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junio, jueves 20, 2024

AESA y los cuidados paliativos en la LCI

Las medidas que se proponen ni van a solucionar el problema de falta de pilotos y medios, ni a mejorar la seguridad.

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Nemesio Rodríguez Rodríguez, Aviación Digital, Sp.- Entre los pilotos de LCI (lucha contra incendios) y hasta el día de hoy tiene AESA abierto el período de respuestas a una encuesta en la que solicita nuestra opinión para con sus resultados justificar la solidez de las medidas que tiene intención de implementar con la modificación de la  CO 16 B y su Anexo I adaptada a las particularidades, eso dicen, de las operaciones de lucha contra incendios. 

La última ola de grandes incendios padecida en España en 2022 puso de manifiesto las graves carencias de disponibilidad de medios aéreos para luchar contra los mismos; hasta tal punto que la propia AESA -de forma unilateral y sin base de estudio técnico alguno- implementó unas medidas para  incrementar los períodos de  actividad de los pilotos  a pesar de que con ellas se  afectaba negativamente a la seguridad aérea, cuando la función  de AESA es justamente la contraria. Tales medidas se adoptaron de forma provisional y limitada a dicha campaña 2022.

En mi opinión lo que ahora se pretende es buscar en los resultados de esta encuesta -elaborada e interpretada a tal fin por la propia AESA- la excusa, el subterfugio, para darles carácter de permanencia a dichos incrementos de actividad.

Con todo respeto a quienes hayan colaborado en la propuesta -algún piloto entre ellos y tengo por seguro que  bienintencionados todos- las medidas que se proponen ni van a solucionar el problema de falta de pilotos y medios, ni a mejorar la seguridad, ni tampoco facilitarnos el desarrollo diario de nuestro trabajo. Antes al contrario, lo que estas medidas harán  es que el problema se eternice e incluso, agrave.

Carecen de ambición. Son una especie de extraños cuidados paliativos que se aplican con el fin de disminuir la gravedad de la enfermedad (disponibilidad de pilotos en un momento dado y también en general) sin posibilidad de curarla ni tampoco de aliviar al enfermo (el propio piloto). Más aún, estas medidas no solo empeoran las condiciones de seguridad de vuelo sino que contribuyen a que perduren unas condiciones de trabajo que hacen cada vez menos atractiva la profesión, con lo que consecuentemente disminuirá la disponibilidad de pilotos y agravará “la enfermedad”.

Ya es hora de afrontar el problema de una forma más decidida y efectiva. No basta con  parches y cuidados paliativos. Es hora de hacer frente a las condiciones de TEMPORALIDAD del sector. 

Pónganse de acuerdo empresas y tripulaciones y exijan de las Administraciones unos concursos que por su duración -nunca menos de 9 meses- y dotación económica suficiente, permitan contratar el número de  pilotos necesarios  que demandan los grandes incendios de temporada alta y además les permita estar actualizados, “sueltos”, y  formándose  durante los de menor riesgo . Hágase eso y  con ello no serán necesario  adoptar medidas -pienso que poco efectivas a largo plazo- de incrementos de duraciones de vuelo, ni períodos de actividad ni  ingeniosas cuadrantes mensuales de actividad y descanso.  

Solo así podrá conseguirse que los jóvenes vean atractiva la profesión y se asegure un futuro con pilotos suficientes para cubrir efectiva y eficientemente las necesidades de la LCI.

Nemesio Rodríguez Rodríguez

Piloto Helicópteros Incendios,  título núm. 425

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1 COMENTARIO

  1. Buen artículo que resume la realidad de un sector. Y si a todo lo anterior le sumamos la problemática que habitualmente se encuentra un piloto a la hora de realizar sus renovaciones o revalidaciones de sus licencias y habilitaciones, en relación tanto al altísimo coste económico como a su normativa más orientados a recaudar por parte de la autoridad aeronáutica que a ser prácticos, y muy lejos de sistemas como las que llevan las licencias FAA y similares. Todo ello provoca que pilotos que están en el paro o vuelan de manera eventual, abandonen el sector y dejen caducar sus licencias para terminar dedicándose a otra profesión. Esta situación hace que cada vez queden menos pilotos y no se pueda cubrir esas demandas con los que quedan en activo.

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