
La situación de caos que se ha generado en el aeropuerto ha generado demoras de más de 75 minutos. Las pistas 18R y 15R han estado fuera de servicio debido a la calibración, con lo que el aeropuerto ha estado funcionando solo con dos pistas. Se han regulado inicialmente todas las salidas -salvo los transoceánicos-, pero el escenario ha adquirido tintes dantescos cuando la gestión de Aena ha decidido retirar de golpe todas las regulaciones, desoyendo de nuevo las recomendaciones de los controladores de torre.
Los aviones han estado desembarcando el pasaje, con lo que esta medida supone de perjuicio para los pasajeros, a los que nadie ha informado de la situación.
Algunos pilotos achacaban erróneamente la situación a los controladores aéreos, cuando estos no son los responsables de lanzar una calibración justo en el peor momento posible.
Los controladores de la torre han tenido que prescindir de sus descansos reglamentarios para dar cabida a la sobrecarga de tráfico. Los puntos de espera han tenido más de 12 aviones esperando para despegar.






