Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- El rugido de los motores, el zumbido inconfundible de una escuadrilla en formación y los cielos de San Javier teñidos de humo rojo y amarillo. Este fin de semana, el Ejército del Aire y del Espacio cerró un capítulo imborrable de la historia de la aviación española con la despedida oficial del CASA C-101 Aviojet, conocido cariñosamente como “Culopollo”, en el festival aéreo Aire 25, celebrado en Murcia. No fue solo un evento técnico ni una efeméride más: fue una despedida con alma, un adiós a una leyenda.
¡Nuestra enhorabuena a la @patrullaguila! Emotiva despedida de su speaker, el Capitán Luis Verjano.
— RTVE Murcia (@RTVEMurcia) June 15, 2025
Con ‘Caminante no hay camino’ de Antonio Machado, la Patrulla Águila y el C101 se despiden de los cielos sobrevolando su casa, el Mar Menor, tras 40 años de servicio a España. pic.twitter.com/yjQ9iaUm2D
Festival con corazón y memoria
Aire 25 no fue una exhibición cualquiera. Fue una fiesta aérea y nostálgica que celebró el 40º aniversario de la Patrulla Águila, pero también el adiós definitivo a uno de los aviones más simbólicos del Ejército del Aire: el CASA C-101, el reactor de entrenamiento y acrobacia que ha forjado generaciones enteras de pilotos y emocionado a millones con sus exhibiciones.
El evento, que tuvo lugar en el aeródromo de San Javier, reunió a miles de personas, familias, veteranos y entusiastas de la aviación que vinieron a despedirse de un símbolo nacional. La presencia del Rey Felipe VI, quien voló en un Pilatus PC-21, el avión suizo que sustituye al C-101, añadió solemnidad y relevancia institucional al homenaje.
¿Por qué “Culopollo”? El apodo que conquistó los cielos
El sobrenombre “Culopollo” no es oficial, pero sí profundamente español. Hace referencia a la peculiar forma de la parte trasera del avión: redonda, compacta y entrañable, como el trasero de una gallina. Una forma que lo hizo único y querido.
Este avión, nacido del genio técnico de la industria aeronáutica española en los años 70, fue una joya de ingeniería nacional. Su primer vuelo tuvo lugar en 1977 y entró en servicio en 1980. Desde entonces, el C-101 ha sido testigo y protagonista de las transformaciones del Ejército del Aire y un embajador perfecto de la destreza española por todo el mundo.
🛩️ Hoy hicieron sus últimas acrobacias los aviones CASA C-101 de la Patrulla Águila del EAE 🇪🇸 durante el festival aéreo Aire 25 que se llevó a cabo en la Base Aérea de San Javier, en Murcia. pic.twitter.com/SsZFf6qVs3
— MalvinasData [Hernán] (@MalvinasData) June 15, 2025
Último vuelo de una era
El momento más esperado del festival fue la última formación oficial de la Patrulla Águila con los C-101. En formación cerrada, con precisión quirúrgica y elegancia española, los aviones dibujaron en el cielo los colores de la bandera. En un gesto simbólico y emotivo, uno de ellos se separó de la formación: el “despegue del alma”, un homenaje aéreo que rinde tributo a lo que se va, pero deja huella.
La Patrulla compartió aire con un F-86 Sabre y un PC-21, marcando el paso del testigo entre generaciones de aviones. Una postal aérea con olor a historia.
#Aire25 la @patrullaguila se despide tras 40 años llevando la marca España 🇪🇸 por medio
— Aviación Digital (@aviaciondigital) June 15, 2025
Mundo 🌏✈️. Suerte🍀 , vista 👁️ y al Toro 🐂 en esta nueva andadura. @EjercitoAire 🎥 @jmanatol pic.twitter.com/gsSIi4iI9P
La industria que pudo ser y no fue
El adiós al C-101 también deja una sombra inevitable: el lamento de una industria nacional truncada. El C-101 fue el último avión a reacción totalmente diseñado y fabricado en España. Su despedida simboliza no solo la retirada de un aparato, sino también la pérdida de autonomía industrial en el sector aeronáutico militar.
Proyectos como el Airbus AFJT y el olvidado CASA AX no pasaron del plano conceptual, mientras países como Italia siguen diseñando y fabricando sus propios entrenadores como el M-346 Master. En cambio, España ha optado por comprar aviones suizos (PC-21) o, próximamente, posiblemente turcos (TAI Hürjet) para sustituir también al F-5BM.
Festival Aire 25 ✈️✨
— Javi (@J_Marhuenda) June 15, 2025
La patrulla águila y su última exhibición II pic.twitter.com/5qJzihGAaL
¿Fin del vuelo o inicio de otra travesía?
Pero no todo es tristeza. Si algo ha demostrado el C-101 es que los sueños también vuelan. En cada maniobra, en cada exhibición y en cada piloto formado, queda el legado de este noble reactor. Su silueta, sus giros, su humareda tricolor seguirán grabadas en la retina colectiva de un país que aprendió a mirar al cielo con orgullo.
Además, el 25 aniversario de la Patrulla Águila, que se celebró también en Aire 25, puso de relieve la importancia de seguir contando estas historias. De rendir tributo a lo que fuimos y sembrar lo que queremos ser. Porque la aviación no es solo tecnología: es memoria, es nación, es vocación.
Hasta siempre, C-101
Desde su base en San Javier, el “Culopollo” se retira como se merece: entre aplausos, acrobacias y lágrimas. Pocos aviones han logrado volar tantos años, enseñar a tantos y emocionar a tantos otros. El C-101 no era solo una aeronave; era un símbolo de lo que España fue capaz de construir por sí sola.
The sad farewell of the Patrulla Águila to the C-101 Aviojet, the Spanish 'derradeiro' jet: https://t.co/r5CxX4sJsh
— Defense and Aviation (@DefAviation) June 15, 2025
This Spanish-made aircraft has served on that team for 40 years. This Sunday, June 15, the Patrulla Águila performed its final display with it.
Y aunque sus motores ya no rugirán como antes, su eco seguirá surcando los cielos de la memoria.



























