas, y a las 20:52 h, bomberos y servicios de emergencia confirmaban el siniestro. Pocos instantes después, embarcaciones cercanas reportaron restos flotando en el mar.


Operativo coordinado para hallar a los ocupantes

Tras la alerta, se activó un amplio despliegue de medios: bomberos de SóllerSalvamento Marítimo, la Guardia Civil (incluyendo el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas—GEAS), y el Ejército del Aire y la Armada, desde la base militar del puerto.

La operación se centró en peinar una zona de fondo marino a 30 metros de profundidad. Finalmente, sobre las 13:00 horas del domingo, los buceadores del GEAS recuperaron los cuerpos sin vida del padre y el hijo. Fueron trasladados al puerto de Sóller, donde se inició el proceso de identificación y los trámites legales correspondientes.


Piloto experimentado y avión de alto rendimiento

Según fuentes consultadas, el piloto era de nacionalidad estadounidense, exmilitar con experiencia en cazas F‑18 y F‑14 embarcados en portaaviones. Residente en Alemania, trabajaba como piloto comercial y tenía una segunda residencia en Mallorca, donde solía volar con su avioneta de propiedad.

La aeronave siniestrada es una Harmon Rocket biplaza, diseñada para maniobras acrobáticas de alto rendimiento y capaz de alcanzar velocidades de hasta 300 km/h. Algunos medios la describen como un Team Rocket F‑4 Raider, variante experimental construida desde kits por aficionados, lo que exige un alto nivel técnico en mantenimiento y montaje.


Un accidente que lleva a cuestionar la seguridad acrobática recreativa

Los accidentes con aeronaves experimentales o acrobáticas rara vez son casualidades. Estas máquinas, por su naturaleza ligera y orientada a maniobras extremas, requieren pilotos con experiencia y estrictos protocolos operativos.

En Palma y Baleares, casos anteriores de accidentes aéreos han ocurrido por factores variados: errores estructurales, fallos de motor o pérdida de control durante maniobras cerca de zonas pobladas o turísticas. En muchas ocasiones, pequeños cambios en el centro de gravedad o una maniobra mal ejecutada provocan resultados fatales.

La zona donde ocurrió el impacto está transitada por embarcaciones de recreo, lo cual aumentó la visibilidad del siniestro. No se han confirmado otros ocupantes además del padre y el hijo, pero el registro de video y los testimonios permiten construir una visión conjunta de los últimos minutos previos al impacto.


Investigación en curso

La Guardia Civil asumió la investigación con unidades especializadas como GEAS, CUCO, UOPJ y otras. El sumario renovó el interés por la normativa que regula los vuelos acrobáticos particulares. Entre las posibles causas a investigar se encuentran fallo estructural, error humano, condiciones meteorológicas o pérdida de control durante las maniobras.

La autopsia y los peritajes técnicos de los restos de la Harmon Rocket, así como del combustible, los registros de vuelo y los instrumentos de navegación abordo, serán claves para determinar si se trató de un accidente técnico o una maniobra arriesgada sin margen de error.


Este suceso vuelve a poner en el centro una pregunta recurrente en aviación recreativa: ¿hasta qué punto es adecuado practicar acrobacias sin supervisión profesional y en zonas abiertas al público? Los vuelos acrobáticos deben practicarse en entornos autorizados y con planes de contingencia. Cualquier error puede tener consecuencias irreparables.

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