Cuando “SEGURIDAD” se escribe con minúsculas

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Cuatro Vientos Noticia reciente en la prensa escrita de hoy viernes: El presidente de Iberia afirmó que "por supuesto" Iberia operará en los aeropuertos AFIS… "Si tienen las medidas de seguridad necesarias, yo no veo ningún problema", aseguró… (Diario de Avisos. Tenerife, 26/02/2010)

El mal endémico que está empujando a la Aviación Comercial hacia el declive, como enfermedad que aboca al peligroso precipicio sin barandilla de la ignorancia, radica en criterios como éste, que delegan y centran la SEGURIDAD exclusivamente en pilotos, tcp´s, mantenimiento y controladores.

El medio de transporte más fiable, rápido y seguro que ha conocido la humanidad, adolece hoy de un acoso irracional que, al amparo de intereses espurios, localiza la infección en agentes externos y ajenos a su idiosincrasia y a la deontología profesional de dichos colectivos operativos.

El organigrama contaminante lo preside la deleznable gestión política (léase el impresentable gesto totalitario de un decretazo preparado y redactado hacía tiempo). En el siguiente escalón de la pirámide, figuran los empresarios que juegan a aviadores, poniendo en riesgo la SEGURIDAD en favor de beneficios exclusivamente económicos (algunos, rondando la responsabilidad penal. Léase Air Madrid, Air Comet, Ryanair…). El tercer estrato, lo ocupan eventualmente los del "déjenme aterrizar", gestores ajenos y desconocedores del ámbito aeronáutico que, con contrato blindado y tras cometer toda suerte de tropelías, se van de rositas a los tres o cuatro años para dejarle la poltrona a otro que, siempre sucede lo mismo, resultará un guatepeor. Sigue con el cúmulo de mandos intermedios; una mezcolanza de TGS (técnicos de grado superior que, frustradas sus expectativas vocacionales, se sumergen en la burocracia pura y dura) y cargos secundarios captados de los colectivos operativos, cuya pasión por el trabajo para el que fueron contratados tampoco coincide con sus aspiraciones y encuentran cobijo en una infraestructura burocrática en la que, el compañerismo hacia sus antiguos colegas, queda supeditado a las directrices gestoras del varapalo y al enemigo, ni agua…

La sospechosa connivencia entre AENA y el Ministerio de Fomento, según reza el informe de John Withe ("Quién es quién en la feudalización de AENA", AviacionDigital.es, 30/12/2009), induce a un juicio nada temerario por cuanto el Ente queda definido como un cuerpo en descomposición, por la deuda acumulada en los dos últimos años (13.000.000.000 EUR), y por la indecencia gestora del "yo me lo guiso, yo me lo como", acorde con su vergonzosa condición de monopolio y el consiguiente comportamiento despótico y prepotente de sus responsables, en su mayoría TGS como los definidos arriba.

El ejemplo de corrupción instituida, se manifiesta en la operación salvaje contra los controladores. Tras contaminar a la opinión pública con mentiras y datos sesgados para dejarlos indefensos ante los más pusilánimes, consiguen que la tinta de calamar distraiga la atención de la auténtica gravedad de la situación actual de un Ente devenido a Engendro. Seguramente, el problema de los controladores era real y necesitaba la corrección pertinente, cuya solución estaba en la negociación que se les negó, puesto que el RDL estaba preparado de antemano. Mal precedente es que un gobierno democrático recurra a métodos chavistas. Pero alarmante resulta el consenso y la resignación colectiva.

La Aviación Comercial, en cien años, ha progresado espectacularmente en el aspecto técnico en todas sus vertientes. Pero, sobre todo, ha perfeccionado la SEGURIDAD. Implantar el AFIS como argumento de ahorro, supondría regresar a cincuenta años atrás. Únicamente tengo noticia de un solo piloto de líneas aéreas que justifica y avala públicamente con argumentos, la operación AFIS como idónea y segura para el transporte de pasajeros

Espero, en nombre de la SEGURIDAD, que el SEPLA se manifieste en relación a la imprudente declaración del presidente de una compañía que lo fue de bandera.

Carlos Castañosa Calvo. Ex comandante de Iberia

Santa Cruz de Tenerife a 26 de febrero de 2010

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