Controladores aéreos ¡animados!

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Está claro que todo depende del cristal con que se mire. En el caso de los ATC españoles la labor es ímproba. Se debería comenzar desde la más tierna infancia, y quizás los jóvenes del 2029 admiren una profesión que oficialmente se han encargado de desprestigiar durante más de un año, desde las instancias oficiales.

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