
Solo la pericia de las tripulacion evitó la tragedia, tal y como se desprende de las declaraciones del Comandante del helicóptero en la crónica del Diario de Jerez: "Tuvimos un problema con las turbinas que fue lo que hizo que no pudiéramos acabar el rescate", apunta el comandante. "El salitre se deposita en las turbinas, se produce una pérdida de compresión, la temperatura de la turbina se dispara y no entra combustible. Tienes que cortar rápidamente. El problema ocurrió justo cuando teníamos en el barco a uno de nuestros rescatadores".
A pesar de que no hubo que lamentar ninguna tragedia personal, la denuncia se basa en la Ley 21/2003 de Seguridad Aérea, que en su artículo 50 sobre las infracciones del deber de colaboración con las autoridades y órganos de la Administración General del Estado con competencias en materia de aviación civil, se típica como infracción grave «el incumplimiento del deber de comunicación de los incidentes graves de aviación civil» considerando estos, «aquellos que concurran circunstancias que indiquen que ha estado próximo a producirse un accidente».






