Aviación Digital, Sp.- En un entorno en el que el tráfico aéreo recupera niveles prepandemia y la presión sobre los márgenes operativos crece, la pregunta clave para los gestores es cómo seguir reduciendo el riesgo sin añadir capas de burocracia ineficiente. La última actualización del Programa Estatal de Seguridad Operacional (PESO) coordinado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) se sitúa precisamente en ese punto de fricción: más madurez en la gestión estatal de la seguridad, mayor integración de datos y actores, y un enfoque inequívocamente proactivo.
Qué cambia en el PESO y por qué importa
La actualización del PESO supone la segunda revisión profunda desde su implantación en 2015 y su primera modificación en 2020, con el objetivo explícito de avanzar en el grado de madurez del programa estatal de seguridad para la aviación civil. No se trata de un simple ajuste terminológico: se revisa la redacción de la política de seguridad, se refuerza el compromiso con la “cultura justa” y se adaptan indicadores y metas al nivel de desarrollo actual del sistema, facilitando un seguimiento más fino del desempeño en seguridad operacional.
El PESO se concibe como un sistema integrado de normas y actividades que permite a AESA administrar la seguridad operacional a nivel de Estado, complementando el enfoque prescriptivo con un enfoque basado en desempeño. Esto alinea a España con las exigencias del Anexo 19 de la OACI sobre Programas Estatales de Seguridad (SSP), que requieren un marco estructurado de política, gestión de riesgos, aseguramiento y promoción de la seguridad.
AESA como eje de coordinación y gobernanza
La actualización mantiene a AESA como organismo competente para el desarrollo, coordinación, implantación y seguimiento de los objetivos de seguridad operacional fijados en el PESO, consolidando su rol como “centro de gravedad” del sistema de seguridad a nivel estatal. Esta centralidad es clave para evitar fragmentación regulatoria y asegurar que los datos de todos los proveedores de servicios y productos aeronáuticos se integren en un único sistema de gestión.
El PESO define el marco en el que los proveedores deben implantar sus Sistemas de Gestión de la Seguridad (SMS), vinculando el desempeño de cada organización con los objetivos de seguridad del Estado. De este modo, los cambios en la política y los indicadores del programa no se quedan en un plano estratégico, sino que acaban condicionando el diseño de procesos, métricas y prioridades de inversión en aerolíneas, aeropuertos y proveedores de servicios de navegación aérea.
Integración de operaciones especiales: un punto de inflexión
Una de las novedades más relevantes para el ecosistema aeronáutico es la incorporación explícita de las operaciones aéreas especiales al ámbito del PESO, incluyendo misiones de la DGT, Policía Nacional o Aduanas, entre otras. Esta ampliación responde a una recomendación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), que señalaba la necesidad de integrar plenamente este tipo de operaciones en el sistema de gestión estatal de la seguridad.
Desde la perspectiva de riesgo, estas operaciones se desarrollan a menudo en entornos complejos, con perfiles de vuelo no siempre estándar y, en ocasiones, bajo elevada presión operativa (vigilancia, emergencias, interceptación de aeronaves, etc.). Su inclusión formal en el programa supone que sus datos, reportes y lecciones aprendidas pasan a alimentar el mismo circuito de análisis y toma de decisiones que el resto de la aviación civil, cerrando una brecha histórica en la visión sistémica del riesgo.iaa+2251216-NP-CM-NACIONAL-Actualizacion-PESO-seguridad-aerea.pdf
Datos, indicadores y madurez del sistema
El corazón del PESO está en el uso sistemático de la información de seguridad para facilitar la toma de decisiones, a través de un análisis continuo que integra reportes de todos los agentes relevantes del sector. En esta revisión, se mantienen los objetivos estratégicos pero se ajustan indicadores y metas al estado de madurez del programa, lo que permite una evaluación más realista del desempeño y una priorización más afinada de las áreas críticas.
En la práctica, esto implica pasar de un enfoque centrado principalmente en cumplimiento normativo a un modelo donde la variación de indicadores (por ejemplo, tasas de sucesos por tipo de operación o fase de vuelo) desencadena decisiones específicas dentro del Plan de Acción de Seguridad Operacional (PASO). AESA es responsable de elaborar este plan en coordinación con proveedores y otros organismos, identificando los elementos más preocupantes y proponiendo medidas de mitigación que, en última instancia, repercuten en cambios operativos y de inversión.

Cultura justa y protección de la información
El acuerdo de actualización refuerza explícitamente el compromiso de salvaguardar la “cultura justa”, un pilar esencial para cualquier sistema basado en notificación voluntaria y análisis de sucesos sin ánimo punitivo. El propio marco del PESO incorpora disposiciones sobre protección de la información de seguridad operacional, orientadas a garantizar que los datos proporcionados por los profesionales no se utilicen con fines ajenos a la mejora de la seguridad.
En términos de gestión del cambio, este énfasis es especialmente relevante en un momento en que los sistemas de reporting electrónico y análisis avanzado de datos se expanden, multiplicando la cantidad y sensibilidad de la información manejada. Sin confianza en la protección de dicha información, la calidad del input se degrada y el valor del PESO como herramienta de gestión proactiva se reduce de forma significativa.
Conexión con el contexto europeo e internacional
El PESO se inscribe en el marco de las obligaciones de los Estados derivadas del Anexo 19 de OACI y del esquema europeo de seguridad, donde España reporta periódicamente sus avances, entre otros, mediante los informes LSSIP coordinados por Eurocontrol. La actualización del programa reforzará la coherencia entre los objetivos estatales, los compromisos europeos y las expectativas sobre los SMS de los proveedores.
Para los actores del sistema (aerolíneas, aeropuertos, ANSP, organizaciones de formación, etc.), esto se traduce en una creciente necesidad de alinear sus estrategias de seguridad con un marco estatal más exigente y sofisticado, donde la gestión de riesgos basada en datos y la medición del desempeño son elementos indisociables de la competitividad. En un entorno SESAR donde se impulsa la digitalización, el free route airspace y sistemas avanzados de safety nets, esta alineación entre PESO y programas europeos resulta crítica.






